
Unión Nacional de Trabajadores
Para la Reconstrucción Democrática del Proyecto de Nación,
Construyamos una Propuesta Alternativa de Reforma de Estado
con cambio de rumbo económicoEl modelo neoliberal de desarrollo implementado por los cuatro últimos gobiernos de nuestro país, lejos de superar los principales problemas estructurales como son: a) la escasa recaudación fiscal y los bajos niveles de ahorro interno que coadyuvan al alza en las tasas de interés y fomentan un pernicioso círculo de devaluación-estanflación-devaluación; b) el desequilibrio externo con la consecuente dependencia del endeudamiento y de la entrada de capitales internacionales para disminuir el déficit de la balanza de pagos; y c) la inequitativa distribución del ingreso y la riqueza; los ha agravado y ha creado nuevos problemas estructurales que se han manifestado en nuestra economía en la destrucción de ramas y cadenas de producción, generando desempleo y provocando el empobrecimiento de amplias capas de la población.
Las actuales reformas que impulsan el PAN y el PRI, como son la reforma fiscal, la educación y la seguridad social, son las mismas reformas estructurales del neoliberalismo, con una clara orientación a las leyes del mercado; están pensadas a partir de dicha doctrina económica neoliberal, estrecha y unilateral, es decir, bajo una estrategia de liquidez fiscal, cuando en realidad esta liquidez debiera ser un instrumento más de una política de crecimiento, empleo y equidad. Esta política económica no es sustentable ni política ni socialmente en el mediano y largo plazos.
El momento actual que vive México es de incertidumbre. El deterioro del país se profundiza a pesar de que vivimos una relativa estabilidad macroeconómica sin crecimiento y con una mayor agudización de los problemas sociales, por lo que la situación resulta cada día más delicada, Es así como arribamos hoy día a un optimismo desbordado con base en los datos gubernamentales de la actividad económica del primer trimestre, los cuales nos indican una cierta expansión y parece haber comenzado la reactivación del país con un crecimiento a una tasa anual del 3.7% del PIB. El optimismo gubernamental se cifra en poder crecer al 4% en promedio este año, por el aumento de los precios del petróleo y la reactivación de las exportaciones a los Estados Unidos de América. Sin embargo, estos datos son insuficientes como indicadores de una recuperación económica efectiva y de mediano aliento, toda vez que la debilidad del mercado interno persiste, debido a las bajas tasas de ahorro, la escasa inversión privada local, el insuficiente dinamismo de las manufacturas, la debilidad de las pequeñas y medianas empresas y la escasa competitividad del país, que impiden un despegue real de la economía.
Pese a la recuperación económica en EE. UU. del 4.2% en el primer trimestre del año, su déficit sigue aumentado rápidamente, y seguramente terminarán el ejercicio fiscal con un déficit no de 500 mil millones de dólares como el gobierno de Bush creía, sino de 600 mil millones de dólares, debido a que los gastos de la guerra en Irak siguen acrecentándose, y los precios del petróleo siguen aumentando, propiciando que la economía mundial tarde cada vez más en recuperar una verdadera vía de crecimiento.
No se sabe cuánto tiempo durará la recuperación de la economía estadounidense, toda vez que esta reactivación tiene dos pies de barro: un enorme déficit presupuestal y otro enorme déficit de balanza de pagos, los más grandes del orbe.
La tensa situación en el Medio Oriente, la persistente alza de la gasolina en EE. UU. las limitaciones objetivas en la producción de los países miembros de la OPEP y una creciente demanda de hidrocarburos, están generando una nueva crisis energética que dispara los precios del petróleo y sus derivados a niveles que presagian desestabilización social y política en el mundo. Una dinámica similar del desarrollo capitalista condujo a exorbitantes precios del petróleo, altas tasas de interés y a la parálisis de los países capitalistas desarrollados en la década de los 70’s.
