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Sergio Sánchez Guevara*

NOTAS SOBRE LA CUESTIÓN LABORAL, HACÍA UN PROYECTO DE NACIÓN ALTERNATIVO.

Diagnóstico.

Hace mas de 20 años se inicia en México el llamado periodo “neoliberal”, que a la fecha no ha dejado buenos resultados a la economía mexicana, se ha seguido el llamado consenso de Washington, que ha significado la puesta en práctica de una serie de condiciones de carácter económico, que no han permitido que la economía mexicana crezca a los niveles de crecimiento que obtuvo en el periodo anterior a la década de los 80, el Producto Interno Bruto (PIB) creció en un promedio anual que fluctuó entre el 6.0% y el 7.0 %, entre 1940 y 1950[1] la tasa de crecimiento del PIB fue de 6.0 por ciento, entre 1950 y 1960 la tasa de crecimiento de este indicador fue de 6.1 por ciento, entre 1960 y 1970 el crecimiento fue de 7.0 por ciento, y entre 1970 y 1980 el crecimiento fue de 6.6 por ciento. Cabe mencionar que durante este último periodo los síntomas de la crisis se hicieron presentes, pues en 1971 el crecimiento fue de 4.2 por ciento, es decir por debajo del promedio, se recupera en 1972 y 1973 ya que se registran crecimientos de 8.5 por ciento y 8.4 por ciento respectivamente, en 1976 y 1977 se registra otras dos caídas en el nivel de crecimiento el primer año sólo se creció en 4.2 por ciento, pero en 1977 la disminución en el crecimiento fue la mas importante del periodo al crecer únicamente en 3.4 por ciento, el nivel de crecimiento de la economía mexicana se recupera con creces en los años siguientes 1978, 1979 y 1980, pues se logran crecimientos en el PIB de mas de 8 por ciento. Dos notas sobre el comportamiento de los datos de crecimiento en la década de los 80, 1ª. Las caídas del crecimiento del PIB coinciden con el inicio de periodo presidencial tanto en 1970, como en 1976, y 2ª. el elevado crecimiento de los años de 1978 a 1980 coinciden con la crisis petrolera y el elevado crecimiento de los precios de este producto estratégico.

Cuadro 1: Tasa de Crecimiento anual del PIB 1940 – 1980

Periodo
Tasa Anual de
Crecimiento
Porcentual
1940 – 1950
6.0 %
1950 – 1960
6.1 %
1960 – 1970
7.0 %
1970 – 1980
6.6 %

Las fuentes de estos datos pueden verse en Bortz Jeff et al, La Estructura de los Salarios en México Ed . Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco y Secretaria del Trabajo y Previsión Social 1ª Edición 1985. p. 141

En el periodo de 1980 a 2003 con las cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, se tiene que para el sexenio del Presidente Miguel de la Madrid la tasa de crecimiento del PIB fue de 0.14 por ciento, casi cero por ciento de crecimiento el País mostraba signos de estancamiento económico, propiamente en este periodo sexenal se inicia el periodo neoliberal, a este periodo le siguen dos mas el del Presidente Carlos Salinas con un crecimiento promedio de 3.73 y el de Ernesto Zedillo creciendo también a una Tasa anual similar a la del periodo anterior, por último el presente sexenio también muestra una tendencia hacia el estancamiento. Cabe notar que el periodo de E. Zedillo tuvo un crecimiento anual negativo en 1995 de -6.2 según dato registrado por el INEGI en el cuarto trimestre de 1995, debido al llamado “error de diciembre”. El país ya no crece, la economía parece que se ha estancado los trabajadores lo resienten, pues si en 1976 la suma de los salarios de los trabajadores mexicanos había sido del 40.3 % del PIB[2], en los tres últimos años del presente gobierno, la participación de la suma de los salarios de los trabajadores con relación al PIB ha caído como puede verse en el siguiente cuadro 3.

Cuadro 2: Tasa de Crecimiento anual del PIB 1982 – 2003

Periodo Presidencial

Tasa Anual de
Crecimiento
Porcentual*

1982 – 1988 (Miguel de la Madrid H.)

0.14 %

1988 – 1994 (Carlos Salinas de Gortari)

3.73 %

1994 – 2000 (Ernesto Zedillo Ponce de L.

