DIÁLOGO NACIONAL
Defendamos Nuestra Patria Construyendo la Unidad de los de Abajo
El Programa Mínimo No Negociable y el Sindicato Mexicano de Electricistas Realizar el balance de un largo periodo de lucha que aun no termina, no es ninguna tarea sencilla y mucho menos fácil, sobretodo cuando se intenta desde una trinchera que se ha mantenido en su puesto de combate, como es el caso del Sindicato Mexicano de Electricistas. De hecho, nuestra organización sindical, fue y ha sido promotora indiscutible de muy diversos y controvertidos procesos de unidad y convergencia, desde su propio nacimiento. Así, promovimos y participamos en la realización de la primera Huelga General Obrera de 1914 en la capital del país, en la Casa del Obrero Mundial (que posteriormente abandonamos, debido a la subordinación de este organismo con las huestes de Venustiano Carranza); en la constitución del Comité Nacional de Defensa Proletaria, la fundación de la Confederación de Trabajadores de México (de la que desertamos después de que fue confiscada por los agentes del gobierno, encabezados por Fidel Velazquez y sus secuaces) y de la segunda Huelga General Obrera en 1936; en la conformación del Congreso del Trabajo para la realización de la primera Asamblea Nacional del Proletariado (tarea trunca por la acción de los charros sindicales de esa época); y mas recientemente, el Frente Nacional en Defensa de los Sindicatos y sus Contratos en 1986, el Foro del Sindicalismo Ante la Nación en 1990, el Frente de Sindicatos de Empresas de Bienes y Servicios y el Frente Sindical Mexicano en 1998. Pero el verdadero repunte de la lucha de los electricistas mexicanos, se inicia ante la declaración de guerra de los neoliberales encabezados por Ernesto Zedillo y Luis Téllez, cuando en 1999 intentan introducir modificaciones al Articulo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el objeto declarado de permitir la participación de la Iniciativa Privada en materia eléctrica, asunto reservado exclusivamente para la nación y prohibido al empresariado nacional y extranjero. Derivado de la gigantesca actividad realizada por el SME para la defensa del sector energético nacionalizado, surgieron el Frente Nacional Contra la Privatización del la Industria Eléctrica, la Promotora de Unidad Nacional en Contra del Neoliberalismo, el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, y finalmente, el DIÁLOGO NACIONAL. Originariamente concebido como un espacio para el encuentro, el debate y la articulación de las luchas de todos, en contra del enemigo común de los trabajadores y el pueblo mexicano: la oligarquía neoliberal. Después de la primera versión llevada a cabo los días 27 y 28 de noviembre de 2004 en la ciudad de México, se realiza la segunda reunión nacional los días 4 y 5 de febrero del 2005 en la ciudad de Querétaro, cuyo resultado sustancial es la "Declaración de Querétaro", que contiene el Programa Mínimo No Negociable (PMNN) y cuyos componentes políticos sustanciales, constituyen un planteamiento estratégico formidable de unidad y convergencia, hacia un Proyecto de Nación Alternativo al Neoliberalismo. Ciertamente, el horizonte de largo alcance de nuestra organización es y lo será, el contenido fundamental de nuestro estatuto sindical establecido en el párrafo cuarto del Articulo sexto y que a la letra establece "Cambiar el Sistema Económico.- La realización de una clase trabajadora total y efectivamente consciente, unificada, disciplinada y apta, capaz de llevar a cabo el establecimiento de un sistema económico justo que permita a todos los hombres y mujeres aptos para trabajar, vivir holgadamente del producto de su propio trabajo, y haga imposible el enriquecerse con el trabajo de los demás". Sin embargo, el PMNN nos permitió iniciar un primer aterrizaje concreto y practico, para la formulación y realización, de una política de alianzas y unidad con el conjunto de las organizaciones sindicales y sociales, con sus luchas y demandas. Pero mas allá, nos orientó en la ruta de trabajar, la posibilidad especifica de la culminación del nefasto periodo neoliberal, planteándonos una clara opción de poder, con nuestro propio proyecto de nación alternativo. Con esa visión de largo aliento, la Asamblea General de nuestro sindicato, máxima soberanía de la organización, acordó hacer suya y aprobar aquella "Declaración de Querétaro" y su componente principal, el Programa Mínimo No Negociable. No como una propuesta del momento, sino de la comprensión profunda de que los cambios que requiere nuestro país, demanda de la fuerza organizada y unitaria de todos los referentes del campo popular, democrático y político, comenzando con la solidaridad comprometida, clasista y militante de nuestra parte. La perspectiva abierta con el PMNN, expandió la certeza de que teníamos que unir todas las luchas, no como una simple suma de apoyos o pronunciamientos sin ton ni son, sino desde la convicción clasista acerca de la pertinencia de la transformación de la correlación de fuerzas para lograr los cambios profundos y radicales que urgen a la lucha de los trabajadores y al pueblo, para la defensa inclaudicable de sus derechos y de la propia Soberanía e Independencia, Nacionales. Paralelamente al desarrollo de las reuniones del Diálogo Nacional, hemos observado con agrado, la realización de distintas experiencias de articulación orgánica y política de algunos de sus referentes. Así, han surgido al interior del propio Dialogo Nacional, expresiones como el Movimiento Nacional Organizado Aquí Estamos, la Organización Nacional del Poder Popular, el Movimiento La Esperanza se Respeta, el Movimiento de Liberación Nacional y algunos otros, ello fortalece y madura, al movimiento popular y nos alegra, los felicitamos y les deseamos larga y fructífera vida, son pasos importantes en la larga marcha por la emancipación de nuestro pueblo. Sin embargo, reconociendo la trascendencia de esos procesos unitarios, todavía están por construirse y desarrollarse las grandes zancadas que habremos de dar, en la senda de la anhelada unidad de todo el pueblo. Por nuestra parte, queremos hacerles algunos planteamientos básicos: 1.