Ese fenómeno beneficia a México sólo momentáneamente, pues lo obtenemos en un primer momento al potencializar el sector primario; en un segundo momento lo perdemos, pues como maquiladores del mercado norteamericano de Bienes Intermedios y de Capital, al adquirir éstos lo haremos con los nuevos precios que resultarán por el alza del combustible: Lo que ganamos con el alto precio del petróleo, lo perdemos pagando hidrocarburos, petroquímicos y gas. Además, este alto precio del petróleo contribuirá al aumento, en cadena, de otros precios: aluminio, acero, así como la electricidad y el gas, etc.
Para mitigar ese déficit fiscal, los Estados Unidos han iniciado el aumento de sus tasas de interés, esto es prácticamente inevitable: es la única forma de atraer más capitales. Ello detendrá la recuperación económica, pero nos obligará como país, primero a acelerar el deslizamiento del peso respecto al dólar para, retener capitales e incrementar nuestras tasas de interés domésticas posteriormente, a incrementar los costos de bienes y servicios, con lo cual también nosotros estaremos más alejados del periodo de crecimiento.
Durante la actual administración foxista, el peso se ha devaluado frente al dólar en más del 23.1 por ciento, y en los dos últimos meses prácticamente se devaluó en un 5 por ciento. Si el tipo de cambio se dispara por encima de lo previsto desencadenará mayores presiones inflacionarias y eso es un descalabro para la política del Banco de México. Por ello ha estado aumentando el corto y provocando el alza de la tasa de interés, lo que se convierte en un freno a la actividad económica. De ahí que la cuestión importante será si estos resultados preliminares de la economía se van a mantener a lo largo del año. Hay indicios de que no será así. El primero es el comportamiento de la inversión privada, la cual, ya tiene tres años cayendo: en 2001, 2002 y 2003 se redujo 5.9 por ciento, 4 y 5.7, respectivamente. Durante el primer semestre de 2004 la inversión se ha recuperado principalmente en la construcción y el sector de la exportación únicamente. La producción industrial y manufacturera no repunta y sus tasas de crecimiento se sitúan por debajo del crecimiento del PIB; por ejemplo, la industria creció de mayo del 2003 al 2004, en 2.1%, mientras la rama de la construcción creció en 3.2 %.
A partir del 2001 y hasta el primer trimestre del año en curso, 36,000 empresas han entrado en una fase de cierre o pasado a la economía informal. A pesar del crecimiento en el 2004, no sólo no se han creado nuevos empleos sino que desde diciembre del 2000 al primer trimestre del año en curso se han perdido 658,000 puestos de trabajo en la industria de la transformación y en este trimestre se han cancelado 84 000 plazas de trabajo, por lo respecta al sector público, este ha despedido a 122,000 trabajadores en lo que va de la actual administración. Los últimos datos disponibles del desempleo indican que en junio fue de 3.78% mayor al 3.48 de mayo. Estos son sólo algunos indicadores alarmantes sobre el desempeño económico de México.
Además, la baja de competitividad de la economía mexicana en el concierto mundial es indiscutible. En el periodo 2000 a 2003, el déficit comercial con Europa pasó de 10 a 14 mil millones de dólares. El déficit con China pasó de 2 a 9 mil millones de dólares en ese lapso. El pesado déficit en la balanza comercial no puede absorberse, a pesar del dogma oficial de que el motor del "crecimiento" son las exportaciones. Sólo las remesas de nuestros compañeros migrantes nos ayudan a mitigar la actual situación económica, en el 2000 alcanzaron la cifra de 6572.7, millones de dólares y en el 2003 se incrementaron a 13356.9 millones de dólares, en lo que va del 2004 ya alcanzan la cifra de 6325.8 millones de dólares. Todo esto evidencia nuevamente los rasgos de la crisis y es una muestra más de la urgencia de un cambio de fondo en la política económica.
Por lo tanto, ante la actual gestión neoliberal, profundamente conservadora nuestro sindicato plantea que la sociedad desarrolle una movilización social y construya una agenda que tome como punto de partida los siguientes lineamientos programáticos
Por un cambio de rumbo de la política económica
- Establecer una planeación estratégica para un programa multianual de gasto público; destinado al sector productivo nacional, a la inversión en infraestructura, creación de empleos y bienestar social.