3.51 %

2000 – 2003 (Vicente Fox Quezada)

0.66 %

Fuente: INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México.

* Las Tasas de crecimiento anual calculadas por el autor

Cuadro 3: PIB remuneraciones a los asalariados y excedente bruto de operaciones

Porcentajes de distribución
(cifras en millones de pesos)

Año
PIB
Remuneraciones
a los asalariados
% del
PIB
Excedente Bruto
de operaciones
% del
PIB

2000

5, 490,757

1, 719,560

31.31 %

3, 237,530

58.95 %

2001

5, 811,346

1, 890,993

32.52 %

3, 349,567

57.63 %

2002

6, 256,624

2, 038,916

32.57 %

3, 654,501

58.40 %

Fuente INEGI Sistema de Cuentas Nacionales de México

Otro indicador del deterioro de los asalariados mexicanos es el que la investigadora de la Universidad Obrera de México Laura Juárez S. nos indica: “Si analizamos el comportamiento del salario mínimo de 1982 al 2001, tenemos que el salario mínimo general descendió a una cuarta parte del poder adquisitivo que tenía en 1982, al pasar de 38.43 pesos en 1982 a 9.73 pesos en el 2001, a precios de 1994, mostrando una pérdida del 74.67 por ciento.

“Respecto al comportamiento del salario mínimo, de la devaluación de diciembre de 1994 a mayo del 2002, tenemos que, según cálculos de la Universidad Obrera de México (UOM), la mini percepción ha perdido el 48.78% en términos reales y actualmente representa sólo el 18.56% del salario nominal vigente. Para que el minisalario estuviera al nivel de 1994, requiere de un aumento no menor del 290.27%, debido a que se requieren cuatro salarios mínimos para adquirir una Canasta Básica Indispensable (CBI), de apenas 40 productos.”[3]

De acuerdo con estos datos, podemos señalar que, la economía mexicana esta en recesión, afectando fundamentalmente a los trabajadores, pues como se observa tanto en el cuadro No. 3 y en la cita anterior, sus percepciones han caído en forma importante.

Efectos del Consenso de Washington.

La situación reseñada de los trabajadores mexicanos se ha debido a que se ha seguido al pie de la letra la aplicación de las recetas neoliberales del consenso de Washington, las cuales se resumen de la siguiente manera:

1. disciplina presupuestaria;

2. cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos “productivas” como sanidad, educación e infraestructuras)

3. reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados;

4. liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés;

5. búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos;

6. liberalización comercial;

7. apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas;

8. privatizaciones;

9. desregulaciones;

10. garantía de los derechos de propiedad.

Este decálogo de “recetas”, los países altamente desarrollados, lo han impuesto a los países subdesarrollados, con las consecuencias siguientes: desarrollo de condiciones sumamente ventajosas para los grandes capitales trasnacionales y deterioro de no solo la economía de los países desarrollados, sino que también se afecta a la sociedad, como es el caso del deterioro de las condiciones de trabajo de los trabajadores, es decir además de la caída del salario real de los trabajadores, también se intenta reducir las prestaciones sociales, y la previsión social.

En este sentido destaca en México la aplicación de estas recetas de manera “estricta”, sin considerar si son convenientes o correctas para la economía y la sociedad mexicana. Se pretende mantener una disciplina presupuestaria rígida, se adelgaza al sector público, mediante la reducción del gasto público y las privatizaciones de los diferentes sectores estratégicos, se ha establecido una liberalización comercial irrestricta que ha afectado a sectores importantes de la producción nacional, que han sido desplazados por la entrada de productos extranjeros, con el consecuente incremento del desempleo; el ingreso indiscriminado de las inversiones extranjeras que operan en México sin traer más empleos, ya sea porque traen tecnologías que desplazan la mano de obra o porque traen incluso su propio personal.

