
Alianza Socialista
UN NUEVO GOBIERNO, UN NUEVO ESTADO, UN NUEVO PAÍS
La ALIANZA SOCIALISTA saluda fraternalmente a todas las organizaciones y personalidades participantes en este Diálogo Nacional por un Proyecto de Nación con Libertad, Justicia y Democracia. Este Diálogo es una ocasión significativa en la lucha del pueblo de México por su independencia nacional y emancipación social, pues representa la primera expresión auténticamente nacional de una iniciativa de los trabajadores del campo y la ciudad, de sectores democráticos y antiimperialistas, para deliberar libremente sobre el curso futuro de México como nación.
Hoy nuestro país atraviesa por grandes peligros que amenazan su identidad como nación independiente y soberana. La profunda crisis social por la que atravesamos tiene ya enormes consecuencias económicas y sociales. Los diversos sectores que constituyen la clase capitalista dominante han hundido al pueblo mexicano en una trágica situación en la que prevalecen el desempleo, la miseria, el endeudamiento, la subordinación ante los países imperialistas (en especial de Estados Unidos), la devastación ecológica y la enajenación ideológica. Las cúpulas burguesas gobernantes, sus partidos, sus instituciones y toda su cultura e ideología están inundadas de afán de lucro, egoísmo, vocación explotadora y corrupción rampante. Con ellas no hay salvación posible para el pueblo de México y su permanencia en el poder sólo significará más sacrificios y opresión para él. Estamos ante un sistema de explotación que transpira por todos sus poros venalidad, cinismo, mentiras y demagogia que buscan ocultar la injusticia y la antidemocracia prevalecientes. Esta intolerable situación urge que termine.
El nuevo país que es necesario construir, surgirá de las propias luchas de los trabajadores, campesinos y demás sectores populares, que tengan ese objetivo. Sólo las fuerzas populares y revolucionarias, en su lucha desde abajo, con audacia y decisión intransigente, podrán superar la actual situación.
Por un programa de emancipación social y ejercicio pleno de la soberanía nacional
El camino hacia la emancipación social y la autentica soberanía nacional, están estrechamente unidos.
• Desconocimiento del TLC. No al ALCA. Mientras los grupos dominantes y gobernantes sigan dependiendo de los dictados del imperialismo y sus agencias (FMI, Banco Mundial, OMC, etcétera) no habrá salud para la economía nacional, la cual estará, de hecho, enajenada a los intereses de las grandes transnacionales, en especial estadounidenses.• Desconocimiento y anulación de la deuda. Miles de millones de dólares son el tributo pagado periódicamente a los grupos financieros nacionales y extranjeros que desangran al pueblo mexicano. Son intereses de una deuda pública fraudulenta externa e interna (Fobaproa) que ha sido pagada ya con creces durante decenios al afán de lucro insaciable de los imperialistas y “banqueros” nacionales y extranjeros. La exigencia de una auditoria que demuestre la naturaleza fraudulenta de éstas deudas desangrantes fundamentará su desconocimiento y permitirá canalizar estos recursos a la satisfacción de las apremiantes necesidades de salud, educación, vivienda y otros rubros del bienestar social del pueblo de México.• Renacionalización de la banca. La privatización de la banca ha significado una casi total pérdida de soberanía en favor de los capitales financieros internacionales. Estos recursos deben ser puestos al servicio de las necesidades de las necesidades de la población trabajadora y demás sectores populares. Esta renacionalización no significa su privatización, ni la su devolución a los antiguos “banqueros nacionales”.• No a la privatización del sector energético; renacionalización de los sectores energéticos ya privatizados. Un país que no tiene propiedad de sus recursos energéticos no puede ser libre y soberano. PEMEX, CFE y Luz y Fuerza del Centro deben seguir siendo empresas nacionalizadas y los sectores de estas industrias que se han privatizado deben ser renacionalizados. Pero no para seguir enriqueciendo a una capa de funcionarios corruptos, sino para que estas empresas nacionalizadas sean el fundamento de la socialización de la economía, o sea, que queden bajo el control de la sociedad por medio del control de sus trabajadores y de sus usuarios.• No al desempleo. Por un plan nacional de pleno empleo. La plaga que más padece y daña al pueblo de México es el desempleo (en todas sus modalidades, abierto y disfrazado). Con la liberación de los múltiples recursos que hoy se tragan los intereses parasitarios de la banca nacional y extranjera, los fraudes constantes, los salarios exorbitantes de los altos funcionarios y la cruda corrupción dominantes se puede lanzar un gran plan nacional de pleno empleo.• Escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo. Los salarios de hambre que los gobiernos burgueses garantizan a los capitalistas nacionales y extranjeros para que inviertan sus capitales con la promesa de grandes ganancias son una de las causas principales de la miseria popular y del estancamiento de la economía nacional. Es urgente que el salario real de los trabajadores se incremente, y para seguir luchando intransigentemente contra el desempleo es necesario instaurar la escala móvil de salarios para distribuir las horas de trabajo actualmente existentes entre todos los trabajadores, sin disminución del salario.• Contra la ley Abascal, por el respeto de los derechos de los trabajadores. Los trabajadores ven pisoteados diariamente sus derechos, derechos conquistados por luchas históricas. Las organizaciones de los trabajadores deben luchar porque se cumplan estos derechos y por impedir que las propuestas del secretario del "Trabajo" (en realidad del Capital) Abascal sigan poniéndose en práctica.• Tierra a los campesinos. Crédito y tecnología al campo. Desde los tiempos de Zapata, el campesino sigue luchando por sus derechos. La reforma agraria aún no ha concluido, y hay que revertir la política de expansión de la producción capitalista en el campo, que permite que la competencia desleal de los productos agrícolas de Estados Unidos y lleve a la bancarrota a miles de campesinos.