
Eduardo Miranda Esquivel*
UN PROYECTO ALTERNATIVO DE NACIÓN,
DESDE LA VISIÓN DE LOS TRABAJADORES
Y DE LA IZQUIERDA SOCIAL DE MÉXICO
UN PROYECTO PARA CAMBIAR LA SITUACIÓN DEL PAÍS**Un nuevo proyecto de nación o un proyecto alternativo de nación [i], es hoy el discurso político conceptual y programático que se viene construyendo en la palabra y en la acción de las principales fuerzas sociales progresistas, democráticas y revolucionarias del país, de cara al desgastado discurso de la reforma política del Estado Mexicano[ii] y de frente a los grandes problemas y retos que afronta la nación en nuestros días, en la expectativa de que un mundo mejor es posible en los albores del siglo XXI.
Este hecho es significativo porque lleva a la reflexión y a la participación consciente de todos los individuos, grupos y clases[iii] que componen la nación, generando propuestas diversas frente a la incapacidad del sistema y de los regímenes gubernamentales que se han tenido, al menos en los últimos veinte años en el país, para resolver los grandes problemas nacionales y atender con diligencia las necesidades de nuestro pueblo[iv].
Apresurar una definición de las principales fuerzas y personalidades políticas comprometidos con la lucha social, en este periodo de amanecer de siglo y coyuntura electoral, puede y debe ser una tarea de primer orden en la República para intensificar el debate y la lucha de ideas y producir propuestas oportunas, viables y consecuentes con la organización y los intereses de los trabajadores[v] y con el papel que la historia le reserva a la izquierda social de México [vi], con el fin de cambiar la realidad del país, transformar lo arcaico y dañino del rumbo que llevamos como nación y construir un país con bienestar y justicia social para su gente.
Nuestro país, forjado en la vorágine histórica de la nación, requiere recuperar en la expresión de su Estado actual y futuro, los altos ideales de la democracia, la soberanía popular y la justicia social que nos dieron vida a través de los siglos, así como el sagrado principio de la libertad, en una estructura de Estado social de derecho, con gobiernos transparentes y eficientes en el marco de una genuina soberanía, desarrollo propio y autodeterminación en nuestro territorio, Estado y economía.
LA NACIÓN, UNA REALIDAD HISTÓRICAHoy tenemos que discutir y establecer un proyecto alternativo de nación para elegir y aclarar nuestro rumbo y pelear por él, pero también para presentar y difundir una política de liberación nacional y popular, programática, posible y realizable con la movilización social[vii], contando con el apoyo de la lucha de los pueblos y naciones del mundo por su autodeterminación y soberanía nacional, contra la guerra y a favor de la paz y la preservación del ecosistema.
Lo que buscamos es presentar una propuesta clara de transformación de la realidad política, económica y social del país, a corto, mediano y largo plazo, aspirando a cambiar el sistema y modelo económico y con ello todas las relaciones sociales que de ellos se deriven y que tienen su base en la subordinación económica y en la opresión política de unos seres por otros, a través de un cambio del poder político del Estado y no cambiar la nación ni tampoco refundar ésta.
Luchamos por tener y ejecutar un proyecto alternativo para cambiar el rumbo del Estado nación y no para cambiar la nación, porque sería negarnos a nosotros mismos.
SOBERANÍA NACIONAL Y GLOBALIZACIÓNEn las actuales circunstancias defender la nación es un principio de identidad en la lucha por la soberanía nacional contra la globalización para todo aquel que se reclame patriota, democrático y progresista ante la dependencia y subordinación extranjera que padece el país, ante el saqueo de nuestros recursos y patrimonio cultural y la transnacionalización de nuestra cultura y territorio en la estrategia de los tecnócratas " capitalistas y de la oligarquía financiera pro imperialista que nos gobiernan.
La nación es indisolublemente una realidad histórica y a la vez una abstracción del pensamiento, en la que se entrelazan lo que somos y lo que hemos sido. Nuestra cultura, idioma y lenguas. Nuestras leyes, cosmovisión y práctica de justicia. Nuestra gente, pueblos indígenas y mestizos en un espacio de lugar y tiempo.
Por ello, somos intensamente nacionalistas, porque tenemos identidad nacional y para preservar ésta, urgimos de un cambio profundo del estado nación, en esta época de crisis y simultáneamente somos internacionalistas, porque buscamos un desarrollo propio en el marco de la cooperación mundial y la solidaridad con los países, pueblos y trabajadores del mundo, inscritos en el camino de la liberación nacional y social.
LAS NACIONES EN LA GLOBALIZACIÓNLa Situación mundial muestra que la pobreza, el hambre, el desempleo y otros males económicos y sociales recorren el planeta, principalmente en África, América Latina y Asía, al mismo tiempo que la humanidad sufre la política de guerra y agresión de las economías imperiales, poniendo en peligro la vida de millones seres humanos, la sobrevivencia de los pueblos, el desarrollo de los naciones, el equilibrio ecológico y la paz, lo que demuestra que las contradicciones principales del periodo que vivimos siguen centrándose en la opresión de unas naciones por otras, la lucha de clases interna en los países y los conflictos entre los círculos dominantes del poder mundial. >Las acciones y nuevos planes guerreristas del nuevo imperio romano, encarnadas principalmente en el gobierno estadounidense y anglosajón, se centran en la estrategia de fortalecer su dominación económica y militar e imponer a toda costa su cosmovisión, como lo muestran la invasión a Irak, Afganistán, el apoyo al régimen israelí que diariamente masacra al pueblo palestino, el intervensionismo en todos los países, incluido el nuestro y las amenazas contra Cuba, Corea del Norte, Libia, Venezuela y otros países, pisoteando en los hechos los principios del derecho internacional, el libre desarrollo del comercio internacional y la coexistencia pacífica entre las naciones en el marco de la imposición de la globalización y el neoliberalismo.