En el punto de las privatizaciones me referiré al caso de la industria eléctrica El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se ha opuesto a la privatización de esta industria desde 1999, una vez que el Presidente E. Zedillo envió su iniciativa de reformas a los artículos 27 y 28 constitucionales, cuyo propósito era precisamente privatizarla. La oposición se ha explicado a la sociedad en el sentido de que es un bien de la Nación de los mexicanos, quienes tienen derecho al uso de este recurso, a un precio justo, o bien al pago del servicio de manera proporcional en el caso que lo requieran, por las condiciones climatológicas de la región donde viva el usuario y de acuerdo a su nivel de ingreso. La industria eléctrica requiere de inversiones para crecer y modernizarse, esto es posible hacerlo con los propios recursos que genera por la venta del suministro de energía, pero el gobierno no le proporciona los recursos presupuestales suficientes para llevar a cabo esta tarea, sino que por el contrario le escatima estos recursos en el presupuesto público que se aprueba al final de cada año. Las modificaciones a la constitución que se señalan arriba, no han prosperado por la oposición del SME y de una cantidad importante de organizaciones sindicales, sociales y políticas e incluso personas que se han sumado a la defensa de esta industria, lo que ha producido que en el Senado de la República haya sido rechazada esta propuesta y otras más de los partidos Acción Nacional y Verde Ecologista, similares a la que se menciona, este rechazo se da después de un análisis exhaustivo de las privatizaciones eléctricas que se han dado en otros países, donde lo que se ha encontrado es incremento de los precios, servicio deficiente, como es el caso de los apagones en Argentina, la crisis de energía en los Ángeles California en Estados Unidos o el apagón en Nueva York.

Por otro lado otras privatizaciones en México han significado incrementos en el precio del servicio, es el caso del servicio de teléfono, o de los Ferrocarriles Nacionales de México, que salvo algunas excepciones el servicio de pasajeros ha sido cancelado.

Lo más grave de los gobiernos de los últimos 22 años es que al aceptar las recetas del Consenso de Washington o los dictados del Banco Mundial BM o del Fondo Monetario Internacional FMI, han ido entregando la soberanía nacional, al supeditar sus decisiones a gobiernos o instituciones internacionales, permitiendo las intromisión en los asuntos internos a los representantes de los grandes capitales trasnacionales.

En este sentido el punto 9 del Consenso de Washington que se refiere a la desregulación, tiene efecto sobre varias cuestiones de la política de control gubernamental, pero en materia laboral se refiere a la “regulación” que las organizaciones de los trabajadores ejercen, con el fin de mantener y mejorar las condiciones de trabajo.

Se ha impulsado para los trabajadores mexicanos la llamada “flexibilización laboral”, que consiste en:

1.- Flexibilidad Numérica: ajuste del empleo a la demanda fluctuante del producto o servicio

2.- Flexibilidad Salarial: el salario se adecua en función de la productividad

3.- Flexibilidad Funcional: Uso flexible de la fuerza de trabajo dentro de los procesos productivos lo que implica un trabajo polivalente y movilidad interna entre puestos de trabajo, departamentos adscripción, turnos, horarios, etc.[4]

Para poder aplicar estas tres formas de flexibilización se requiere que o bien el Sindicato sea débil o que no haya Sindicato, por que de lo contrario las dos primeras formas es difícil que lo acepte un Sindicato fuerte y la última puede aceptarse pero mediante convenios, donde el patrón tendrá que pagar el pago de l inconvenientes por una movilidad, según el tipo que se practique en cada momento.

Uno de los argumentos para atraer capital extranjero es precisamente el bajo costo de la fuerza de trabajo en México y la aplicación de la flexibilidad, la Numérica, permite reducir personal o separar a los trabajadores cuando el nivel de producción se reduzca, lo que implica para los trabajadores que sean afectados por esta razón la pérdida de derechos laborales como son los derivados de la antigüedad.

En el caso de la Flexibilidad Salarial implica reducir el salario si la productividad es baja, en este punto la productividad se reduce normalmente por causas imputables al patrón y no al trabajador, por ejemplo un paro de producción por baja demanda, o falta de materia prima, entre otros, puede haber casos de falta de productividad por negligencia de un trabajador en ese caso la Ley Federal del Trabajo vigente previene las sanciones, pero en los casos donde la responsabilidad es del patrón, el trbajador debe mantener el mismo nivel salarial.

En el caso de la Flexibilidad Funcional esta puede ser acordada entre sindicato y empresa, siempre y cuando se respeten los derechos de los trabajadores, e incluso haya la compensación necesaria al perjuicio que le puedan causar al trabajador.