• Autonomía a los pueblos indígenas. Fuera el ejército de Chiapas, que regrese al cuartel. La insurrección del EZLN es la prueba fehaciente de que los pueblos indígenas ni quieren ni seguirán sometidos a su tradicional marginación y miseria. Nuestro apoyo y solidaridad con ellos es fundamental para construir el nuevo México de los pueblos que integran su población multiétnica. La liberación de los pueblos indígenas es un factor clave del proceso de liberación nacional y emancipación social del pueblo de México.• Educación, salud, bienestar social para el pueblo de México. Por una educación democrática, laica, gratuita, científica y popular es clave para el progreso nacional. Un pueblo sano es un pueblo productivo, dinámico y capaz de responder a los desafíos que impone el progreso social. El avance tecnológico permite hoy una vida más plena y el goce de sus placeres como nunca antes. Los trabajadores merecen, después de los años de trabajo productivo, disfrutar de esos frutos de su trabajo. El capitalismo decadente que padece el pueblo de México quiere quitar todas estas conquistas a los trabajadores que las han logrado tras años de lucha y quiere negarle a la juventud el bienestar social que hoy es ya posible garantizar a toda la población.• Por un pleno ejercicio de las libertades democráticas. Respeto pleno al disenso político, a la libre expresión, a la libertad de manifestación y a los derechos ciudadanos (derecho a elegir y a ser electo). Contra la represión, libertad a los presos políticos, presentación de los desaparecidos, castigo a los culpables de los crímenes de Estado de los 60’s y 70’s.Nueva Constitución, nuevo Estado, nuevo país
Ninguna de las medidas anteriores podrá establecerse y aplicarse en el marco de las relaciones actualmente existentes, determinadas por el afán de lucro personal y el dominio de las leyes del mercado, en detrimento de las verdaderas necesidades de la población.
Para reconstruir el país se necesita un nuevo pacto social y político que tenga como punto de partida un nuevo concepto de sociedad, el de la solidaridad colectiva. Ese pacto social y político debe plasmarse en una nueva Constitución Política que garantice la soberanía, los derechos, la equidad en la distribución de las riquezas, que asegure la prosperidad y el futuro.
Esta Constitución no puede ser elaborada por los partidos políticos actualmente gobernantes, porque ninguno defiende los verdaderos intereses del pueblo de México. En el régimen actual, esos partidos políticos burgueses se adueñan de la soberanía del pueblo y le niegan a éste el ejercicio de la democracia.
Ni los actuales partidos ni los tecnócratas gubernamentales, las élites económicas, sociales, culturales, jurídicas, deben tener el monopolio de preparar y redactar una nueva Constitución. Todos ellos están desacreditados y descalificados para representar a la Nación y son incapaces de responder a la misión de dar al país esa nueva Constitución que sea fiel a los intereses del pueblo mexicano.
Es el propio pueblo mexicano el que debe expresar sus opiniones y propuestas para hacer realidad su derecho a definir sus bases constitucionales, es el pueblo mexicano el que debe tomar en sus manos la tarea de forjar una nueva Constitución Política, preparada, debatida y redactada en un proceso abierto de foros, asambleas y todo tipo de reuniones populares.
A forjar la unidad de los movimientos sociales
Solo mediante la organización y la movilización de los trabajadores- y de todos los sectores oprimidos y explotados-, podremos alcanzar un México pleno de justicia, democracia y soberanía, ello requiere superar el actual estado de desorganización y dispersión, en que se encuentran los diversos sectores que componen al pueblo oprimido y explotado. Uno de los acuerdos fundamentales que debe surgir de éste Diálogo es reiniciar la tarea de organizar a los estudiantes, los jóvenes, las mujeres, los desempleados, los artistas e intelectuales y otros sectores que actualmente carecen de una representación amplia y genuina. También es urgente democratizar y fortalecer la unidad de las diversas organizaciones que representan a los trabajadores, los campesinos, los indígenas y el movimiento urbano popular.
Igualmente es necesario liquidar el la organización centralizada del Estado actual, que asfixia a la nación, impidiendo el desarrollo integral de los estados de la República y promoviendo el crecimiento hipertrofiado de la capital del país.
La profunda transformación que todo lo anterior significa apunta hacia un medio político privilegiado que se requiere para ello. Se requiere de una Asamblea Constituyente formada por representantes elegidos de manera directa por el pueblo, que tenga por objetivo elaborar la nueva Constitución Política y realizar los cambios necesarios. El nuevo país que se construirá en el marco de la nueva Constitución podrá encarar el desafío de edificar una sociedad distinta, con plena equidad, fraternidad, justicia y democracia.
Ninguna Asamblea Constituyente convocada por el gobierno y el régimen actual puede ofrecer medidas que den satisfacción a las necesidades de los trabajadores y del pueblo oprimido mexicano. Resultaría totalmente utópico suponer que el actual régimen y el gobierno pudieran permitir el desarrollo de una verdadera Asamblea Constituyente que discuta los grandes problemas nacionales.
Sólo la conjunción de las fuerzas de los trabajadores de la ciudad y el campo, podrá desafiar al actual régimen y abrir el camino para avanzar hacia la nueva Constitución, el nuevo gobierno de los trabajadores, campesinos e indígenas, el nuevo Estado y el nuevo país que necesita el pueblo de México en su marcha hacia el socialismo.
ALIANZA SOCIALISTA20 de Noviembre de 2004En el XCIV aniversario
de la Revolución Mexicana
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