Unidad Sindical

Condiciones Generales de los Trabajadores

Según un estudio realizado por el prestigiado economista del Colegio de México, Julio Boltvinik, el número de mexicanos en situación de pobreza fue de 85 millones 016 mil, resultado de la suma de los indigentes y de los pobres no indigentes.

Mexicanos no pobres son sólo 19 millones 142 mil.

Esta última cifra, por supuesto, que no nos considera a nosotros.

Otro trabajo semejante lo confirma pero en otro sentido. La Coordinadora del Área de Investigación de la Universidad Obrera de México, Laura Juárez Sánchez, afirma que de la devaluación de diciembre de 1994 a mayo del 2005, el salario mínimo perdió el 50.57% en términos reales y actualmente representa sólo el 16.13% del salario nominal vigente. Para que el minisalario estuviera al nivel de 1994, requiere de un aumento no menor del 312.35%, debido a que se requieren 4.12 salarios mínimos para adquirir una Canasta Básica Indispensable (CBI). De diciembre de 1994 a mayo del 2005, los precios de la CBI aumentaron 520%, mientras que el salario mínimo sólo se incrementó 206.48%. En mayo del 2005 el salario mínimo sólo podía comprar el 24.25% de la CBI. Tomando como referente 48 horas de trabajo semanales, en diciembre de 1994 un trabajador que percibía un salario mínimo al día, tenía que laborar 98 horas a la semana para adquirir una CBI, es decir, 50 horas adicionales; esta situación muestra la pérdida del salario previamente acumulada. Para mayo del 2005, tendría que laborar 198 horas a la semana, lo que representa 150 horas extra de trabajo. Pero los trabajadores tenemos otro problema, resulta que la semana sólo cuenta con 168 horas, es decir, a la semana le faltan 30 horas en las que pudiéramos laborar sin descanso alguno con tal de conseguir adquirir, completa, la Canasta Básica Indispensable.

Dos estudios más, que coinciden en lo fundamental, nos dan cuenta de nuestra condición como trabajadores. El INEGI y el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM revelan que el sector laboral mexicano registra un aumento inédito de contrataciones fuera de la ley en el que a los trabajadores se les presiona para que firmen contratos en blanco, se dan empleos sin otorgar salarios o remuneración alguna, se labora a destajo o por comisión, se dan trabajos de palabra y les dan de alta al IMSS con un sueldo distinto al que perciben. Más de 26 millones 468 mil trabajadores no tienen prestaciones y laboran fuera de todo contrato legal. De los más de 105 millones de mexicanos sólo 43 millones cuentan con empleo, de estos únicamente 15 millones tienen prestaciones, aunque 90% para obtener empleo han firmado con sindicatos blancos, los cuales no hacen revisiones salariales ni contractuales.

Lo más grave son los 26 millones de trabajadores sin prestaciones, cifra que ha aumentado en un 400% en cuatro sexenios.

Quien más padece la falta de atención médica es la población con menor nivel de ingreso; el 95% de los trabajadores que perciben hasta un salario mínimo se encuentran en esta situación, de los que perciben entre uno y dos salarios mínimos el 72% carece de servicios de salud. En el nivel de ingreso de dos a tres salarios mínimos la cifra es de 50% y entre tres y cinco salarios mínimos se reducen a 43%. Por último; de los trabajadores que obtienen un ingreso de más de 6 mil 786 pesos al mes, carecen de la prestación el 38%.

Hasta octubre de este año de los trabajadores que se registraron ante el IMSS sólo el 3% fueron plazas permanentes, mientras que eventuales fueron la mayoría, el 25%.

A lo largo del gobierno del cambio la generación de empleo formal suma 26 mil 482 plazas, lo que promedia la creación de 456 plazas laborales mensuales, 15 diarias, desde el primero de diciembre del 2000 al 30 de octubre del 2005.

Aunque la demanda real se aproxima a 100 mil empleos mensuales o si se prefiere a 3 mil 333 diarios una cantidad 222 veces superior al “gran logro” que Fox no deja de celebrar. El promedio de crecimiento nacional ha sido de 1.5% anual.