Estas condiciones favorables a los patrones, por lo tanto a la inversión es una falacia, en efecto se logra obtener una mayor ganancia, a costa de reducir no solo el salario sino de buscar la forma de eliminar otras percepciones a las cuales tiene derecho el trabajador.

Conclusión durante los últimos 22 años los trabajadores mexicanos han visto afectado su ingreso real por la caída salarial que fundamentalmente a se debe a que los incrementos salariales anuales están sujetos a topes salariales, de acuerdo a la inflación esperada.

Se ha pretendido modificar la Ley Federal del Trabajo (LFT), a fin de establecer en la misma las diferentes formas de flexibilización, de tal manera que sea posible aplicarla a los trabajadores disminuyendo sus derechos adquiridos, con el consecuente disminución de ingresos derivados de la movilidad en el trabajo o bien perdida de derechos laborales, es por ello que organizaciones sindicales adheridas al Frente Sindical Mexicano FSM se oponen a tal tipo de reformas.

Por otro lado la Unión Nacional de los Trabajadores, que también como el FSM se opone a las reformas que afecten los derechos de los trabajadores, ha propuesto modificar el Articulo 123 Constitucional, y la LFT., promoviendo la elección de sus representantes sindicales por voto universal secreto y directo, así como la transparencia de los registros de asociaciones y de los contratos colectivos de trabajo, mediante el establecimiento de un Registro Público de Asociaciones independiente de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, entre otras de sus propuestas, destacan estas propuestas porque estimularían la democratización de las organizaciones sindicales, pero no se les tomó en cuenta mientras participaron en la Mesa de Trabajo que para efectos de llevar adelante las reformas laborales, se estableció en la Secretaria del Trabajo y Previsión Social. En cambio si se mantuvo las propuestas que consensuaron los dirigentes sindicales del Congreso del Trabajo (CT) y las representaciones patronales de la COPARMEX, lo que dio lugar al proyecto que se conoce como Ley Abascal..

En los cuadros 4 y 5 podemos observar que la producción industrial ha sido afectada por la recesión económica, los índices de productividad laboral muestran una tendencia a la baja en general, sobre todo la Maquila que tiende a ser desplazada por otras regiones del planeta. Sin embargo hay que señalar en contra de la razón que se da sobre la disminución de la actividad económica de este sector, que lejos de ser responsables los trabajadores, la realidad es que estas empresas teniendo todas las ventajas de mano de obra extremadamente barata, en condiciones sumamente precarias en su relación de trabajo, en esta industria la flexibilidad opera casi sin ningún límite, las instalaciones que realizan estos empresarios son mínimas por lo que son volátiles, es decir son capaces de cerrar en muy poco tiempo y de esta manera presionan a tanto al gobierno como a los trabajadores a aceptar sus condiciones, aun así tienen la gran ventaja de abandonar la plaza donde se han situado cuando mejor les convenga. En cambio la industria manufacturera es mas estable tiene un mayor arraigo y por tanto no tan fácilmente puede cerrar, por lo que es una actividad que mantiene cierta estabilidad, pese a que las condiciones difíciles del periodo recesivo les afecta de tal manera que han registrado bajas en el nivel de su productividad. Estas empresas están sujetas a la existencia de un mercado local del cual dependen fundamentalmente para realizar su producción, este mercado se integra fundamentalmente por los propios trabajadores mexicanos, así que una disminución en el empleo o bien las reducciones salariales les afecta de manera importante, otra desventaja en el periodo actual es la recesión en el mercado estadounidense, sin embargo esta ultima situación afecta más a la actividad de la maquila. La actividad comercial es afectada precisamente por las condiciones que he señalado para las otras dos actividades. En general también hay que señalar que la apertura de la economía mexicana afecta negativamente a las actividades donde mayoritariamente opera el capital nacional como son precisamente la manufactura, y el comercio. La maquila se mueve más por condiciones de mercados de trabajo de menor costo de la mano de obra.