- Impulsar una política fiscal expansionista, para que desempeñe un papel anti-ciclico, (de estancamiento y contracción), para encarar los rezagos productivos, incrementar la productividad y generar efectos multiplicadores en la esfera productiva y el empleo. Es decir, flexibilizar la política fiscal, monetaria y cambiaria para dinamizar el mercado interno e incrementar la demanda interna.
- Modificar la autonomía y reestructuración de la banca central, para tener una política monetaria y de financiamiento para el crecimiento y el pleno empleo, la recuperación económica pasa por dejar a un lado la autonomía del banco central y subordinarlo a las necesidades financieras del sector público y del aparato productivo nacional.
- Renegociar la deuda externa, reestructuración y renegociación del servicio de la deuda externa, para reducir la carga de la deuda pública. Control del flujo de capitales y la especulación para evitar la vulnerabilidad externa, disminuir el déficit del comercio exterior y contar con financiamiento para la recuperación y el crecimiento económico, así como para impulsar el desarrollo tecnológico.
- Impulsar un movimiento nacional por un autentico Consejo Económico y Social de Estado, en el cual estén representados todos los sectores.
- El Estado debe recuperar la regulación y promoción de la actividad económica, para recuperar un crecimiento sostenido, sustentable e incluyente, con pleno empleo y bienestar social, capaz de asegurar una asignación de recursos a favor de la esfera productiva y evitar la especulación que desquicien la actividad económica. Asimismo deberá ser capaz de modificar las actuales relaciones de intercambio desigual y promueva una inserción más favorable a nuestro país en la economía mundial.
Por una agenda alternativa de reforma hacendaria
- Impulsar reformas que fortalezcan los ingresos del gobierno federal, principalmente a través de los impuestos directos y del combate efectivo a la evasión y la elusión fiscales.
- La política de egresos deberá canalizar recursos para la erradicación de la pobreza y la miseria, promover la equidad, eficiencia y justicia social y mejorar nuestro sistema hacendario con una auténtica visión federalista.
- Eliminar los regímenes preferenciales existentes, que benefician más a los grupos de población de más altos ingresos que a los de más bajos ingresos.
- Los sistemas fiscales deben reestructurarse para incorporar impuestos ambientales e impulsar subsidios para aquellos que en sus sistemas productivos fomenten una cultura ecológica.
- Los programas de egresos de los gobiernos deberán favorecer la competitividad, mejorar la efectividad en la intervención gubernamental, reducir costos, y promover el desarrollo, la investigación y la innovación tecnológica.
- Derogar los regímenes de excepción del ISR.
- Gravar progresivamente las actividades económicas lucrativas, principalmente al gran capital y a todas las transacciones bursátiles y financieras.
- Promover la transformación de la banca de desarrollo en un instrumento eficaz de fomento económico que apoye el desarrollo regional y la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas.
- Impulsar una Ley General de Presupuesto Público para desarrollar los instrumentos que aseguren el cumplimiento de los objetivos de certidumbre, transparencia, rendición de cuentas y fiscalización de todos los recursos de las diferentes instancias de gobierno,.
- Impulsar un nuevo federalismo de la hacienda pública en la Constitución, para superar la dependencia casi absoluta de los gobiernos estatales y municipales sobre las participaciones y aportaciones federales.
- Legislar en materia de sanciones a los funcionarios del Poder Ejecutivo que no respeten las disposiciones presupuestarias aprobadas por el Congreso.
- Impulsar que los gobiernos estatales y municipales obtengan mayores ingresos y de autonomía en sus decisiones sobre el destino del gasto; es claro que también deben existir más responsabilidades, así como control y rendición de cuentas por parte de los gobiernos locales
Por un Estado Social de Derecho que dé viabilidad a un sistema universal de reconocimiento y ejercicio del derecho a la salud y a la protección social de los trabajadores y sus familias de acuerdo con la Constitución
- Consensar un Sistema de Seguridad Social Nacional Integral y de Medicina Social para todos los ciudadanos de carácter universal y solidario, como un mecanismo efectivo de redistribución de la riqueza entre los trabajadores y entre las generaciones, comprometido con el bienestar colectivo y un claro compromiso del Estado. Lo cual requerirá de un replanteamiento integral que sea consensuado con todos los actores involucrados,
- Diseñar una nueva conformación de fondos del financiamiento mixto de los sistemas de seguridad social y su repercusión en el pago de las pensiones y jubilaciones con base en un sistema de reparto y beneficios definidos, solidario, con justicia redistributiva, capaz de garantizar un ingreso mínimo para todos los trabajadores, aunado a la de aquellos que con salarios superiores contribuyan con aportaciones y beneficios definidos en el sistema de ahorro individual.