Quienes tienen estudios universitarios y perdieron su empleo en el curso de los últimos cinco años y que en el pasado habían tenido ocupación estable con un trabajo calificado se están enfrentando a una condición inédita en la que tienen que aceptar, en muchos casos, trabajos poco calificados y un salario mucho más bajo, en caso de que quieran emplearse.

En la medida en que hay muchos jóvenes de 18 y 20 años que buscan el mismo empleo y están dispuestos a tomarlo por un salario más bajo, se castiga fuertemente a quienes por razones de experiencia y calificación aspiran a un ingreso mayor.

Llegamos al extremo de la existencia, en pleno siglo XXI, de tiendas de raya en los campos algodoneros del estado de Sonora.

Y como una muestra más de que el gobierno federal tiene como objetivo anularle su responsabilidad al Estado Mexicano con respecto a la protección social y económica que brindaba a la fuerza de trabajo en el régimen económico de bienestar; los diputados del PRIAN aprobaron la transformación del FONACOT en un instituto que le suprime, en los hechos, al Estado su obligación de destinar recursos al ahorro y al consumo de los asalariados. El ahora INFONACOT fue pensado por el mismo equipo que diseñó la contrarreforma a la LFT que aún no logran imprimir en el texto actual, los neoliberales, gracias a nuestra movilización.

El IMSS

En cumplimiento de un decreto publicado en el 2001 en el Diario Oficial de la Federación , el IMSS se compromete a hacer publico mediante un informe anual la situación en que se encuentra su estructura administrativa, principalmente en lo que se refiere a sus recursos humanos y el estado que guardan sus finanzas como consecuencia directa de sus compromisos laborales. Sin embargo, el informe sobre la situación financiera del IMSS, desde que nació, se ha utilizado, por parte de la Dirección y el Consejo Técnico, como un instrumento para golpear a sus trabajadores con la idea de presionarlos para que renuncien a sus derechos adquiridos mismos que fueron establecidos bilateralmente y que se encuentran escritos en el Contrato Colectivo de Trabajo.

Aunque también ha sido un arma de dos filos, pues en este momento los trabajadores los podemos utilizar para analizar la gestión de quienes dirigen a la institución y hacerlos responsables de los resultados negativos. Precisamente este es el objetivo del presente apartado, a través de un cuadro donde se facilita la comparación de las cifras que ellos nos ofrecen se pretende hacer posible una reflexión más precisa de nuestros compañeros trabajadores con respecto a la problemática que existe en el seguro social.

El principal argumento de la Dirección del IMSS y de su Consejo Técnico para explicar la crisis financiera en que se encuentra la institución es el de la carga que representan los compromisos económicos que contrajo, a través de su Contrato Colectivo, con los trabajadores. En sus informes se esfuerza para que con números y cifras se haga responsable a los trabajadores del IMSS de su crisis estructural y, en consecuencia, se vea obligado a renunciar a lo establecido en su CCT.

Para elaborar el cuadro siguiente se revisaron página por página los cuatro informes y se sustrajeron las cifras que se ofrecen al final de cada mes de junio desde el 2002 y hasta el año que corre.

Un sólo año, del 2002 al 2003 es una muestra representativa de la política que Santiago Levy llegó a aplicar en el IMSS pues el número de plazas de médicos se redujo en 419 trabajadores, es decir, de 41 mil 586 a 41 mil 167; mientras las plazas muy bien pagadas, de altos mandos, creció en más del 400% al pasar de 540 en el 2002 a 2 mil 693 un año después. Además las plazas no presupuestarias, en donde se encuentran clasificadas las plazas de servicios por honorarios, también aumentaron más del 40% al pasar de 17 mil 508 a 24 mil 906. En este periodo se muestra de manera clara la actitud cínica del Director foxista; resulta que sus informes oficiales nos afirman que en el 2002 el Consejo Técnico le autorizó un aumento en su compensación garantizada de 43 mil 044.70 pesos con lo que su sueldo integrado quedó en 213 mil 190.90 pesos al mes, después de que un año antes recibía 170 mil 146.20. Mientras que los médicos recibieron un increíble aumento de 250 y las enfermeras generales de 143 pesos al mes.