UN PROYECTO EN OPOSICIÓN AL NEOLIBERALISMOEl Proyecto alternativo de nación debemos construirlo con la aportación de todos, de abajo - arriba y de arriba - abajo, recuperando la memoria histórica de nuestras luchas, en un proceso democrático y dialéctico de organización, lucha y dialogo nacional de las fuerzas progresistas, democráticas y revolucionarias del país, sin exclusiones y con tolerancia, que genere la acumulación de fuerzas, como germen y manifestación del poder popular y ciudadano, y que incluya todo el abanico de personas físicas y morales posibles, habitantes y ciudadanos, grupos y redes, asociaciones, sociedades y partidos, sindicatos y cooperativas, comunidades y pueblos, instituciones y organismos y en general a los hombres y mujeres que humanamente y con sentido elemental de justicia social se opongan al modelo neoliberal y social de economía.
Construir el proyecto en oposición a un modelo económico y social que ha sido el causante del sufrimiento de millones de seres y familias, de la pérdida de nuestras instituciones e identidad cultural, de la destrucción y saqueo del patrimonio nacional y de la quiebra de cientos de miles pequeñas y medianas empresas privadas y del sector social de la economía. Un modelo que es el causante del brutal desempleo que vivimos, de la migración forzada de millones de compatriotas a los vecinos países del norte y del quebranto incesante de los derechos humanos básicos de la sociedad civil en el orden económico, laboral, social, cultural y ambiental[viii]
PROGRAMAS DE CAMBIO SOCIAL, EJES DEL PROYECTOEste proyecto alternativo es una guía para la acción al tener un carácter programático, estratégico y táctico, precedido de un diagnóstico básico de la situación nacional y su contexto en el ámbito internacional, que analice, describa y caracterice la realidad de la formación económica social mexicana, su aparato de poder, sus poderes formales e informales, sus expresiones jurídicas, así como su estructura de clases, para determinar la composición del pueblo mexicano y sus aliados en esta lucha, sus necesidades y demandas y demás elementos que nos permitan integrar un perfil programático mínimo y máximo y una plataforma de lucha para estas dos etapas.
El programa democrático (Programa Mínimo), es un programa de unidad popular nacional, que entre otros puntos y ejes, contempla un Programa de Gobierno para la coyuntura electoral; y, un programa de cambio social (Programa Máximo), para la lucha a largo plazo. Dos programas en uno solo, integrados y entrelazados en un mismo proyecto que nos permita tener horizontes claros a mediano y largo plazo, de la resistencia y de la lucha que ahora damos. El programa mínimo finalmente es un resorte del programa máximo, un avance por etapas.
En esta coyuntura no podemos ir por todo. No hay condiciones subjetivas para ello, pero si podemos avanzar en lo mínimo. Las condiciones del periodo que se vive llevan a resistir y combatir las políticas neoliberales. A Disputarle el poder a la derecha y a la ultraderecha en cada una de las contiendas y elecciones que se den en todos, absolutamente en todos los espacios de poder social, en los centros de trabajo, en el campo y en la ciudad, en los sindicatos, en los ejidos y comunidades agrarias, en las escuelas y universidades, en las sociedades, asociaciones y partidos, en los medios de comunicación, en las redes populares, en las Organizaciones No Gubernamentales, en los organismos ciudadanos, en las delegaciones y municipios, en los gobiernos de los Estados, en las legislaturas locales, en el Congreso de la Unión y una vez más disputarle a la reacción la Presidencia de la República. Esta lucha enaltece, ayuda y nos prepara para el cambio social.
En ambos programas y subprogramas, subyace la idea de que en esta perspectiva de construcción de un proyecto alternativo de nación, es imprescindible la acumulación de fuerzas y la movilización social, en un mismo proceso ininterrumpido de lucha, el cual nos exige considerar no solamente la movilización y protestas sociales, sino que también, nos reclama aprovechar al máximo la participación electoral como una cuestión de táctica, por la elevada importancia que en el sistema político mexicano tiene ésta forma de lucha, por la enorme cantidad de ciudadanos que participan en ella y por los grandes beneficios sociales que se pudieran alcanzar para la solución de los problemas nacionales, en la satisfacción gradual de las necesidades del pueblo y en la proyección de un cambio social, si llegara a la presidencia de la Republica un gobierno transparente, eficiente y democrático inclinado a la izquierda, con una amplia base social de apoyo y fuerza en el Congreso de la Unión.
El momento histórico que vivimos y el papel que queremos jugar desde la visión de los trabajadores y de la izquierda social comprometidos con la nación y el cambio social, nos pide hacer un esfuerzo de unidad y alianzas en la acción, tanto en la lucha contra el neoliberalismo como en la satisfacción de las reivindicaciones inmediatas de las organizaciones y luchas populares.
