
Asamblea Nacional de Trabajadores –PUNCN
Los trabajadores y los derechos sociales de los mexicanos
El gobierno de Fox es la continuación de los grupos neoliberales que se adueñaron del poder a partir de 1982 y tiene el mandato de continuar con la tercera generación de reformas neoliberales, que a nivel mundial se han implantado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que representan los intereses imperialistas de las transnacionales.
Poner en pie la fuerza de los trabajadores con un proyecto de nación alterno a los intereses de la oligarquía nacional y el imperialismo es uno de los retos de este Primer Dialogo Nacional para pasar a la ofensiva, recuperar los derechos perdidos durante más de veinte años de neoliberalismo; levantar las nuevas demandas del mundo del trabajo y del pueblo en general; defender la soberanía nacional y construir una sociedad basada en una verdadera democracia que responda a los anhelos de justicia, dignidad y libertad.
La discusión de un proyecto de una nueva nación soberana, en el marco mundial de globalización, y con nuevos modelos de desarrollo económico y nuevas formas para la toma de decisiones a través de un sistema democrático y participativo, tomando en cuenta todas las identidades culturales del país, sólo tiene sentido si responde a los anhelos de justicia y los derechos sociales de los mexicanos. En este documento proponemos la discusión temas que para nosotros constituyen los derechos fundamentales del pueblo mexicano
El derecho a la vida.El neoliberalismo es la expresión más salvaje del capitalismo, el derecho al empleo digno, al trabajo, a la tierra, a la salud, a la educación, a la vivienda, a la libertad y demás satisfactores indispensables están siendo inalcanzables para la mayoría de la población mexicana.
El trabajo se ha precarizado para mantener y aumentar la tasa de ganancia de los empresarios así como para competir por los mercados nacionales e internacionales; el salario ha sido deteriorado a niveles de miseria. Han instaurado la llamada flexibilidad de la fuerza de trabajo para poder disponer del trabajador en su totalidad; nos emplean y despiden a su antojo, pretenden legalizar el pago por horas en jornadas discontinuas, extender nuestra jornada de trabajo hasta por 10 horas o más sin pago de tiempo extraordinario; forzarnos a cumplir con las metas y planes de productividad de la empresa, suplantar el pago de un salario digno con estímulos y premios por productividad que estimulen la competencia entre trabajadores; obligarnos a aceptar cualquier cambio de actividad, puesto, lugar de trabajo, horarios y días de descanso cuando así lo decida la empresa.
La riqueza generada por los trabajadores por los avances de la ciencia y la tecnología ha sido apropiada por las grandes empresas transnacionales y han impuesto una serie de cambios en las relaciones de trabajo; con cada nuevo descubrimiento y con cada nuevo cambio tecnológico se producen reajustes y despidos; parece ser que volvemos a los tiempos de la primera revolución industrial cuando las máquinas se convirtieron en una horrible pesadilla para los trabajadores.
Para los trabajadores, la tercera revolución de la ciencia y la tecnología no es una maldición en sí misma, no tiene porqué precarizar el trabajo y agudizar el desempleo sino que representa la posibilidad de reducir la jornada laboral y mejorar las condiciones de vida y de trabajo en la ciudad y en el campo; la reducción de la jornada máxima a 6 horas diarias cinco días a la semana, con pago de 56 horas, representa la oportunidad de generar nuevos empleos y reactivar el mercado interno
La jornada de seis horas diarias se puede empezar a implantar en las grandes cadenas trasnacionales de comercio, como Walmart, y empresas paraestatales y privadas de alta productividad como Pemex, CFE, Luz y Fuerza, IMSS, ISSSTE, Teléfonos de México y hospitales privados de tercer nivel, para después generalizarla a otras empresas. La pequeña y mediana empresa tendrían trato diferenciado en relación de las grandes empresas, no se puede tratar como iguales a los desiguales, a éstas se les darían estímulos fiscales para compensar lo erogado por sueldos y prestaciones que representa la reducción de la jornada de trabajo.