El IMSS afirma que el número de plazas presupuestadas para personal de base aumentó en 5 mil 362 puestos sumando lo registrado en los cuatro años, incluso en el periodo 2004-2005 en el que nuestro sindicato ha denunciado la falta de sustitución de plazas vacantes en todo el país en casi 17 mil puestos.

A partir de que se publica el decreto con el que se modifica regresivamente la Ley del Seguro Social, el 11 de agosto del 2004, se suspendió la sustitución de plazas como una medida unilateral del IMSS y como instrumento de presión para nuestro sindicato. No entendemos cómo afirma la Dirección y el Consejo Técnico que las plazas presupuestadas para personal de base han aumentado. Por el contrario, tan sólo del personal del área médica hace falta la sustitución de 6 mil médicos de planta.

En el 2002 el IMSS contó con 375 mil plazas, de las cuales 282 mil fueron personal de base sindicalizado, 540 servidores públicos de mando y 17 mil 508 plazas no presupuestarias. Se contó con 41 mil 586 plazas de médicos y de 33 mil enfermeras generales los cuales tienen un sueldo tabular de 5,558.82 y 3,194.46 pesos al mes, respectivamente. Mientras que su Director General recibe un sueldo mensual integrado de 170,146.20 pesos, pues tiene un sueldo base de 51,551.00 y una compensación garantizada de 118,595.20 pesos. Su Secretario General recibe un sueldo mensual integrado de 152,178.80 pesos pues tiene un sueldo base de 41,268.00 y una compensación garantizada de 110,910.80 pesos. Los integrantes del “Honorable” Consejo Técnico reciben un emolumento de 26 mil pesos al mes.

En el 2003 el IMSS contó con 378,906 plazas, de las cuales 284,341 fueron personal de base sindicalizado, 2,693 servidores públicos de mando y 24 mil 906 plazas no presupuestarias. Se contó con un total de 41,167 plazas de médicos y 33,496 de enfermeras generales los cuales tuvieron un fabuloso sueldo tabular de 5,808.96 y 3,338.22 pesos al mes, respectivamente. Mientras que su Director General recibió 213,190.90 pesos al mes como sueldo integrado, pues el “Honorable” Consejo Técnico le autorizó un incremento a su compensación garantizada para que llegara a 161,639.90 pesos, mismo que se le suma a su sueldo base de 51,551.00 pesos. Su Secretario General también se vio favorecido con el incremento en su compensación garantizada, la que quedó en 151,316.36 pesos al mes, lo que se sumó a su sueldo base de 41, 268.00 para que cobrara 192,584.36 pesos al mes.

En el 2004 el IMSS contó con 385,785 plazas, de las cuales 285,309 son personal de base sindicalizado, 2,727 servidores públicos de mando y 32,686 son plazas no presupuestarias. Se contó con un total de 43,845 plazas de médicos y 34,624 plazas de enfermeras generales los cuales percibieron el fabuloso sueldo tabular de 6,041.32 y 3,471 pesos al mes, respectivamente. Mientras que su Director General recibió un sueldo integrado de 213,190.90 pesos al mes y su Secretario General cobró un sueldo integrado de 192,584.36 pesos al mes. Los integrantes del Honorable Consejo Técnico recibieron un “justo” incremento en sus emolumentos para cobrar 30 mil pesos al mes.

En el 2005 el IMSS cuenta con 382,092 plazas, de las cuales 287,362 son personal de base sindicalizado, 2,703 son servidores públicos de mando y 28,209 plazas no presupuestarias. Se cuenta con un total de 44,399 plazas de médicos y con 35,031 plazas de enfermeras generales los cuales recibieron un sueldo tabular mensual de 6,222.56 y de 3,575.90 pesos al mes, respectivamente. Mientras su Director y su Secretario, ambos Generales, recibieron un sueldo integrado de 213,190.90 y 192,584.36 pesos al mes respectivamente.