En éstas luchas actualmente se inscriben tres grandes vertientes de convergencia y movilización social, una liderada por los trabajadores y sindicatos democráticos en el Frente Sindical, Campesino, Social y Popular (Frente Amplio), otra por el movimiento indígena y campesino cuyo bastión es el EZLN y las organizaciones del "CAMPO NO AGUANTA MÁS" y una más de carácter ciudadano, que ha volcado su simpatía al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, en su resistencia a los reiterados y beligerantes ataques de sus adversarios y en su promoción a la presidencia de la República, cuyos movimientos y fuerzas caminan cada una por su lado e internamente, también, con fortalezas y debilidades, divisiones y hasta con visiones distintas. Ello, es completamente natural en un mosaico clasista, pluriétnico y cultural de necesidades, ideologías e intereses en la nación, que tenemos que revertir en la perspectiva de hacer coincidir los intereses generales del movimiento en la lucha contra el neoliberalismo y su encarnación de poder.
Paralela y simultáneamente al seno de estas grandes vertientes o fuera de ellas, está latente y actuante la fuerza electoral y social del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el cual, como Institución, y sin restarle importancia a su extensión, fuerza, recursos y contribución histórica a la lucha por la democracia, se encuentra disminuido por la lucha interna de grupos, corrientes e individuos que han abandonado las tesis y la mística de la izquierda social en su ambición de alcanzar más recursos y provechos personales y de grupo, lo que sumado a sus limitaciones programáticas por ser un partido legal, institucional y sujeto a las reglas y dietas del Estado, le coloca en una situación de debilidad y desprestigio en esta coyuntura, que se advierte con el escándalo de los videos y la reciente derrota electoral en el país, alejándolo de la lucha programática contra el neoliberalismo, la revolución y la democracia, aunque reconocemos que individualmente y en pequeños grupos participan en su seno integrantes del movimiento de las izquierdas socialistas, compañeros y compañeras muy consecuentes en la lucha social y que se encuentran inmersos en la convergencia y movilizaciones que citamos[ix].
En ese escenario de movimientos sociales y correlación de fuerzas son los trabajadores y sindicatos los que cuentan con la mejor perspectiva a corto, mediano y lago plazo, por la propia y especial naturaleza del trabajo, el nuevo reposicionamiento de las teorías socialistas y el resurgimiento de la lucha sindical, que en México tiene una importante y ascendente proceso de movilización y unidad en los últimos 8 años, pero de 2003 a la fecha, ha sido la única fuerza, además de la gran marcha ciudadana del 29 de agosto en apoyo a Andrés Manuel López Obrador, que ha mostrado una enorme capacidad de movilización y protesta contra las políticas y reformas estructurales neoliberales.
EL NEOLIBERALISMO NO ALTERA LA ESENCIA DEL TRABAJOLa globalización y el neoliberalismo se caracterizan por la recomposición total de las estructuras iniciales del sistema capitalista, en la búsqueda de supervivir en un mercado libre implacablemente competitivo y obtener mayores ganancias, sin embargo, no alteran la esencia del capitalismo como un modo de organización económico basado en el trabajo, como la fuente principal y creadora de toda la riqueza social y sostén de toda la sociedad, ni tampoco cambian la situación de la clase trabajadora y su normal inclinación para protegerse colectivamente, luchar por sus necesidades, constituir asociaciones para su defensa y reivindicar sus derechos.
El derecho al trabajo y los derechos del trabajo son parte fundamental de los derechos humanos, siendo los trabajadores la principal fuerza productiva de la sociedad y cuando dicha clase adquiere un conciencia para si, disputa entonces el poder del Estado, ejerciendo su influencia en todos los campos de actividad social.
>La izquierda se identifica con los trabajadores, porque tiene una esencia anticapitalista y por ende, antineoliberal. Es opositora a cualquier forma de explotación, discriminación y opresión social y nacional, y busca de raíz destruir los cimientos de éstas relaciones sociales mediante la toma del poder. >La izquierda a partir del movimiento social y teniendo como sujeto principal a los trabajadores, persigue la toma del poder del Estado y del Gobierno, a través de todas las formas de lucha posibles, tomando en cuenta sus intereses históricos, su fuerza, número, organización. Así como, su participación en alianza con otras fuerzas sociales susceptibles de ser ganadas en la lucha por nuevo proyecto de nación. En esta lógica se inscribe la estrategia de que para frenar y combatir hoy al neoliberalismo se precisa de la más amplia unidad popular nacional, en la que la movilización social y la participación ciudadana electoral se fundan en un sólo torrente para sacar de los Pinos a la derecha del PAN y no permitir el regreso del PRI.
LA IZQUIERDA SE IDENTIFICA CON LOS TRABAJADORES
REALIDAD ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL DEL PAÍSLos paralelos históricos no siempre son buenos ni exactos, pero la actual coyuntura del país presenta una situación económica, política y social similar a la realidad que se vivió y antecedió a los movimientos revolucionarios de independencia de 1810 y de revolución de 1910, por cuanto hace a la existencia de una economía atrasada, subordinada y dependiente de potencias extranjeras, la existencia de un mercado interno extremadamente débil, una elevada concentración del ingreso nacional y una estructura de clases profundamente diferenciada entre ricos y pobres, productora de una amplia inconformidad y resentimiento popular en contra de los poderosos, ricachones y políticos[x]
NUEVOS MODELOS DE DESARROLLO ECONÓMICOLa economía mexicana se encuentra en un estado permanente de crisis sin desarrollo, que se presenta en la década de los setentas y se profundiza de 1982 a nuestros días, como resultado de la aplicación de políticas neoliberales, dictadas por las economías dominantes en el mundo[xi] y por el ejercicio corrupto e ineficiente de la función pública de gobiernos sexenales, sin voluntad para defender la nación y preservar un estado nacional soberano, de bienestar y justicia social, basado en nuevos modelos de desarrollo económico y en los principios del constitucionalismo social mexicano.
