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Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social

LA SEGURIDAD SOCIAL EN UN RÉGIMEN DEMOCRÁTICO



Introducción

El bienestar integral de la población y la protección social, económica y legal universal de la fuerza productiva son objetivos inmediatos de todo régimen que se digne de llamarse democrático. La aplicación de la justicia social y el reconocimiento, a la entrega de la vida productiva de los trabajadores para cooperar en el desarrollo económico y el progreso social de la colectividad, a través de una pensión o jubilación digna, es imprescindible en un régimen democrático.

Un régimen democrático se compromete a reducir al mínimo la mortalidad infantil y la materna en cualquier parte del país, a garantizar el acceso universal a los servicios de salud en todos sus niveles y de manera gratuita. Un régimen democrático se compromete a que el Estado cumplirá con todos sus compromisos y obligaciones sociales y económicas que la tecnocracia anuló durante su dictadura de más de 20 años.

Se compromete con la realización plena de los derechos sociales y económicos de los trabajadores y sus familias, independientemente de dónde residan –la selva, la sierra, el desierto, las costas, las urbes, etc.

Nosotros queremos tomar este diálogo como la gran Convención sobre seguridad social que nuestro congreso extraordinario resolvió impulsar en marzo para resolver de manera integral su problemática general.

Que mejor solución que arrancar desde la raíz el origen de los problemas de las instituciones públicas de nuestro país, a través del diseño de un proyecto democrático y justo de nación.



Neoliberalismo, dictadura de la tecnocracia.

El régimen actual se autonombra democrático; los neoliberales limitan el concepto democracia a lo que tiene que ver con elecciones institucionalizadas, es decir, reglamentadas y periódicas y al contar con instituciones que, por sí solas, posibiliten el voto universal y secreto.

Solamente les interesa perfeccionar la estructura electoral que los legitima en el poder y que les permite mantener sus intereses en las prioridades de la agenda formal.

Nosotros hemos afirmado, hasta el cansancio, que la causa verdadera de la crisis financiera de las instituciones públicas es el régimen económico llamado neoliberalismo que ha originado, en el caso del IMSS, reducción de cotizantes, pérdida del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores a niveles genocidas, crecimiento sin freno de la economía informal, la evasión y la elusión por parte de los patrones, las deudas millonarias del estado al seguro de enfermedades y maternidad, la reducción del monto de aportación de los patrones en un 30% desde el año de 1997 y la corrupción de las administraciones priístas y de la actual foxista que han sido igual de tecnócratas.

La tecnocracia redujo las cuotas obrero-patronales a los patrones a niveles irrisorios y ha evadido su compromiso que se cargo, como gobierno, él mismo con respecto a sus aportaciones para la seguridad social de los trabajadores y sus familias.

Aún cuando los patrones saben que en cualquier empresa, son lo trabajadores los que generan la riqueza material, son los que cumplen los objetivos a corto, mediano y largo plazo de aquella, desde que los neoliberales ejercen el poder político han impulsado todo un programa que materializa la reducción o la anulación de los derechos sociales, económicos y laborales de los trabajadores, incluso, los políticos.

En una lógica, en la que todo puede ser mercancía y en un contexto de mercado libre, en donde la competencia es lo que determina la movilidad social de los trabajadores, respaldado por la interpretación fascista del darwinismo en lo social; lo único que se ha generado es un pensamiento mezquino, egoísta e individualista de los trabajadores convencidos a la fuerza por esa falsa ideología liberal.

Este modelo económico que tiene como prioridad mantener estables los índices macroeconómicos, con base en una disciplina fiscal, el pago puntual de los intereses de la deuda financiera externa y el fortalecimiento del mercado exterior; que nunca podría garantizar pleno empleo pues esto generaría inflación y que no se atrevería a regular los precios de las mercancías pues un estado liberal no debe entrometerse en los asuntos del mercado, aún cuando los empresarios impongan precios altamente elevados y perjudiquen al consumo de los trabajadores y de sus familias.

En un modelo que tiene como objetivo siempre conseguir, a como dé lugar, la acumulación de capital; los trabajadores y sus familias siempre saldrán perdiendo.