En el cuadro 5 se observa que los costos unitarios de la mano de obra bajan mas rápido que la productividad, lo cual quiere decir que los trabajadores no tienen nada que ver con la causa de la recesión, las medidas que se les han impuesto son las que si provocan el deterioro tanto salarial como de las condiciones de trabajo. El efecto de esta reducción en estos costos unitarios a corto plazo es que permiten la recuperación de la tas de ganancia del capital, pero a la larga su efecto es que la tasa de ganancia en general mantiene la tendencia a la baja, una de las causas es precisamente la baja de los salarios reales y el deterioro de las condiciones de los trabajadores. Es por ello que la reestructuración laboral basada en la flexibilización no va a resolver la recesión económica en México, no va a permitir restablecer los niveles de acumulación de capital que se tuvieron en el periodo de industrialización vía sustitución de importaciones, por el contrario tiende a modificarse la estructura económica del País en un sentido irreversible que implicara mayor dependencia del exterior, menor soberanía y la peor consecuencia resultante es que la acumulación de capital ya se orienta hacia fuera, hacia los grandes centros de desarrollo como lo es el vecino del norte los Estados Unidos

Cuadro 4: Productividad Laboral por Sector Económico
Variaciones anuales en por ciento

Periodo
Manufacturas
Maquila
Comercio
Mayoreo
Comercio
Menudeo
1996
7.7
3.1
-0.3
-0.9
1997
4.7
-5.1
0.8
-3.2
1998
3.3
-0.7
2.4
0.7
1999
2.9
-0.4
-1.4
3.4
2000
5.3
.0.8
2.6
5.5
2001
1.2
-2.6
-8.1
-4.4
2002
5.2
1.7
-6.1
0.9
2003
1.8
-0.1
0.8
5.6

Fuente: Banco de México Informe Anual 2003 p. 148

Cuadro 5: Costos Unitarios de la Mano de Obra por Sector Económico
Variaciones anuales en por ciento

Periodo
Manufacturas
Maquila
Comercio
Mayoreo
Comercio
Menudeo
1996
-16.4
-8.3
-12.1
-9.3
1997
-5.0
7.2
4.0
5.3
1998
-0.4
4.7
-0.3
3.0
1999
-1.4
2.6
-0.1
-1.5
2000
0.9
3.7
4.4
0.9
2001
5.4
11.9
8.1
4.1
2002
-3.2
3.9
10.4
1.6
2003
-0.9
0.0
2.0
-2.3

Fuente: Banco de México Informe Anual 2003 p.148

Conclusión.

La reestructuración laboral que se ha propuesto en México por el Gobierno, obedece a las recetas que imponen los centros financieros internacionales, por lo que no favorecen la productividad social del trabajo con el objetivo de impulsar y mantener un crecimiento económico sustentable, la supuesta solución que pretende darse a la recesión económica es disminuyendo el salario real de los trabajadores, arrebatando a los trabajadores las conquistas laborales logradas en periodos de lucha previos, intentando hacerlos responsables de esta situación, lo que es totalmente equivocado pues es la falta de competitividad del capital, visto como en conjunto como clase, no de manera individual, la falta de inversión agresiva que les permitiera a los capitalistas mexicanos competir a nivel internacional, de tal forma que han quedado inermes ante la competencia de los productos o mercancías que por la indiscriminada apertura comercial ingresan al mercado nacional desplazando al producto nacional, como ejemplo están las grandes cadenas comerciales trasnacionales como Wal Mart que impone condiciones totalmente desventajosas a los productores mexicanos, que en principio las aceptan, pero al no poder mantener sus costos de operación esta gran empresa los desplaza por productos extranjeros particularmente chinos. Sirva este mismo ejemplo para señalar precisamente la imposición de condiciones laborables altamente flexibles, lo que establece para los trabajadores la mayor precarización.

Con el fin de que se reivindiquen los derechos de los trabajadores, a manera de propuestas expongo las siguientes notas para la discusión de la parte laboral dentro de un Proyecto de Nación alternativo al neoliberal:

1.- es inaceptable el modelo neoliberal, porque pretende negar los derechos de los trabajadores al promover la inclusión en la legislación laboral de los preceptos que legitiman la flexibilidad laboral, que como hemos visto hace nugatorios los derechos de los trabajadores, ya que no garantiza la permanencia en el empleo, lo que trae como consecuencia la perdida propiamente de todos los derechos que garantiza el Artículo 123 constitucional.