En cuatro años, del 2002 al 2005, los médicos recibieron el extraordinario aumento acumulado de 663.74 pesos, mientras que las enfermeras generales recibieron un aumento acumulado de 381.44 pesos al mes. De 5 mil 558.82 a 6 mil 222.56 y de 3 mil 194.46 a 3 mil 575.90 respectivamente. En cuatro años el número de plazas de médicos solamente aumentó en 3 mil 232 puestos, de 41 mil 167 en el 2003 a 44 mil 399 en el 2005, mientras que el de enfermeras generales aumentó el número de plazas en 2 mil 031 puestos, de 33 mil 000 a 35 mil 031 es decir, menos del 7% en ambos casos. En cuatro años el número de plazas no presupuestarias aumentó en 15 mil 170 puestos para pasar de 17 mil 508 hasta 32 mil 686, casi al 100% en el 2004 y en altos mandos creció en 2 mil 187 para pasar de 540 a 2 mil 727 en el mismo año, en otras palabras, al 400%. En el periodo del 2002 al 2005 el número de plazas de personal de base sindicalizado ha crecido menos del 2%. En el 2002 se contaba con 282 mil y en el 2005 con 287 mil 362, únicamente 5 mil 362 puestos más. El total de plazas del IMSS ha pasado en este lapso de 375 mil 547 en el 2002 a 382 mil 092 en el 2005. 6 mil 545 plazas más se han creado afirma el informe de la Dirección del IMSS .

Sobre su presupuesto para el 2006.

El presupuesto del IMSS para este año apenas es mayor al del año 2003 en mil 972 millones de pesos. En el año 2004 se inicia una tendencia negativa que ha generado una reducción importante del presupuesto. Para pronto la diferencia del presupuesto del año 2004 al del 2006 es de 8 mil 917 millones de pesos, recursos que representan casi la totalidad de la cifra anunciada por el Director del IMSS, Fernando Flores, para el programa de inversiones de este año que será de 9 mil millones de pesos o la mitad del presupuesto que manejará este mes el instituto. El IMSS en enero de este año dispondrá de 19 mil 060 millones de pesos. Con respecto al año pasado tiene un retroceso de 2 mil 432 millones de pesos.

Peor, el propio ejecutivo no respetó su propuesta pues el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2006 elaborado por el poder ejecutivo y enviado al legislativo, contemplaba que el gasto programable del IMSS fuera de 209 mil 820 millones de pesos. Además que durante el ejercicio fiscal del mismo año el instituto debería destinar a las Reservas Financieras y Actuariales de los seguros y a la Reserva General Financiara y Actuarial, así como al Fondo para el Cumplimiento de Obligaciones Laborales de Carácter Legal o Contractual, la cantidad de 35 mil 446 millones de pesos. Pero al final el gasto programable quedó en 209 mil 194 millones de pesos y la cantidad asignada a las reservas quedó en 9 mil 500 millones de pesos.

Es decir, el gasto programable sufrió una reducción de 625 millones 800 mil pesos. Y la cantidad destinada a las Reservas quedó con una reducción de 25 mil 946 millones de pesos En total el Ejecutivo Federal redujo 26 mil 572 millones de pesos al presupuesto del IMSS para el año 2006 casi la totalidad de los recursos que dispondrá el instituto en el mes de febrero y marzo juntos ya que sumados los dos meses son 29 mil 843 millones de pesos.

En febrero el instituto tendrá en sus arcas 14 mil 127 millones de pesos y en marzo 15 mil 716 millones de pesos.

Desde el 19 de octubre la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados decidió que en el PEF 2006 en el rubro del IMSS se destinarían 26 mil millones de pesos para “atender los requerimientos presupuestales de atención médica” por medio de nueva infraestructura hospitalaria, equipo, mantenimiento de la estructura y ampliación de las guarderías. Con esto la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública asumía como gasto programable para el instituto un monto de 235 mil 861 millones de pesos. Los 26 mil millones de pesos se utilizarían de la siguiente forma:

•  7 mil 666 millones para requerimientos presupuestales de atención médica,

•  8 mil 233 millones para infraestructura médico-hospitalaria, equipamiento, abasto de medicamentos, insumos, materiales de curación y recursos humanos,

•  5 mil 395 millones para mantener el gasto en servicios de guardería, para evitar una caída y

•  4 mil 746 millones de pesos para inversión física.

Sólo así los recursos del IMSS sentirían un aumento real que ya veíamos arriba no se ha dado desde hace tres años.