Los trabajadores tenemos derecho al trabajo y a un salario que satisfaga las necesidades suficientes de una familia de cinco personas, la lucha que tenemos que librar en este terreno es la de recuperar el concepto constitucional del salario y de “a trabajo igual, salario igual”, así como el de restablecer el poder de compra que se perdió durante más de veinte años de topes salariales.
Tenemos derecho a una pensión dinámica por vejez, invalidez y muerte y al acceso a la infraestructura necesaria para el bienestar, cuidado y desarrollo de los ancianos y minusválidos con pleno respeto a sus derechos; a licencias por maternidad, pre y postnatales y para cuidados especiales con salario y prestaciones íntegras.
En la actualidad los trabajadores mexicanos estamos sujetos a dos leyes laborales diferentes que niegan derechos a unos y a otros y en ambas leyes existen casos de excepción. En la legislación actual no se reconocen los derechos laborales como derechos humanos, los trabajadores debemos luchar por que se dé este reconocimiento.
Desde hace tiempo han venido imponiendo, por la vía de los hechos y de manera ilegal, cambios en las relaciones laborales. El gobierno de Fox, mediante el proyecto de reforma laboral de Abascal, pretende profundizar y legalizar dichos cambios. Los trabajadores no sólo debemos oponernos a estas reformas, sino luchar por una legislación que recoja lo más avanzado de la Ley Federal del Trabajo (apartado A) y Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado (apartado B) y generalice las conquistas obtenidas por los contratos colectivos de trabajo.
Todos los mexicanos tenemos derecho a una alimentación básica, por lo que se requiere de ingresos suficientes e instituciones que la garanticen, y de un programa agropecuario basado en biotecnologías que no atenten contra la naturaleza y que asegure la soberanía alimentaria.
Hoy existen las condiciones materiales que permiten que la salud sea un derecho universal, que las enfermedades causadas por la pobreza sean desterradas y los riesgos de accidentes y enfermedades del trabajo sean reducidos a su mínima expresión y que sean tratadas adecuadamente por instituciones de salud pública, todos los seres humanos tenemos derecho a todos los niveles de atención médica.
Por ello nos oponemos al desmantelamiento del IMSS, del ISSSTE y a las instituciones de Salud Pública; lucharemos por derogar las reformas al IMSS, por impedir la reforma del ISSSTE, por derogar el seguro popular foxista. Exigimos el rescate financiero de todas las instituciones de salud y su integración en un servicio único de salud, rescatando e impulsando la medicina alternativa a la luz de los avances científicos, de tal manera que la población trabajadora y el pueblo en general tengan acceso gratuito a este servicio sin discriminación y restricción alguna.
Para el capital, el derecho a la salud, la educación y la vivienda que los trabajadores conquistaron en heroicas jornadas de lucha, representa un estorbo que quieren abolir para convertir estos servicios en jugosos negocios, donde las leyes del mercado sean el único criterio para tener acceso.
La ciencia y la tecnología, que también son creadas por trabajadores, deben estar al servicio de la humanidad, existen las condiciones para que la población tenga acceso a todos los niveles de la educación gratuita, laica, democrática y nacionalista, basados en los progresos del conocimiento científico y que contribuya a desarrollar los principios de fraternidad e igualdad de la humanidad. También existen las condiciones para que los trabajadores y la población tengan acceso a una vivienda digna, así como participar en la planificación del desarrollo urbano.
Con las reformas salinistas al artículo 27 constitucional, millones de ejidatarios y pequeños propietarios fueron despojados de sus tierras, los trabajadores no podemos permanecer al margen de esta situación, pues la participación política de este sector es indispensable para la reorientación política y económica del país. La producción de alimentos y materias primas exige que los trabajadores y campesinos constituyan una firme alianza en la búsqueda de nuevas formas de explotación de la tierra y sus productos. Es indispensable derogar las reformas salinistas para la desaparición de los latifundios y dar paso a la organización de los ejidos u otras formas de propiedad para dar pasos firmes a la creación de combinados agrícolas e industriales.