Paradójicamente ésta crisis estructural subyacente de la economía nacional, con periodos alternados de crecimiento, estancamiento y recesión, ha venido generando un alto proceso de acumulación de capital y concentración de la riqueza en beneficio de pocas empresas, familias y personas, mientras que la mayoría del pueblo se mantiene o cayó en la pobreza, en un contexto general en el que en los últimos veinte años se aprecia un débil crecimiento industrial, una crisis agrícola permanente del campo mexicano, la dependencia comercial con los Estados Unidos, un endeudamiento externo impagable, una dependencia tecnológica y científica del exterior, un dominio de las empresas transnacionales en la economía, el comercio y los servicios y una política monetaria inestable de inflación permanente y devaluaciones periódicas, que arrojan, en fin, una situación de estancamiento general, ausencia de desarrollo, atraso en la mayoría de regiones y sectores económicos del país y una situación de catástrofe en materia de empleo y bienestar, en la que millones de personas no encuentran en que ocuparse laboralmente para sostenerse y sobrevivir.
JUSTICIA Y DERECHOS SOCIALES VULNERADOSEn justicia, derechos laborales y sociales lejos de cumplirse con el mandato constitucional del derecho a una justicia pronta, gratuita e imparcial y a un trabajo digno y socialmente útil, la economía bajo la conducción de los gobiernos priistas y panistas se ha convertido en una fabrica de injusticias, de pobres y desempleados, en la que el salario mínimo es totalmente insuficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural; las condiciones generales de trabajo y las normas de seguridad e higiene en el trabajo, son sistemáticamente violadas; la actual Ley del Seguro Social ha sufrido un proceso de reforma con una orientación privatizadora y antisindical, al considerar la salud pública y la seguridad social como un negocio privado sujeto a la responsabilidad individual en equivalencia al pago realizado; mientras que, los derechos colectivos del trabajo - contratación colectiva, huelga y sindicalización-, además de no ser respetados, han sido sujetos a una modificación substancial flexibilizadora, derivada de las resoluciones e interpretaciones de la Suprema Corte de Justicia y de la práctica que se viene dando por el Estado y las grandes empresas con sus trabajadores, en una reforma silenciosa y antiobrera de los principios del derecho social del trabajo, atendiendo a las recomendaciones de la economías imperiales.
El derecho social, producto de la lucha revolucionaria del pueblo de México en el periodo 1910-1917 e incorporado al texto constitucional, con estas políticas sufre una involución deliberada al desmantelarse con la política legislativa, el sector social y público de la economía, el patrimonio nacional, el cooperativismo y la cultura y derechos indígenas, conculcándose con ello el derecho a la justicia y sobre todo a la justicia social, ya que la primera es solamente un sistema de leyes y procedimientos del derecho, la segunda es un sistema de vida.
La justicia en el capitalismo aparece tan solo como un esquema de leyes, donde la ley no es sinónimo de justicia, sino solo de normas jurídicas estructuralmente y sistemáticamente impuestas y afianzadas por el poder del Estado. Es decir, que existe un Estado de derecho, pero no un Estado Social de derecho, que suena parecido, pero no es igual. El primero se apoya en la formalidad de la ley. El segundo en la interpretación y aplicación de la justicia con sentido social.
Durante años hemos sostenido que la parte más sensible, vulnerable y menos tocada en la reforma del Estado mexicano, es el tema de la reforma del poder judicial, la procuración de justicia y la seguridad pública.
En materia penal se ha dado un proceso de involución legislativa y endurecimiento de las políticas criminológicas elevando considerablemente las penas de los delitos y no combatiendo las causas que los originan y reproducen, como la pobreza, el desempleo, la cultura mediática de la violencia, la corrupción y la ineficiencia administrativa en el combate a la impunidad. La readaptación del delincuente, en el trabajo y la educación, está abandonada en los hechos. Se legalizó anticonstitucionalmente la utilización del Ejercito en labores de policía, desbordando las fronteras entre seguridad nacional y seguridad pública y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con sus procedimientos antidemocráticos de integración y sus resoluciones antipopulares y antisociales, aparece como un reducto del pasado prehistórico del sistema autoritario y oligárquico de México[xii]
ECONOMÍA SUBORDINADA RESPECTO A ECONOMÍAS IMPERIALESEn ese tenor, el estado de deterioro, incapacidad e incongruencia que muestra la economía en la organización social mexicana es propiciado también por el carácter subordinado y dependiente que históricamente ha mantenido nuestra economía respecto a las economías imperiales de los países, empresas y organismos financieros internacionales y que al menos en la época posterior a la guerra fría, el fenómeno se denomina e identifica con la globalización, que no es otra cosa que la imposición de las tesis y prácticas del neoliberalismo, bajo el dominio del imperialismo estadounidense.