El presidente Fox debería, por única vez en su gobierno, comprometerse con las familias de los trabajadores de este país, no son los empresarios los que generan la riqueza. En todo su sexenio no lo hizo y lo quiere terminar igual.

Vicente Fox será recordado en la historia de nuestro país como el presidente que aceleró el desmantelamiento de las instituciones públicas que materializan los derechos sociales y económicos de los trabajadores y sus familias con el objetivo de ofrecérselas a los hijos de su esposa y a los socios de estos mismos.

El Gobierno Federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público está obligado a trasladar al IMSS los recursos aprobados, primero, por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados y por el pleno en su conjunto después.

Proponemos iniciar las movilizaciones necesarias para que los acuerdos de la Cámara de Diputados, en el caso del presupuesto del IMSS, se cumplan. Proponemos que de los millonarios ingresos excedentes de PEMEX se cubran los recursos recortados al presupuesto del IMSS. Proponemos impulsar el inicio de un proceso de Juicio Político contra aquellos traidores a los derechohabientes del IMSS y, en general, del pueblo de México que enviaron a la SHCP una redacción no aprobada por la Cámara de Diputados y contra aquellos que la hicieron publicar en el Diario Oficial de la Federación para que se transformara en decreto.

De antemano los hacemos responsables de la atención deficiente y de sus consecuencias negativas en la salud de los trabajadores y de sus familias por la falta de personal, infraestructura, equipo médico, de insumos y medicamentos.

Sobre la seguridad socia en general

México ha experimentado dramáticos progresos en la esperanza de vida y una reducción sostenida en las tasas de mortalidad infantil desde la década de los años 50; sin embargo, permanece por debajo de los países industrializados y en muchos casos por debajo de países latinoamericanos y africanos similares a su economía.

En nuestro país existe una baja disponibilidad de insumos para el sector salud de acuerdo con los estándares de la OMS y la OCDE. Por ejemplo, México sólo tiene 1.5 médicos practicantes por cada 1,000 habitantes, esto es poco menos de la mitad promedio de otros países y en razón respectiva de las camas censables para los derechohabientes es cerca de un cuarto del promedio, es decir, sólo tenemos una cama disponible cuando son cuatro las que deberíamos de tener.

El gobierno mexicano gasta considerablemente menos en el sector salud que otros países mientras que el gasto per capita es cercano a lo que pudiese esperarse dado el nivel de ingresos. México gasta menos que otros países latinoamericanos con niveles de desarrollo económico similares, por lo que exigimos el rescate de las instituciones de salud y seguridad social del país a través del compromiso del gobierno federal, empresarios y trabajadores de asumir la responsabilidad que les corresponde a cada uno; el incremento del gasto público en salud al 8% del PIB tal y como lo marca la OMS ya que actualmente es del 5.7% y eliminar programas como el "Seguro Popular" que en nada ayudan a la población y sólo duplican el gasto que históricamente han tenido estos programas como lo es el IMSS-Oportunidades y que dejan de lado la responsabilidad del gobierno federal de atender el sistema de salud que es su obligación y es un derecho del pueblo.

Nos pronunciamos por un sistema de salud universal gratuito. El primer paso para construirlo es garantizar el rescate y fortalecimiento de las instituciones que las componen así como la ampliación de la capacidad de cobertura.

Exigimos que se establezca un programa de inversiones que permita la mejora de la capacidad del servicio que prestan las instituciones de salud a la población en el establecimiento de programas con este propósito, deberán participar las autoridades y trabajadores de dichas instituciones generando compromisos para mejorar el servicio.

Sobre la revisión contractual del S.N.T.S.S con el IMSS.

Sobre el movimiento obrero.

La actitud individualista es lo que debemos sacudirnos los sindicalistas, todos, al mismo tiempo que estamos obligados a comprometernos a priorizar la solidaridad con hechos, pues la solidaridad que se queda en el discurso fue lo que más acumulamos en el 2005 pero no sirvió de mucho, permítanos afirmar, de nada sirvió. Los trabajadores del IMSS desde octubre del 2003 escuchamos infinidad de discursos, todos muy emotivos, energizantes, solidarios, pero en nuestros planes de acción a nivel nacional muy pocos nos acompañaron. Aunque en el centro y sur del país hubo acompañamiento simbólico, en el norte y el bajío casi estuvieron solos nuestros compañeros quienes están iniciándose en la lucha sindical y era más que necesaria una solidaridad real y efectiva.