El derecho a la libertad.La máxima del neoliberalismo es el individualismo que lo sitúa por encima de lo colectivo, todo lo que huela a organización colectiva de los de abajo hay que destruirlo, porque según ellos, niega la libertad individual. Los sindicatos como organizaciones de resistencia colectiva de los trabajadores son un estorbo para los intereses del capital y en esta dirección se inscribe la jurisprudencia de la libertad sindical y la resolución de la Suprema Corte de Justicia sobre la cláusula de exclusión que busca la desafiliación de los sindicatos y su desmembramiento
Por otro lado, existe una gran cantidad de trabajadores que son controlados a través de los contratos llamados “de protección”, administrados por los líderes charros y con el beneplácito del gobierno y patrones. No conformes con esto, incentivan la desindicalización, la existencia de trabajadores por honorarios y “de confianza” sin ningún derecho laboral y sin derecho a la organización sindical.
El objetivo neoliberal es pulverizar los sindicatos y con ello desaparecer los contratos ley que aún quedan, los trabajadores tenemos que responder reorganizando el movimiento de los trabajadores a través de organizar sindicatos por rama industrial y restablecer y generalizar los contratos ley, de manera autónoma, sin intromisión de patrones, gobierno, asociaciones religiosas o partidos políticos, con el derecho a elegir mediante el voto universal, secreto y directo a la representación sindical, para que la voluntad de los trabajadores sea respetada escrupulosamente.
El derecho a la organización sindical, a la huelga, a la contratación colectiva y demás conquistas de carácter económico y político han sido logrados por los trabajadores en luchas de resistencia y ofensiva contra el capital, nada se nos ha dado por la buena voluntad de nuestros explotadores y opresores. Los dueños del capital han desatado todo una ofensiva ideológica y política para impedir que los trabajadores resistan a las políticas neoliberales.
Como en el pasado, reivindicamos el derecho a la movilización y a la lucha para defender nuestros intereses, la irrenunciabilidad de nuestras conquistas, el derecho a oponernos a los pactos y acuerdos que han mutilado contratos y conquistas laborales; el derecho pleno a la manifestación, al paro y a la huelga y a otras formas de lucha para defender nuestras conquistas y pasar a la ofensiva en contra los dueños del dinero, construyendo un país donde la igualdad, la justicia y la libertad sean los pilares de una nueva sociedad. Por esto reivindicamos, el derecho constitucional de cambiar y modificar el sistema de gobierno de nuestro país en todo tiempo y circunstancia.
Los trabajadores tenemos otra forma de entender la libertad, para nosotros la libertad individual va de la mano del interés colectivo; la democracia es la toma de decisiones desde abajo, en forma directa por el colectivo y de acuerdo a sus intereses. Por ello, ante la política neoliberal los trabajadores y nuestras organizaciones, defenderemos el derecho de asociación, que no exista ningún trabajador, del campo y la ciudad, sin el acceso a sus derechos laborales y a la organización sindical.
Por todos lados se pregona que ha triunfado el mundo libre, que atrás quedaron los sistemas totalitarios que negaban las libertades individuales y que hoy sólo es necesario perfeccionar el sistema democrático basado en los partidos, en los congresos y en las elecciones. Los medios de comunicación se han convertido en formadores de opinión pública y ejercen una influencia tremenda en las elecciones de los gobernantes. Los grandes electores son los dueños del dinero a través de los medios de comunicación, por esto los trabajadores debemos luchar por la libre manifestación de las ideas y el acceso a los medios de comunicación, de manera individual y colectiva.
Para los trabajadores, la democracia no termina en el sistema de partidos, en las cámaras y en las elecciones de representación popular, no nos representan los partidos políticos pues han demostrado que no defienden los intereses de la mayoría de la sociedad en los grandes problemas nacionales, de ahí que busquemos un nuevo sistema político donde se escuche y estén representados los intereses de los trabajadores de la ciudad y el campo. Somos los trabajadores los más interesados en que se respete la voluntad ciudadana en la elección de los representantes a puestos de elección popular y por ello defenderemos el voto universal, secreto y directo y otras formas de elegir a nuestros gobernantes.