- En el SME consideramos que al amparo de los mandamientos del "Consenso de Washington", la oligarquía impulsa con toda impunidad y contraviniendo el Texto Constitucional, sus planes para la entrega de todos nuestros recursos naturales; hacen abstracción ideológica renegando de nuestra trayectoria y pasado históricos, negando derechos y conquistas de los mexicanos; los apartidas, sin recato ni pudor, nos acusan de ser un "peligro para México" a quienes nos oponemos a sus políticas entreguistas y privatizadoras; vociferan actuar conforme al "Estado de Derecho" entrometiéndose en los asuntos internos de los sindicatos y organizaciones gremiales, promoviendo la división y la confrontación interna; alegan defender la Soberanía Nacional, permitiendo la participación de los intereses norteamericanos en los asuntos internos de nuestro país, en suma se arrodillan sumisamente a los intereses foráneos, mientras que entorpecen el desarrollo independiente y democrático de nuestra Patria. 2.- Desde el SME seguimos pensando que un componente fundamental en la unidad de todo nuestro pueblo, se encuentra la clase obrera. Hoy todavía, encarcelada en su gran mayoría por los grilletes del sistema de control y dominación de la clase dominante, tomadas por asalto sus organizaciones sindicales, los trabajadores han sido expulsados de ellas, secuestrados y extraviados por los líderes charros, atemorizados y sin rumbo deambulan en busca de una pequena posibilidad de vida sindical y política. Al parecer, los tenemos en el olvido, no de palabra pero si en los hechos, por ello es preciso realizar enormes esfuerzos para colocar a la clase obrera en el papel que les corresponde. Por lo tanto, pensar cualquier proceso unitario sin la presencia de los trabajadores, está destinado al fracaso más rotundo. México necesita con urgencia del Proyecto y el protagonismo social y político de su clase trabajadora; requiere de la fuerza y actividad obreras para evitar la perdida de su Soberanía y la preservación de su Independencia; exige acabar ya, con la larga noche negra de la nefasta política económica neoliberal y del excluyente y antidemocrático régimen político, para construir con sus campesinos e indígenas, con sus estudiantes y maestros, con sus intelectuales y científicos, con los mayoritarios de nuestra Patria, la recuperación de nuestro proyecto de Nación con Libertad, Justicia y Democracia.
3.- Desde el SME, observamos las pequenas, y a menudo, mezquinas disputas por minúsculas parcelas de poder, entre algunas organizaciones. Mientras ello ocurre, la oligarquía se regodea y sonríe, en veces hasta la alimenta, sabe que su fortaleza reside en nuestra fragmentación e incapacidad, en esa perenne ansiedad de algunas fuerzas por el protagonismo estéril y rampante, propio de las sectas sabelotodo con sus infalibles programas para decir y hacer todo, aunque ninguna practica haya demostrado lo acertado de sus afirmaciones. Aferrados a las formulas mágicas de los santones ideológicos, se niegan a observar y a extraer las conclusiones que nos ensana la practica concreta y la realidad de la lucha de clases, en nuestro propio país. La lucha ideológica es, desde luego muy importante, como lo es también la lucha política y la acción de masas. Al enemigo de clase, no se le vence con declaraciones o pronunciamientos, sino con movilizaciones verdaderamente de masas, organizadas y nacionales de la clase obrera y el pueblo. Trascender de las palabras a los hechos, de la proclama a la práctica, esa es la tarea urgente de todos. 4.- Desde el SME afirmamos, que estamos en un momento histórico, y que no es una simple frase, hoy como nunca nos encontramos en una circunstancia que nos exige a todos, altura de miras, visión estratégica, convicción clasista, flexibilidad táctica, firmeza principista, certeza ética y voluntad política. Para construir de una vez por todas, un camino verdadero de unidad y convergencia, donde quepamos todos. Con nuestras propias diferencias y coincidencias, trayectorias y procesos, propuestas y alternativas, pero sobretodo con una profunda apertura para explorar los nuevos retos que nos exige el momento presente. A.- Como en 1936, con la conformación del Comité Nacional de Defensa Proletaria comenzó la organización moderna de los Sindicatos y la conquista de los derechos y aspiraciones obreras, aún vigentes. Ahora, debemos estar en condiciones para recuperar nuestro lugar en la historia en beneficio de la presente y las futuras generaciones de mexicanos. Para ello, es necesaria la conjugación de nuestros mejores esfuerzos para convocar y realizar, una Gran Convención Nacional de Trabajadores, con el objeto de constituir una nueva Central Nacional de los Trabajadores de la Ciudad y del Campo, de carácter clasista y combativa, que incorpore a la clase trabajadora a la lucha política nacional. B.- Iniciar los trabajos organizativos y políticos, para la celebración de un Gran Encuentro Nacional por la Patria, que sume a nuevas fuerzas sociales y políticas en la defensa de la Soberanía Energética y Alimentaria, por los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas, contra la militarización de la vida social, política y cultural de nuestro país y por un Proyecto Alternativo de Nación, con Justicia, Democracia y Libertad. C.- Avanzar en la discusión para la construcción del gran Frente Grande y Todos, que agrupe a las organizaciones, colectivos y personalidades y proyecte la articulación nacional necesaria para enfrentar a los enemigos de la Patria.
!VIVA LA UNIDAD DEL PUEBLO DE MÉXICO! !VIVA MÉXICO!
Fraternalmente Martín Esparza Flores |