GLOBALIZACIÓN, NUEVA CARA DEL CAPITALISMO MUNDIALLa globalización es una nueva cara del desarrollo y dominio capitalista en el mundo contemporáneo, que abarca absolutamente todos los confines del planeta, presentándose como un fenómeno natural de integración económica y cultural en todas las esferas de la actividad social y resultado del alto grado de desarrollo de la ciencia y la técnica, la producción y los medios de comunicación, cuando en realidad se dio como una nueva forma de dominio mundial del capital monopolista financiero en la época actual y cuyo concepto fue acuñado conceptualmente de manera ex - profesa por la élite del poder estadounidense para asentar su poderío económico, cultural y militar en el mundo e imponer su cosmovisión, ideología y sistema económico, identificado como el neoliberalismo.
NEOLIBERALISMO, ECONOMÍA DEL CAPITALISMO FINANCIEROEl neoliberalismo es una doctrina y modelo político y económico que se sustenta en el capitalismo, en una fase de predominio del imperialismo en el mundo, y opera bajo el dominio e intereses extremos del capital financiero, en una nueva edición del liberalismo clásico llevada al extremo, en donde la defensa a ultranza del capitalismo, el mercado libre y sin fronteras, para ellos y no para los demás, la privatización, la abstinencia del Estado en la economía y el acendrado individualismo, son sus principales características. La concentración del capital, el saqueo de las riquezas nacionales y la explotación desmedida de los trabajadores, principalmente de los países pobres, son el sustento de las economías neoliberales del presente siglo.
La economía neoliberal y el Estado de derecho que la legitima, a través del gobierno y las instituciones de la república, han sido incapaces de resolver las necesidades elementales de bienestar de la amplia mayoría del pueblo y de aprovechar la enorme riqueza proveniente de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo, principalmente del valor creado por sus trabajadores.
Por ello, actualmente y de manera estructural la economía mexicana está imposibilitada, de seguir bajo ésta tendencia y modelo, de ser un factor determinante del bienestar de la gente y del desarrollo nacional con justicia social.
MÉXICO, POLARIZADO POR LA DESIGUALDAD SOCIALLa sociedad en el país se encuentra totalmente polarizada por la desigualdad social entre quienes tienen mucho y no tienen nada o casi nada. Las clases medias formadas por pequeños y medianos empresarios, intelectuales, técnicos y profesionistas y campesinos acomodados han sucumbido ante la catástrofe económica derivada de libre juego del mercado, de las políticas públicas de privatización del Estado y de la desmedida explotación y opresión económica de millones de ciudadanos que no cuentan más que con su fuerza de trabajo para subsistir.
LA POLÍTICA DEL ESTADO FAVORABLE A LOS INTERESES IMPERIALISTASLa política del Estado mexicano durante décadas con los gobiernos del PRI y ahora del PAN, con Vicente Fox Quesada a la cabeza ha sido solamente favorable a los intereses imperiales, a la oligarquía financiera, a los grandes capitalistas y terratenientes modernos nacionales y extranjeros y en perjuicio de la mayoría de los mexicanos, particularmente de los trabajadores y de los pobres de la ciudad y del campo.
Para muchos mexicanos y organizaciones sociales está claro que el Gobierno de Vicente Fox ha incumplido de manera sistemática y permanente su obligación de guardar y hacer guardar la Constitución, y desempeñar patrióticamente su cargo, es decir obedeciendo a los intereses nacionales y mirando por el bien y prosperidad de la Unión, entendiendo a ésta como la Republica Federal y Democrática, en donde la democracia, según la misma Constitución, más que un régimen de gobierno es un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento de la vida del pueblo.
UN ESTADO FORMAL DE DERECHO, OLIGÁRQUICO Y ANTIDEMOCRÁTICOEn los hechos en el país existe un estado formal de derecho de corte oligárquico, autoritario y antidemocrático, al practicar una democracia limitada y simulada. La reforma política en las formas democráticas de gobernar, con el gobierno del "cambio" fue una esperanza y en su lugar prevalece un gobierno presidencialista carente de sentido común, que no ve ni oye los reclamos sociales y que si en cambio ha llevado el país a la ingobernabilidad, al desastre y al continuo enfrentamiento con diversos sectores empresariales, sindicales, con el Congreso de la Unión y principalmente contra el PRD y el Gobierno democrático que encabeza Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, obstruyendo deliberadamente sus obras y programas sociales.
A cuatro años de que Vicente Fox asumió la Presidencia, la transición a la democracia se diluyó para quedar en la simple alternancia en el poder. La reforma del Estado fracaso, quedando atrás para dar paso a una estrategia pública de continuidad y profundización de las políticas neoliberales de los regímenes anteriores.
REFORMAS ESTRUCTURALES CONTRARIAS A LA NACIÓN Y EL PUEBLOLa actual administración publica que encabeza el Presidente Vicente Fox Quesada, al igual que sus inmediatos antecesores, convocó a realizar reformas estructurales en el marco de la reforma del Estado, la modernización y desarrollo del país, a partir de modificaciones jurídicas a la legislación vigente, en las materias fiscal, laboral, eléctrica y seguridad social, e inclusive ha llamado reiteradamente a "revisar" y "actualizar" la Constitución.
En materia económica, fiscal y social se impulsa un proyecto de nación contrario a los postulados del constitucionalismo social, sin ninguna alternativa viable de desarrollo sustentable para revertir la pobreza extrema de millones de mexicanos, pretendiendo reiteradamente desregular el mercado y leyes laborales, privatizar los servicios, imponer una reforma fiscal basada en el aumento inequitatitvo de impuestos, como el IVA a alimentos y medicinas, el ISR a personas físicas y trabajadores y desaparecer las pocas prerrogativas fiscales que existían a favor de las empresas sociales cooperativas y otros grupos productivos de solidaridad social en el país.