- Construir un Estado Social de Derecho, en el cual se reconozca que el bienestar social es responsabilidad y obligación del Estado, en donde la seguridad social universal es responsabilidad colectiva de la sociedad, y que brinde la seguridad jurídica que defina los derechos y obligaciones del Estado, los patrones, los trabajadores, de los derechohabientes y de los asegurados
- Establecer un régimen de inversión especializado en pensiones de administración publica, con reglas transparentes, bajos costos de operación e inversiones con una orientación de rentabilidad productiva y a la generación de empleo para impulsar los sectores productivos nacionales, así como un mayor numero de cotizantes para el presente y el futuro.
Hacia una reforma integral del mundo del trabajo
- Reconocimiento, aplicación y que sean factibles los derechos de organización, libertad y democracia sindical, reconocidos por los convenios internacionales suscritos y ratificados por nuestro país.
- Prohibición y sanción con base en la ley de cualquier acto de injerencia patronal o gubernamental que atente la independencia, la democracia sindical y el ejercicio de los derechos colectivos. Así como la lucha contra el corporativismo sindical y los contratos de protección
- Ampliar la democracia sindical y establecer mecanismos obligatorios de rendición de cuentas, realización de asambleas, información periódica acerca de las cuotas y patrimonio sindicales elección por voto secreto y directo de la representación sindical, publicación de los contratos colectivos,
- Crear del Registro Público Nacional de Organizaciones Sindicales y Contratos Colectivos como organismo autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propio.
- Crear del Instituto Nacional de Salarios, Productividad y Reparto de Utilidades, organismo técnico y autónomo encargado de la realización de los estudios respectivos y la elaboración de propuestas de políticas públicas.
- Reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas.
- Sustituir la junta de Conciliación y Arbitraje por juzgados laborales dependientes del Poder Judicial
- Incorporar de manera transversal la equidad de género en el marco de los derechos humanos, de los convenios internacionales, de la normatividad laboral mexicana, que den pauta para establecer relaciones laborales justas y asegurar que la normatividad laboral garantice plenamente los derechos de las mujeres y la equidad en el mundo del trabajo.
- Proponer un régimen laboral que reconozca y garantice la igualdad jurídica de las trabajadoras y los trabajadores ante la ley y pueda ejercer el derecho a la libre sindicalización, a la contratación colectiva y la huelga.
Es impostergable impulsar un proyecto de Nación, fincado en el conocimiento y en una educación integral para todos, como prioridad nacional
- Promover una Ley Integral de la Educación, que garantice y consolide el derecho a la educación a través de un sistema nacional, público, gratuito, laico, científico.
- Respetar la obligatoriedad del financiamiento estatal, comprendido como una inversión social en los marcos recomendados por la UNESCO que es del 8 % del PIB.
- Impulsar la autonomía, la libertad de cátedra y de investigación, como un acto colectivo, un trabajo solidario y de compromiso social que guarda una estrecha vinculación con el sector productivo de su entorno. Así como la transparencia y la rendición de cuentas de todas las instituciones de educación a su comunidad inmediata y a la sociedad
- Es indispensable reposicionar a la educación superior a partir de la investigación, desarrollo e innovación de la ciencia y la tecnología como motor del desarrollo económico sustentable e incluyente que respete el medio ambiente, así como los derechos humanos de los ciudadanos, por lo que es indispensable elevar esta inversión social al 1.5% del PIB.