Los trabajadores reconocemos que nuestro país está conformado por diversas etnias y experiencias. Exigimos el respeto a las formas de gobierno, usos y costumbres de los pueblos indígenas y todos los derechos reconocidos en los acuerdos de San Andrés.
Para los miles de trabajadores mexicanos que emigran hacía los Estados Unidos en busca de trabajo, como consecuencia del neoliberalismo, no existe la mínima protección laboral ni de nuestro país ni del extranjero, de ahí que sea necesario la organización de los trabajadores emigrantes en sindicatos desde su lugar de origen y de acuerdo a nuestra leyes laborales, luchar porque se establezcan convenios entre los gobiernos para sean respetados los derechos laborales de los trabajadores mexicanos que trabajan en el extranjero.
La democracia de los trabajadores simplemente no puede existir sin la emancipación plena de las mujeres en todas las esferas de la actividad social, a la plena equidad de sus derechos y oportunidades respetando la diversidad cultural, racial, sexual y generacional, a decidir sobre su propio cuerpo, al combate de toda forma de discriminación y hostigamiento sexual
Los trabajadores reconocemos la libertad de creencias religiosas y a las prácticas de culto en domicilios particulares en el marco de la separación de la iglesia y Estado.
El derecho a la soberanía nacionalLos gobiernos neoliberales del país, bajo el pretexto de la globalización y haciendo suya la doctrina imperialista de la inevitabilidad de la integración de las economías a nivel mundial se han plegado a los intereses de los grandes centros de poder económico, los dictados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial han sido órdenes para estos gobiernos que han abierto nuestras fronteras de par en par al extranjero, fundamentalmente a los Estados Unidos. Han subastado a través de las privatizaciones gran parte de las empresas públicas y se aprestan a entregar lo que queda de las empresas estratégicas, el plan Puebla –Panamá es otro de los proyectos estratégicos de las empresas imperiales que el actual gobierno está comprometido a llevar adelante.
En los trabajadores ha recaído, en lo fundamental la construcción y la defensa del país y ahora que el gobierno de los empresarios pretende continuar con la obra devastadora de los gobiernos neoliberales anteriores, reivindicamos la defensa del territorio nacional, la defensa de los recursos naturales, la defensa de la biodiversidad y el equilibrio ecológico, y la defensa de la cultura e historia de nuestra patria.
Las empresas públicas y ramas estratégicas de la economía (electricidad, petróleo, gas, espacio aéreo, comunicaciones, transportes, etc.) son propiedad del pueblo y los trabajadores hemos jugado un papel central en la construcción de las empresas públicas, por ello lucharemos para que sean rescatadas de las manos del capital nacional y extranjero, y sirvan al desarrollo independiente de nuestro país. Al mismo tiempo, impugnamos todos aquellos acuerdos comerciales y compromisos políticos del gobierno mexicano que comprometen la soberanía nacional, entre otros: el Tratado de Libre Comercio, el Acuerdo de Libre de Comercio para América, la integración energética con E.U y Canadá, el pago de la deuda externa, las cartas de intención con el Fondo Monetario Internacional. El patrimonio nacional es de todos los mexicanos.
Estos ejes programáticos generales se pueden concretar en plataformas reivindicativas particulares y pliegos petitorios específicos que ayuden a impulsar las luchas concretas de los trabajadores por zonas, regiones y ramas industriales. Tales ejes pueden ser la base común que dé identidad y permita la articulación concreta de los trabajadores como clase social, con proyecto propio y alternativo frente a la clase de los capitalistas.
Asamblea Nacional de Trabajadores – PUNCN
Antonio Martínez Torres
México D. F. a 27 de noviembre de 2004