En otras materias, como: educación, seguridad social, cooperativas, garantías penales y otras, la intención es similar. Además de pretender modificar el nombre oficial del país, el principio de no reelección y los principios internacionales de la política exterior mexicana, como ya se inició de facto con el escudo nacional.
No hay duda de que las reformas estructurales, principalmente la laboral que se pretende es parte del proyecto gerencial del Gobierno de Vicente Fox de establecer, como el lo dijo, un gobierno de empresarios, por empresarios y para empresarios. Que busca además establecer un marco legal laboral acorde a los compromisos del TLC en la proyección del Acuerdo del Libre Comercio para América, pretendiendo dejar a libre juego de las fuerzas del mercado y la productividad la contratación, el salario, la jornada y otros derechos y prestaciones, principalmente derogar la contratación colectiva, minimizar el papel de los sindicatos y la huelga. Por ello, el movimiento sindical emerge con mayor fuerza y rechaza la reforma laboral y llama a los trabajadores a movilizarse por la defensa de los derechos laborales adquiridos y el cumplimiento de la legislación social del trabajo vigente.
SE INTENSIFICA LUCHA DE CLASES EN EL ESCENARIO NACIONALPor lo anterior, el ambiente político en el escenario nacional está caldeado por el enfrentamiento natural de la lucha de clases, la proximidad de las elecciones federales de 2006 y por las condiciones objetivas de un sistema y modelo socio económico incapaz de proporcionar justicia social, democracia real y auténtica libertad a la inmensa mayoría de los mexicanos.
Diversos actores y fuerzas políticas y sociales en este panorama están llevando a cabo sus movilizaciones y planteando sus ideas y explicaciones en torno a los hechos que se dan y se viven, perfilando cada cual sus escenarios, planes y propuestas de acción para el periodo y particularmente en la coyuntura electoral del país hacia el 2006.
En ese sentido, cabe recapitular que los trabajadores, y como consecuencia sus sindicatos, ha sido la clase más golpeada en esta severa crisis económica del sistema, pero finalmente la que más ha sacado la casta para resistir y combatir las políticas del régimen, además del movimiento indígena, campesino y social del país. Es así como la lucha de los trabajadores y sindicatos mexicanos se mantiene en pie por el mejoramiento de sus condiciones de clase y la defensa de los derechos laborales emanados del constitucionalismo social de 1917.
ALTERNATIVAS DE ORGANIZACIÓN Y ALIANZASEn el último año, se ha gestado un proceso de unidad nacional democrática, popular y patriótica de las principales fuerzas políticas sindicales y populares del país y que convergen en el Frente Sindical, Campesino, Social y Popular (Frente Amplio), integrado por el Frente Sindical Mexicano (FSM), la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Promotora Nacional de Unidad contra el Neoliberalismo, el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de Industria Eléctrica, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, El Barzón y otras fuerzas sociales, que han puesto el acento en la necesidad de la unidad nacional y popular de todas las clases, sectores, grupos e individuos damnificados por más de 22 años de políticas neoliberales y que estén dispuestos a luchar más allá de las propias reivindicaciones profesionales de cada gremio, por cambiar el rumbo sociopolítico del país, su modelo económico y su esquema de integración con los demás economías en las relaciones internacionales, desde la perspectiva de los trabajadores. Lo cual aplaudimos y apoyamos.
PROYECTO DE NACIÓN ALTERNATIVOPor lo anterior, y considerando que una alternativa sería de organización y alianzas para este periodo, requiere de un proyecto programático que tenga un proyecto de nación, en sus programas máximo y mínimo, se propone que este proyecto alternativo de nación por el que luchamos se base en la construcción, establecimiento y consolidación en México de un Estado social de derecho, soberano, democrático, popular y nacional, con un sistema de gobierno democrático, constitucional y libertario, en el marco de una economía de bienestar y justicia social, sustentable, basada en el desarrollo propio y el trabajo solidario y cooperativo de la gente, así como en el uso y disfrute racional del patrimonio y riqueza del país.