- Promover un sistema nacional de educación integral a partir de una constante elevación de la calidad con equidad de la educación y cuyos objetivos sean la formación integral para la vida y el bienestar social, recuperando los valores y principios actuales emanados de nuestras raíces pluriétnicas y culturales que conforman nuestra identidad nacional, como uno de los fundamentos de la construcción de una nueva ciudadanía y del desarrollo de la sociedad.
Por una política de Estado, dirigida al desarrollo y fortalecimiento del sector estratégico de los energéticos
- Rescatar los recursos energéticos: petróleo, gas natural, petroquímica básica y electricidad como estrategia fundamental para el ejercicio de la soberanía y la seguridad nacionales y para el funcionamiento de la economía ampliando la planta productiva e incentivando el crecimiento
- Modificar el actual régimen fiscal al cual se tiene sometido a los energéticos y legislar un nuevo régimen para los hidrocarburos, que cuente con un fondo de estabilización de los ingresos petroleros, cuantificación y destino de esta renta económica; así como la capacidad de decisión para que los ingresos por la explotación de hidrocarburos se destinen a proyectos de desarrollo nacional.
- Mantener los artículos 27 y 28 de la Constitución en sus términos actuales
- Promover a Pemex como una gran empresa corporativa integrada con autonomía financiera y de gestión, con suficiencia financiera y transparencia contable que le permita aprovechar ese carácter mediante una adecuada política de precios y tarifas que reflejen el costo real total y sustituya la política de precios internacionales de referencia.
- Reformar los siguientes rubros de la legislación secundaria para que se detenga la privatización silenciosa;
1. Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional en materia del servicio público de energía eléctrica.
2. Ley Orgánica de la Comisión Federal de Electricidad.
3. Ley de la Comisión Nacional de Energía.
4. Ley de la Comisión Reguladora de Energía.
5. Decreto que crea el Consejo Consultivo de Energía- Facultar legalmente al Congreso para que el poder legislativo establezca una plataforma de explotación del petróleo y el gas, toda vez que se trata de una cuestión estratégica de seguridad nacional que tiene que ver con el presente y el futuro de nuestra nación.
- Desarrollar un real sistema nacional de planeación, para efectuar las previsiones y acciones de una política de Estado Energética, que deberá implementarse en la práctica en el corto, mediano y largo plazo. para rescatar la conducción del país a partir de decisiones soberanas y recuperar condiciones de crecimiento y desarrollo
- Vincular la petroquímica junto a una nueva capacidad refinación con la cogeneración de electricidad para sustituir las importaciones de gas y aprovechar combustibles alternativos y, de esta manera constituirse en los ejes de una nueva política industrial, integrada a las cadenas productivas.
Nuestro proyecto alternativo de política económica tiene en el centro la superación del desempleo, la miseria, la pobreza y la exclusión social; y como objetivos de este proyecto, el crecimiento y desarrollo económico para la mejora sustantiva de la calidad de vida con base en una economía dirigida al mayor bienestar social. Es decir, un México más justo, más plural y democrático.
En la búsqueda por abandonar la paralización económica y el empobrecimiento social en que se encuentra nuestro país, agravado por una larga recesión es impostergable la defensa de la democracia lograda y hacer de la estabilidad política y social, un eje de reflexión para evitar caer en un mayor riesgo de ingobernabilidad construyendo mayores espacios para la transformación del modelo de sociedad.
Es por estas razones que las organizaciones sociales de los trabajadores asumimos el reto democrático y social, que otros actores sociales no han realizado y que, además, ante los conflictos de los liderazgos y las élites políticas y la ausencia de su compromiso con la democracia, pretenden romper hoy las reglas del juego para perpetuar su mandato por lo que no hay un proyecto de estos liderazgos y de las elites políticas. Abajo los sectores mayoritarios de la sociedad se vive una desarticulación de las masas y aunque existen esfuerzos no se ha logrado establecer una fuerza política capaz de generar una “nueva mayoría”, en torno a un proyecto político de Reforma Integral del Estado
Desde la sociedad y desde las organizaciones sociales de los trabajadores, estamos llevando a cabo una reflexión sistemática y un debate franco sobre los problemas nacionales en la que la Reforma Integral del Estado es una prioridad estratégica, porque existe una crisis del Estado que se manifiesta en el agotamiento del modelo de dominación que evidencio su crisis a partir de la alternancia y con miras a construir una nueva mayoría capaz de aglutinar a los trabajadores del campo y la ciudad y a los integrantes de los diversos partidos.