2.- en contra del modelo neoliberal es necesario mantener la soberanía económica en particular la que previene el Artículo 27 constitucional, que define la propiedad de los recursos naturales en manos de la Nación, de tal manera que es ella la que debe decidir sobre el destino de los recursos naturales que son en última instancia propiedad de los mexicanos como el conjunto que integra la Nación. De manera tal que es base de nuestra soberanía la propiedad de los recursos naturales como los energéticos, el agua, la tierra, sus productos, etc. A partir de esta capacidad de propiedad es que los mexicanos podemos decidir sobre su explotación racional de tal manera que sean sustento de un desarrollo económico y social autónomo. Por tal motivo es inadmisible los procesos de privatización de los recursos naturales, que los últimos gobiernos neoliberales han impulsado, que lejos de resolver los problemas económicos que ellos mencionan, lo que han hecho es reducir el nivel de crecimiento de la economía mexicana y han procurado el crecimiento de la pobreza.

3.- en materia laboral se propone retomar el espíritu del constituyente de 1917, de protección de los derechos de los trabajadores, donde se garantiza es la capacidad de coaligarse los trabajadores, formando de esta manera los sindicatos, que les permiten enfrentar de manera conjunta al capital, por tal motivo debe rechazarse cualquier intento por modificar tanto la constitución como la ley para disminuir o eliminar la capacidad colectiva de defensa de los trabajadores.

4.- si bien la demanda es reivindicar el espíritu del constituyente de 1917, no quiere decir que haya que regresar al texto original sino que habrá que revisar y conservar aquellas modificaciones que se han hecho a este Artículo 123, como es la modificación que se hizo el 6 de septiembre de 1929, que modifica la fracción XXIX de la siguiente manera: “XXIX.- Se considera de utilidad pública la expedición de la Ley del Seguro Social y ella comprenderá seguros de invalidez, de vida, de cesación involuntaria de trabajo, de enfermedades y accidentes y otras con fines análogos.” Esta fracción se ha ido modificando hasta quedar como puede leerse hoy en el texto vigente: “XXIX.- Es de utilidad pública la Ley del Seguro Social, y ella comprenderá seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, de servicios de guardería y cualquier otro encaminado a la protección y bienestar de los trabajadores, campesinos, no asalariados y otros sectores sociales y sus familiares;”. En cambio deberá revisarse y en su caso enmendarse, la modificación que se dictó el 5 de diciembre de 1960, por medio de la cual se divide a los trabajadores, estableciéndose que la reglamentación laboral de los trabajadores al servicio del Estado se regiría por un apartado y B, y los demás trabajador es estarían contenidos en un apartado A, es decir esa división es contradictoria, porque el espíritu del constituyente se basa en la igualdad de todos los trabajadores, por lo que el apartado B tendría que ser derogado pero homologando positivamente los derechos de los trabajadores contenidos en un apartado y en otro.

5.- se reivindica el desarrollo científico y el progreso tecnológico. Los trabajadores reconocemos que los avances en la tecnología permiten elevar la productividad, por tal motivo lo que demandamos los correspondientes incrementos salariales, así como otro tipo de mejoras. Sin embargo bajo el modelo neoliberal estas condiciones que se plantean son negadas por los capitalistas dada la irracionalidad que forma parte de la naturaleza del sistema capitalista basado en el mercado.

6.- reforzar este diálogo, impulsarlo dentro de todos los lugares donde haya trabajadores con el fin de impulsar el ejercicio de la democracia en las organizaciones sindicales, a fin de que se combatan las practicas negativas como, la simulación y el corporativismo, con el objetivo de que se mejoren nuestras organizaciones.


[1] Las fuentes de estos datos pueden verse en Bortz Jeff et al, La Estructura de los Salarios en México Ed . Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco y Secretaria del Trabajo y Previsión Social 1ª Edición 1985. p. 141
[2] Ver Bortz Jeff La determinación del salario en México, en revista Coyoacan No. 13, jul –sep., 1981 p.74
[3] Juárez Laura Se desvaloriza el trabajo en Revista Trabajadores en Línea No 31 p.4.
[4] Pérez Pérez, Gabriel Flexibilidad Laboral y Modernización de las Condiciones Generales de Trabajo en México 1996 a 2000 en Revista Contaduría y Administración No 204, enero marzo 2002.