La unidad contra el neoliberalismo, la democratización de las instituciones y de la vida nacional en todos los niveles del país y el establecimiento de un modelo económico de bienestar y justicia social, nos lleva a la propuesta de un Programa de Gobierno, que tenga como ejes:
EJES DE UN GOBIERNO DEMOCRÁTICO DE UNIDAD NACIONAL
- Recuperación del Estado Social de Derecho
- Democratización de las instituciones y órganos del Estado
- Cancelación de las reformas estructurales neoliberales
- Fortalecimiento del papel rector del Estado en la economía
- Planificación del desarrollo con participación ciudadana
- Economía social sustentable con desarrollo propio
- Redistribución de la riqueza social y de las oportunidades para generarla
- Renegociación de la deuda externa e interna
- Investigación del Fobaproa y otros fraudes contra la nación
- Cumplimiento de los acuerdos de San Andrés
- Empleo y condiciones de trabajo justas y dignas
- Desarrollo de la industria, el campo y autosuficiencia alimentaria
- Administración transparente y eficiente en el servicio público
- Austeridad en el manejo de los recursos
- Combate a la corrupción y a la impunidad
- Combate a la desigualdad social y erradicación de la pobreza
- Respeto de los derechos humanos
- Defensa de la soberanía nacional; y,
- Fomento de la Educación y cultura democrática
- Promoción de la solidaridad internacionalista
POLÍTICAS PARA EL PERIODO
- Construcción del proyecto alternativo de nación como estrategia para el periodo y la coyuntura, con sus programas, subprogramas, estrategias, tácticas, planes y cronogramas
- Promoción y defensa de los intereses inmediatos de los trabajadores y del pueblo de México, mediante la participación directa en los movimientos laborales, campesinos, indígenas, cooperativos, académicos, estudiantiles y en general en el movimiento social, intensificando y ligando la lucha económica reivindicativa con la lucha política por un proyecto alternativo de nación, mediante la movilización social con el fin de acumular fuerzas y cercar a la derecha
- Creación, desarrollo y consolidación de un Frente amplio de masas, de carácter popular y ciudadano, contra el neoliberalismo y sus reformas estructurales y contra el imperialismo en el contexto de la lucha por la soberanía nacional
- Intensificación, por la democratización de la vida nacional, de todas las formas de resistencia civil, lucha social y participación electoral en la coyuntura electoral del 2006, con un programa y candidato único, democrático y de unidad popular
- Contra el desafuero de ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR. Promoción del Referéndum revocatorio y compromisos concretos con el candidato popular y ciudadano
- Unidad de la izquierda socialista y unidad de todas las fuerzas progresistas
- Plataforma de lucha y reivindicaciones por clases, sectores y organizaciones
- Planes de acción, generales y particulares
ORGANIZACIÓN Y TAREAS DEL MOVIMIENTO SOCIALSiguiendo esas orientaciones programáticas y las líneas básicas del proyecto de nación al que aspiramos, la organización y tareas del movimiento social se centran en primer lugar en fortalecer y consolidar los espacios naturales de lucha de cada quien, participando simultáneamente en los espacios de segundo nivel, como coordinadoras, frentes, redes y otras formas de organización, sin perder la identidad política y organizativa y sin reproducir o desdoblar innecesariamente otros niveles de participación, de tal manera que como arroyos al impetuoso río, de estas formas de organización básicas a la par construyamos los grandes frentes políticos o político electorales que las necesidades nos requieran, sin dejar de apoyar en este periodo los movimientos democratizadores del actual Estado mexicano, como serían:
- El movimiento de los trabajadores con una orientación clasista, democrática, unitaria y de rechazo a la reforma neoliberal de la Ley Federal del Trabajo y otras reformas regresivas en la legislación social, que nos lleva a fortalecer nuestras organizaciones laborales, participar y consolidar el Frente único, que sería el Frente Sindical Mexicano y el Frente de Frentes, que sería el Frente Amplio, el Frente Sindical, Campesino, Social y Popular
- El movimiento campesino e indígena por el reconocimiento pleno de los derechos y cultura indígena que promueven el Congreso Nacional Indígena, EZLN y otras organizaciones sociales, así como, el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés
- El movimiento magisterial dirigido por la CNTE en su lucha por la democratización del SNTE, por mejoras económicas y sociales al gremio y el castigo a los responsables de la guerra sucia contra los maestros disidentes
- La defensa de la industria eléctrica nacional y en general de los recursos energéticos del país frente a los planes privatizadores de los cuatro últimos gobiernos neoliberales del País, lucha que ha encabezado ahora el Frente Nacional contra la Privatización de la industria Eléctrica, el Sindicato Mexicano de Electricistas y otras organizaciones
- El Movimiento Cooperativista, hoy representado por la Alianza Cooperativista Nacional, la Confederación Nacional de Cooperativas de Actividades Diversas, la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, la Sociedad Cooperativa de Cruz Azul y otras uniones y sociedades, como el movimiento de cajas populares de ahorro en el país
*Este artículo fue redactado en noviembre de 2004. Es un resumen de un texto pendiente de publicación y se redactó con la intención de contribuir al debate en el dialogo por un proyecto alternativo de nación. Las tesis que este documento presenta, recuperan valiosas opiniones y aportes de los dirigentes de la Red de Izquierda revolucionaria (REDIR), del Frente Sindical Mexicano (FSM), de la Unión de Juristas de México (UJM) y de varios compañeros de la izquierda socialista, a quienes agradezco su colaboración.
**El autor es abogado, Presidente de la Unión de Juristas de México, integrante del Pleno de Secretarios Generales del Frente Sindical Mexicano y militante de la izquierda social desde hace más de 30 años.
Notas.
[i] El tema del proyecto alternativo de nación está en boga de las principales fuerzas políticas, sindicales y sociales del país. Generalmente es un discurso de las fuerzas democráticas y de izquierda opositoras al régimen neoliberal, pero cabe señalar, que dirigentes del PAN, PRI, cámaras patronales y hasta la cónyuge del Presidente, lo usan. Las palabras no son propiedad de nadie, pero históricamente la derecha nos ha hurtado las consignas.
[ii] La reforma política del Estado Mexicano es parte incluyente de la Reforma del Estado Mexicano y su campo de trabajo más abundante y fértil en los últimos treinta años ha sido la reforma electoral y el nuevo estatuto jurídico del Distrito Federal. En los demás campos como la reforma económica, agenda legislativa, justicia y derechos humanos y otros temas sociales ha sido casi nulo el tratamiento, dándose en el mejor de los casos una reforma regresiva, es decir que ha habido un proceso de involución legislativa y política en las materias económica, fiscal, educativa, penal y cooperativa.