Nuestra propuesta busca superar la idea de que la transición democrática se agotó con el cambio en el 2000 y evidenciando que existe una parálisis y desencuentro; o que la transición democrática terminó precisamente con la alternancia, debido entre otras cosas, a la debilidad estructural del poder presidencial que no logró una reestructuración del régimen anterior. Por ello impulsaremos un consenso en torno a una reforma política que concluya la transición, siente las bases de la Reforma del Estado y fortalezca la consolidación democrática.
La viabilidad de la Reforma del Estado la comprendemos no solamente como una necesidad de la actual coyuntura, sino a partir de la actual crisis política del sistema, de sus principales estrategias y sus actores políticos en función de la contienda electoral del 2006. La Reforma del Estado se ha convertido en un rehén de esta sucesión, hoy las elites gobernantes decidieron que las reformas estructurales son difíciles de enfrentar, ya que tanto el PRI, como el PAN y el PRD actores principales divididos internamente, algunos más que otros, y entre ellos, se han mostrado incapaces para atender las reformas estructurales y se intensifican las tensiones internas y las negociaciones de bloques entre los partidos en el congreso, manifestando no estar dispuestos a asumir los costos políticos que implican desatendiendo las prioridades nacionales con una visión de Estado.
Pensamos y visualizamos la reforma integral del Estado desde la sociedad, desde un punto de vista de lo social a partir de recuperar el pensamiento social de las trabajadoras y los trabajadores, es decir de los ciudadanos, de su identidad política que de cauce a la diversidad y pluralidad, a la creatividad ciudadana con su opinión y acción critica, que se incorporen en la formulación de políticas publicas. Es a partir de reconocer la realidad de la sociedad civil organizada, como espacio de participación ciudadana, como una realidad política, que las fuerzas sociales y las izquierdas debemos pensar y reflexionar una estrategia para la transformación del orden social dominante, es decir una estrategia para transformar más que para administrar, apostar por la energía social del cambio que orientada al bienestar social y a la transformación del país.
Necesitamos una Reforma de Estado que impulse modificaciones destinadas a garantizar los derechos humanos, la vigencia y ampliación de los derechos sociales, y el reconocimiento de los derechos de tercera generación como los de las minorías y ecológicos; busque equilibrio y la distribución del poder, condicione el veto presidencial y la incorporación de un jefe de gabinete, así como la creación de un tribunal constitucional. Asimismo, es importante la promoción de formas alternativas de fortalecimiento de la representación, como son las candidaturas independientes y el acceso a la ciudadanía, a puestos de elección popular de forma independiente
Hemos venido planteando, desde hace varios congresos, la necesidad de la construcción de un verdadero Estado de derecho en nuestro país, con leyes funcionales a la democracia, es decir, la instalación de un proceso amplio de Reforma integral del Estado, asumida por todos los actores de la vida política nacional. La consolidación democrática consiste en retomar con responsabilidad la reforma integral del Estado para completar el proceso de la instauración democrática; en el reconocimiento, la aceptación y acatamiento de la mayoría de las reglas y valores democráticos por todos, rompiendo con el pasado autoritario, para que el poder de los grupos autoritarios se extinga y se arraigue una sólida cultura cívica y democrática.
Para esto se requiere una nueva Constitución, el rediseño de las instituciones y de una nueva constitucionalidad fundada en el reconocimiento y la puesta en práctica de una cultura jurídica de las normas políticas y jurídicas, es decir, democracia constitucional.
Este es un reto y una oportunidad para el sindicalismo y la izquierda en su conjunto de avanzar en la construcción de un movimiento social que suscriba un nuevo Pacto Social, asentado en la equidad y la justicia social, capaz de impulsar la Reforma Social y Democrática del Estado