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Rosendo Flores*

1 de septiembre de 2004**


El “Gobierno del Cambio” es tan neoliberal como los anteriores. No cambia nada. Quiere poner a disposición del capital todas y cada una de las propiedades de la Nación. Quiere poner los servicios públicos y las instituciones sociales como negocio de los banqueros, como estanquillo del capital privado extranjero.

El gobierno del PAN resultó neoliberal como su padre político, “el innombrable”. El Pan es su hijo predilecto. Como aquél, el presidente Fox no oye no ve, ni a su pueblo, ni a sus organizaciones, ni escucha el clamor popular.

Quien ocupa la presidencia desoye los mandatos y traiciona sus principios. Juró aplicar y respetar la Constitución, en beneficio de los mexicanos. Pero está entregando los mejores recursos y las riquezas nacionales a capitalistas y empresas extranjeras. Incumple juramento, viola la Constitución y traiciona a la Patria. Trata a la Nación como changarro. Quiere vender todo y rápido. Por eso antes como ahora, nos oponemos a su posición.

Dijo sacar al PRI y a los neoliberales de la presidencia para cambiar el rumbo y reconstruir a la Nación. Nada más falso que sus dichos, sus discursos y su juramento.

Sigue los mismos pasos y la misma ruta de las privatizaciones, sigue el desmantelamiento de los derechos sociales, de las instituciones públicas y ataca, sin cesar, los contratos colectivos de trabajo. Difama pues a los sindicatos, al estar en contra de sus derechos conquistados.

Quiebra la soberanía nacional, sin recato y disimulo. Día con día procura que los recursos estratégicos del país pasen a manos del capital extranjero. No hay presupuesto insiste, la demanda crece y las inversiones para mantener unas empresas de energía son muy grandes, entonces propone que se abra el mercado, para que participen los capitalistas que tienen esos montos de inversión.

Pero las empresas mexicanas no se venderán, dice y pregona. Sólo propone que invierta el capital extranjero. Sólo propone que todas las nuevas obras se hagan con los dineros de los extranjeros.

Exclama: pero PEMEX, CFE y Luz y Fuerza no serán vendidas. Seguirán con lo que tienen, ya no crecerán, pero no se venderán. Se socava su futuro, se detiene su crecimiento, se impide que se fortalezcan con nuevas cuentas y se favorece con jugosos contratos a empresas imperiales. Es más, las cuentas mayores serán parte del nuevo mercado de control extranjero.

No vende el presente, no vende las plantas de ahora; al contrario, vende su futuro, hipoteca al país. En 20 años la energía eléctrica no estará en poder de las empresas nacionales, tampoco serán de la Nación.

Las empresas de energía no desaparecen ni se venden, sólo entran en competencia con las nuevas empresas de extranjeros. Las licitaciones cubren ya más del treinta por ciento de la capacidad instalada, la nueva generación de electricidad ya está en manos de empresas extranjeras.

Lo mismo sucede con los contratos de servicios múltiples para el caso del petróleo mexicano. Las nuevas obras, las nuevas formas de explotación del crudo están ya en poder de empresas extranjeras. Pero el presidente Fox insiste en que esto es necesario, que éste es el único camino, para mantener “nuestros recursos de energía”.

Su cinismo cada día es mayor. Por ello estamos en contra de su política, por ello lucharemos en forma creciente, por ello invitamos al pueblo a que se una a esta Jornada por la soberanía nacional para que desde las entrañas de nuestra Patria surja la resistencia, la lucha y la independencia misma de la Nación.

Los tiempos actuales en el mundo nos enseñan que son tiempos de energía. Son tiempos de petróleo, éstas son las regiones que están en disputa, porque el mundo se mueve sólo con energía. Los recursos y los consumos de energía son, por ello, estratégicos para cada Nación que los tenga.

El imperio yanqui por eso asola al mundo, por eso la guerra en Irak, por eso su intromisión en el referéndum de Venezuela, por eso sus intereses en el ALCA y en el Tratado de Libre Comercio. Por eso mismo su interés por México y sus coqueteos con el gobierno de Fox.

Sean los organismos financieros mundiales o sea el imperio yanqui, sus propuestas y sus programas imponen dos elementos esenciales para cubrir sus objetivos: abrir las fronteras de todas las naciones y privatizar los recursos estratégicos así como las instituciones sociales.

Los gobiernos sumisos de casi toda América Latina han aceptado ambos objetivos, pero los pueblos y las organizaciones independientes están construyendo una fuerte resistencia, están defendiendo la soberanía con frentes de lucha amplios para detener estas pretensiones.

El neoliberalismo va por todo. El capital no tiene amigos, sólo interés. Por ello desmantelan en todo el mundo las instituciones de seguridad social y por eso resquebrajan los derechos sociales de los trabajadores. Quiebran contratos colectivos de trabajo porque son el resquicio de los derechos sociales.