[iii] Las clases sociales y la estructura diferenciada de clases en la sociedad mexicana es una cuestión objetiva. Sin embargo, existen funcionarios, intelectuales y hasta personajes que se dicen de izquierda que temen referirse a las clases sociales y la lucha entre éstas, por temor a que los califiquen de marxistas o comunistas, despreocúpense señores, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce la existencia de las clases sociales, al señalar textualmente en el artículo 25 que: "Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar ... el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución."
[iv] El pueblo es un concepto amplio y usualmente utilizado para identificar a la conjunción de las clases sociales explotadas, oprimidas y empobrecidas del campo y la ciudad y en general a todos los que viven de su trabajo, sin abusar de otros, aunque sean desempleados.
[v] El término de "trabajadores" se utiliza para identificar a millones de personas de una misma clase social, ocupadas en labores manuales o intelectuales en cualquier rama de la economía o la administración pública y que viven única y exclusivamente de la venta de su fuerza de trabajo a cambio de un salario, como los obreros, jornaleros y en general los empleados públicos y privados y que en las economías actuales, mantienen características más complejas y adicionales al concepto clásico del proletariado. También identificamos e incluimos en el concepto de trabajadores a los cooperativistas, artesanos, trabajadores no asalariados, a la mayoría de campesinos y pequeños comerciantes, intelectuales, técnicos, profesores, profesionistas y artistas independientes cuando sus principales ingresos no derivan del trabajo ajeno.
[vi] En México como en el resto del mundo existen una gran variedad de personas, grupos y partidos que profesan las ideas de izquierda, desde que se acuño en Francia la izquierda y la derecha. Generalmente en una acepción amplia se ha entendido a la izquierda como la oposición a los regímenes y estados establecidos que practican diversas formas de tiranía y opresión social. Alcanzando una distinción importante los términos en materia política con el advenimiento de la revolución bolchevique de 1917 y luego con la formación del campo socialista.. En ésta época se forjó una concepción más clara y sólida de la izquierda que tiene que ver con una concepción y práctica que toma como referente su crítica al sistema capitalista y la adopción de la lucha de clases como motor de la historia y la toma del poder en beneficio de los trabajadores y con ello de toda la sociedad.
[vii] La movilización social en los últimos años se ha considerado más como una acción de lucha integral, ininterrumpida y multifacética que un acto instantáneo de demostración de fuerza, de tal manera que, cuando nos referimos a la "movilización social" apelamos a una serie de eventos sucesivos, simultáneos, alternativos y consecuentes de actividad de la sociedad organizada y que involucran la gran riqueza de las formas y métodos de lucha hasta ahora conocidos y los que generen en lo futuro la iniciativa y necesidad popular y ciudadana.
[viii] Este deterioro de los derechos humanos ha alcanzado acciones u omisiones del Estado y de quienes han ejercido funciones gubernamentales, de degradación de la vida y la libertad, como los hechos de la época de la guerra sucia, la tortura, la represión, las desapariciones forzadas, las ejecuciones y otras formas de opresión y represión social, el caso de la industria del secuestro o del feminicidio; también acciones que destruyen el bienestar popular, la vida y la salud de la población por la miseria y desatención en que se encuentran millones de personas en el "modelo de sobrantes", "regiones pérdidas" y "décadas pérdidas de desarrollo social" que genera el capitalismo salvaje de nuestros días.
[ix] El PRD es el partido más joven de los partidos tradicionales en México. Su origen está entrelazado con las mejores causas del pueblo de México y hoy es la asociación política de orientación democrática y con influencia de izquierda que opera en el país, así como, la expresión más acabada de la maquinaria electoral de la lucha por la democracia, sin embargo, la práctica de sus miembros se han desviado de las tesis programáticas que se presentan y de la práctica política que se profesa.
[x] Coincidimos en este punto con nuestros compañeros de la Promotora por la Unidad contra el Neoliberalismo en la opinión de que la situación económica y política actual de crisis es "solo comparable a los periodos que dieron paso a la Revolución de Independencia, las guerras de Reforma y la Revolución Mexicana".
[xi] A partir de 1982, con algunos antecedentes previos, el Gobierno mexicano representado en aquel entonces por Miguel de la Madrid adopta una estrategia económica de mayor integración con los Estados Unidos de Norteamérica, teniendo como ejes: estímulo a la inversión extranjera y apertura del mercado sin proteccionismo de la economía nacional, flexibilización practica de las relaciones laborales y topes salariales, así como desmantelamiento del sector público de la economía. En 1982, existían 1,155 empresas y organismos económicos del Estado, ahora sólo quedan un poco más de 200.
[xii] La Suprema Corte de Justicia de la Nación "como lo afirma el Dr. Eduardo José Torres Maldonado, destacado jurista e investigador en su obra Juzgar a la Suprema Corte -, " ( ... ) pareciera que sigue siendo un reducto del pasado prehistórico del viejo sistema político, una especie de "Jurassic Park" del ancient régime, en donde 11 personajes "11 sabios" " los ministros de la SCJ " tienen el poder de decidir de manera arbitraria y prácticamente sin control alguno ... los asuntos más relevantes de la vida política nacional.", obvio está contra los intereses populares, véase: anatocismo, conflictos bancarios, controversias indígenas, flexibilización laboral, privatización de la seguridad social, etc.