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Comité de Derechos Humanos de los Pedregales.

Por un proyecto de nación con memoria histórica.


La historia de los Pedregales de Coyoacán
(Colonias Santo Domingo, Ajusco y Santa Ursula)

Quién dijo
que nos ganó el olvido
o que nos venció el jamás

Quién dice que hay caminos
Imposibles de encontrar...

Fragmento de La rosa de los vientos
Rómulo Castro.

Mientras los dueños del dinero y los políticos corruptos se reúnen en cumbres foros internacionales para acordar proyectos de muerte donde planifican como nos van a quitar lo poco que nos queda. Como es el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC); y ahora el Área del Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el Plan Puebla Panamá (PPP). Nosotros, el pueblo mexicano necesitamos reunirnos, no ya solo para ver como resistir el embate neoliberal sino para empezar a construir un proyecto que realmente beneficie al pueblo ó como se le ha llamado en este encuentro: Dialogo Nacional por un Proyecto de Nación con Libertad, Justicia y Democracia.

Debemos construir un proyecto donde no se condene a las próximas generaciones a tener un país donde perviva la miseria y la injusticia; en donde el pueblo más pobre no tenga esperanza ni siquiera en disfrutar de los derechos elementales como son la educación, la salud, una vivienda digna, trabajo, alimentación, acceso a la cultura, etc.

Aquí en los Pedregales tomamos con gusto la propuesta de opinar acerca de un nuevo proyecto de nación, porque hablar de proyecto para el pueblo len los Pedregales nos remite directamente a su historia, la cual ha sobrevivido gracias a quienes no han dejado que esta historia se pierda y nos la inculcado a los que no nos tocó vivirla. La experiencia de los Pedregales es una historia donde los Derechos Económicos, Sociales y Culturales dejaron de ser un pacto internacional que los países solo firmaron para pasar lista y llenar un trámite burocrático, sino que se ejercieron en la práctica. En los Pedregales el pueblo ejerció su derecho a una vida digna al tomar un lugar para donde vivir, el cual estaba destinado para ser un colonia reservada para los ricos; el pueblo ejerció su derecho a la organización cuando los vecinos se unieron para arreglar los caminos; el pueblo ejerció su derecho a la cultura con los festivales culturales que se realizaron; el pueblo ejerció su derecho a los servicios más mínimos cuando se trabajo para tener agua y electricidad, y se pavimentaron y llenaron las zanjas que había. El pueblo logró que un lugar que parecía inhabitable se convirtiera un lugar digno para vivir.

Queremos recordar esta historia porque sí nos estamos proponiendo construir una nueva nación, experiencias comunitarias como la de los Pedregales es muy importante que las retomemos. Debemos tener memoria histórica como pueblo explotado ahora mas que nunca, ya que incluso el gobierno de Fox quiere negarnos el conocimiento de nuestra historia en la enseñanza secundaria.

La importancia de la historia de los Pedregales radica en que todo se construyó desde abajo, fue el pueblo: el ama de casa, el obrero, el profesor, el estudiante, los niños quienes lo hicieron. No fue el candidato de un partido el que llegó con sus promesas a construir las casas y la colonia, sino fue el pueblo sin dependencia de nadie quien lo hizo.

Todo este proceso funcionó bien cuando el pueblo caminó con sus propios pies; y lamentablemente se fue perdiendo cuando se empezó a delegar la responsabilidad en unos pocos; cuando se dejó de construir y decidir desde abajo; cuando en lugar de ver cuales eran los problemas mas urgentes de todos, preferimos ver la televisión; cuando se perdió la importancia de la organización, cuando se dejó de caminar con los pies de uno mismo. Por ello al hablar de un nuevo proyecto de nación debemos tener memoria histórica y empezar a caminar otra vez con nuestros propios pies.

Pareciera que esta experiencia que estamos relatando es intrascendente y poco peligrosa para el gobierno neoliberal, pero si lo es, pues mientras el proyecto neoliberal nos ofrece que cada quien se rasque con sus uñas, historias o experiencias como la de los Pedregales (que seguramente hay muchas similares e incluso más ricas) nos muestra que la organización comunitaria es posible, que construir una sociedad distinta no solamente es necesario sino que es posible, por ello debemos retomar este tipo de experiencias porque éstas le darán vida a la lucha que estamos dando hoy, porque si queremos ver un buen futuro necesitamos ver primero hacia atrás. De esta manera nos daremos cuenta de que no estamos solos que la lucha incansable de nuestro pueblo nos acompaña.

Para terminar queremos decir que este nuevo proyecto de nación no debemos de esperar a ganarlo en las urnas, ni por medio de un decreto. Este proyecto se va a ganar en las calles, en las colonias populares, en el campo, en las escuelas; porque como nos dijo Ricardo Flores Magón en 1914: “La Revolución mexicana no se incubó en los bufetes de los abogados, ni en las oficinas de los banqueros, ni en los cuarteles del Ejército: la Revolución mexicana tuvo su cuna donde la humanidad sufre, en esos depósitos del dolor que se llaman fábricas, en esos abismos de torturas que se llaman minas, en esos ergástulos sombríos que se llaman talleres, en esos presidios que se llaman haciendas. La Revolución mexicana no salió de los palacios de los ricos ni alentó en los pechos cubiertos de seda de los señores de la burguesía, sino que broto de los jacales y ardió en los pechos curtidos por la intemperie de los hijos del pueblo.” He ahí el reto al que nos encontramos actualmente: debemos construir un proyecto de nación desde abajo, desde el pueblo. Esa es nuestra única garantía de sobrevivencia que tenemos.

Adelante compañeros.

Noviembre de 2004-11-24

Correo electrónico: coplomo@yahoo.com.mx