El neoliberalismo ha logrado ya una acumulación de capital por parte de un reducido grupo de familias, el desmantelamiento de las instituciones públicas que realizarían los derechos sociales y económicos de los trabajadores y sus familias, la quiebra de las industrias estratégicas que siendo propiedad de la nación materializaban nuestra soberanía, el desmembramiento del mercado interno con la consecuente apertura desmedida hacia el exterior y la desmovilización de las organizaciones de los trabajadores y en general de la sociedad.



Nuestra Concepción.

Nosotros tenemos una concepción distinta.

Un régimen democrático se caracteriza por que prioriza el fortalecimiento y expansión de las instituciones públicas que tienen por objetivo materializar los derechos sociales –nutrición, salud, educación- y económicos –pleno empleo, prestaciones económicas, seguridad social, vivienda, etc.- de la colectividad ciudadana en su totalidad, impulsando así su desarrollo humano integral.

La protección social, económica y legal universal es una realidad y es responsabilidad del estado.

Todo parece indicar que lo que un régimen democrático debe hacer para dejar sin efecto las políticas neoliberales está a la vista.

Debe rescatar el espíritu y los valores de la seguridad social que el estado, resultado de un proceso revolucionario, le dio cuando nació la institución latinoamericana de seguridad social más importante en 1943, es decir, el IMSS.

El IMSS fue la institución que más aportó para consolidar la industrialización de la economía, es decir, fue elemento imprescindible del progreso económico al garantizar la protección del salario de los trabajadores.

El IMSS nació como una institución de interés colectivo que actuaría para el trabajador como un complemento del salario, capaz de elevar sus posibilidades de adquirir productos manufacturados en el país y, por ende, con esto reforzaba el anhelado mercado interno que consolidaría un desarrollo nacional sólido, a través de la sustitución de importaciones.

El régimen democrático debe comprometerse con el crecimiento de la economía en las modalidades que se señalan, pues todos sabemos que sin empleo dentro de la economía formal no existe la seguridad social.

La protección social universal debe ser una realidad, lo mismo que la protección económica a través de prestaciones a los trabajadores pensando que debe garantizar el pleno empleo dentro de la economía formal.

La anulación de las contrarreformas que han hecho de la Ley del Seguro Social, instrumento de la tecnocracia para favorecer a los patrones y anular la responsabilidad del Estado con respecto a la protección de los trabajadores y sus familias.

En particular, en el asunto del sistema de pensiones que un régimen democrático debiera materializar, los siguientes números facilitan lo que en todo este año afirmamos.

Las proyecciones de la CONAPO nos dicen que en el año 2005 seremos un total de 106 millones de mexicanos, de estos la Población Económicamente Activa (PEA) ascenderá a 68 millones 842 mil 399 trabajadores (personas de 15 a 64 años).

Tendremos un total de 6 millones 763 mil 077 personas mayores de 65 años.

Es decir, una proporción de 10 a 1 en una lógica de pleno empleo y de universalidad en la cobertura de la seguridad social.

10 personas que tienen derecho al trabajo y que deberían estar incrustados en la economía formal para asegurar así su protección social; por cada persona mayor de 65 años que debería tener acceso a una pensión.

Contamos con una PEA fuerte y joven; nuestro perfil demográfico es envidiable y nos hace posible garantizar un sistema de pensiones de reparto y dinámico, basado en la solidaridad generacional.

Además, la tecnología ha hecho posible la eficiencia del trabajo mecanizado al grado que produce en una día lo que hace 15 años lo haría en tres y tal vez hasta nos quedamos cortos.

Gracias a esto un trabajador es más productivo, en consecuencia, si hace 15 años se necesitaban tres trabajadores para financiar a un pensionado, hoy gracias a la eficiencia en la producción bastaría un trabajador para mantener a tres jubilados.

En pocas palabras, no hay razón que justifique el enriquecimiento de las instituciones financieras que jinetean los ahorros de los trabajadores a través de las afores, no hay razón para no regresar ese que era uno de los seguros que administraba el IMSS a su lugar original.

Un régimen democrático debe rescatar a todas las instituciones públicas, debe rescatar a las industrias estratégicas de la nación, debe rescatar la dignidad de su pueblo, debe garantizar justicia a los trabajadores y a sus familias.

Lic. Eduardo Pérez Saucedo
Secretario del Exterior, Comité Ejecutivo Nacional
Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
22-nov-2004.