Rompen lo público, quiebran lo social y lo entregan al capital privado. Lo público lo hacen negocio. Dicen sus pregoneros “que en bien del pueblo”.

El engaño es evidente, algunos medios de comunicación respaldan esa postura y han logrado confundir a muchos mexicanos. Pero aún así, tendremos que dar la batalla, en su propio terreno.

Enfrentan y confrontan los derechos de los trabajadores. Se critican los derechos para jubilarse y pensionarse, diciendo que son caros, que ponen en dilema a la Institución, que trabajan poco y reciben más del cien por ciento. En algunos medios de comunicación, además, se persiste en esta visión de los hechos. Se sostiene que los trabajadores del Seguro Social tienen mucho, que tienen por encima de la mayoría de la población.

Que tener un derecho, dice el “Inquilino de Los Pinos”, es un privilegio, es una prebenda. Antes que igualar en el bienestar proponen igualar en la miseria.

Los hombres que trabajan, las mujeres que entregan su esfuerzo en el IMSS no importan. El presidente Fox, el director Levy y el Consejo Técnico, tienen la mira corta. Si no saben gobernar menos son hombres de Estado.

Para que la Seguridad Social siga, el presidente propone que sólo los montos de las aportaciones de los propios trabajadores sean los que se acumulen para la jubilación. Los montos de las aportaciones de los patrones, de los capitalistas, no se aumentarán ni se usarán para las jubilaciones. Los montos del presupuesto federal tampoco.

Lo que indique el contrato colectivo de trabajo no importa. Los pactos y las negociaciones entre institución y sindicato no importan. Violando la Ley, violando el artículo 123 Constitucional, violando los principios elementales de los derechos humanos, el presidente Fox propone usando al director del IMSS, quebrar los derechos sociales de los trabajadores mexicanos.

Su discurso político y su postura ideológica son claros. No se tocarán los derechos de los trabajadores de ahora. No se aplica a los que ya trabajan. Ni se metan, no es su asunto, dice.

Su descaro es cinismo. No nos queda duda. Quiere que los trabajadores dejemos abandonados, sin derechos ni cobija a las futuras generaciones de trabajadores. Eso es lo que propone Fox, es lo que obedece Levy.

Desamparo y desolación para nuestros hijos. Que los hijos de nuestros hijos sucumban al deterioro de la vida, que se sometan a la destrucción de la justicia y la seguridad social. Que los olvidemos, que no seamos solidarios ni con los hijos mucho menos con los nietos.

Fox propone con cinismo: Si los trabajadores quieren jubilarse que lo hagan, con sus propios recursos. Ni el patrón ni el gobierno, dice y proclama, tienen obligación de hacerlo.

Esta es la visión del presidente Fox. Por eso sabemos que ahora, como antes, Fox es un apátrida. Gobierna para los capitales extranjeros, gobierna para los organismos financieros internacionales. Fox es un traidor a la Patria.

Sigue y persigue el camino neoliberal. Destruye las instituciones sociales, destruye las políticas públicas y socava la fuerza de la nación al ponerle precio y contrato a los recursos estratégicos de energía.

Le entregaron el cien por ciento del territorio nacional así como el cien por ciento de los recursos del país y ahora dice que un treinta por ciento le pertenece a las trasnacionales.

Le salvan al país nuestros hermanos trabajando en territorio extranjero, le salvan las remesas de dólares y el se compromete a que quienes crucen la frontera sean tratados con balas de goma a propuesta de los yanquis. Sumiso obedece, cual lacayo como en el caso cubano. Por eso decimos, basta, por eso estamos aquí con resistencia y clamor popular.

Promete recuperar el empleo formal y le salvan al país el trabajo informal de cientos de miles de mexicanos, contra los que quiere imponer el IVA generalizado. Antes que poner en la ley a los grandes evasores, antes que cobrar impuestos a los grandes banqueros prefiere cobrar el IVA generalizado a las prestaciones sociales, a las medicinas y a la comida del pueblo.

Fox gobierna en contra de México. Fox gobierna para los yanquis. Fox gobierna para las empresas imperialistas. Fox gobierna para la banca hoy extranjera.

Fox incumple su juramento Constitucional y por ello, sólo por ello. Es un traidor a la Patria.

Por ello, estamos siempre dispuestos a luchar y ser rebeldes contra los gobiernos que rompen su compromiso con la Nación.

Por ello estamos siempre en oposición a la política neoliberal que destruye nuestras instituciones sociales y quiebra los contratos colectivos de trabajo.

Por ello, como hace cuatro años decimos. Basta. Ni un paso atrás en el cumplimiento de nuestra Constitución

Porque la patria no se vende y la Constitución no tiene precio.

*Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas y
Presidente del Frente Sindical Mexicano.

**Jornada por la Soberanía Nacional,
la Seguridad Social y los Derechos de los Trabajadores.