Hacerse una autocrítica fuerte es obligación del movimiento obrero, pues hizo posible un retroceso. Evadir su responsabilidad hace posible caer en extremos como denunciar cosas de las que no se tienen todos los elementos o el afirmar falsedades. Y Lavarse las manos no es de sindicalistas, no es de compañeros.

Sobre el S.N.T.S.S.

Qué tan inconformes habrán estado nuestros más de 300 mil compañeros trabajadores del IMSS con el resultado del Congreso Ordinario del 2005 y en particular con la creación del nuevo formato de RJP para los trabajadores de nuevo ingreso que para el siguiente día, después de que se hizo publica la resolución se convocó a dos movilizaciones de repudio el lunes y el martes inmediatos, en Reforma y en Zamora, respectivamente. A la primera asistieron un poco más de dos cientos compañeros y en la segunda en el domicilio del S.N.T.S.S. no más de cien. Cuando nos ponemos objetivos los números nos dicen demasiado.

Nuestra propuesta programática en lo que respecta a la seguridad social.

Nuestra lucha debe ser por la seguridad social como responsabilidad de un Estado Social y Democrático de Derecho, que garantice la protección económica de los salarios de los trabajadores del campo y de la ciudad con la idea de reconstruir nuestro mercado interno, mismo que se encuentre enmarcado en una nueva economía justa que tenga como objetivo satisfacer las necesidades materiales del pueblo mexicano a través de la distribución equitativa de la riqueza nacional.

La seguridad social de los mexicanos es el elemento imprescindible para que tengan un nivel de vida óptimo cada uno, favorable a la colectividad. La protección económica, social y jurídica de los mexicanos como una responsabilidad del Estado es lo que garantiza la existencia de la democracia integral. Es necesario que la seguridad social se fortalezca y se extienda su cobertura a toda la población con servicios y prestaciones de calidad que dignifiquen a cada uno de sus derechohabientes.

Mayores recursos son imprescindibles, pero más importante es el cambio en el proyecto de nación. Avanzar hacia un Estado Social y Democrático de Derecho es una necesidad. Cuando nuestro Estado reivindique estos apellidos será porque también reivindica tres valores: igualdad, justicia y libertad. Un Estado Social y Democrático de Derecho garantiza la cobertura universal de la seguridad social, por supuesto, con la prestación del seguro de desempleo.

EL PROGRAMA HACIA LA INSTALACIÓN DE UN RÉGIMEN SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO

 

 

  1. Un artículo 123 Constitucional sin apartados que regule la relación trabajo-patrón y la previsión social del trabajo; en el que se establezca el derecho a la jubilación y a la pensión de todos los mexicanos por el simple hecho de cumplir 60 años de edad. En el caso de los trabajadores, independientemente de si su patrón es el capital o el gobierno los regule el mismo artículo constitucional, la misma Ley Federal del Trabajo y lo proteja una sola Ley del Seguro Social lo que signifique la anulación de la discriminación laboral vigente y favorezca la cobertura universal de todos sus derechos.
  2. Debemos desaparecer a la economía informal con una política de pleno empleo porque la prioridad será la dignidad y el bienestar de todos y cada uno de los mexicanos, en consecuencia, porque en la informalidad económica los trabajadores no cuentan con seguridad social ni con las prestaciones y condiciones que establece la vigente Ley Federal del Trabajo. Pues más que un problema fiscal, es un asunto de justicia social.
  3. Seguridad Social Universal, entendida ésta como la materialización del derecho de los mexicanos del campo y la ciudad a estar protegidos económicamente por el Estado, en lo que respecta a su acceso a servicios médicos de calidad en todos los niveles de atención, acceso a una pensión digna y decorosa que satisfaga sus necesidades materiales, guarderías para los hijos de los mexicanos y acceso a espacios de recreación y esparcimiento.
  4. La derogación de las contrarreformas a la Ley del Seguro Social (1995, 2001 y 2004) eso significa la desaparición de las afores y el regreso de los recursos monetarios del seguro de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez al IMSS para que lo administre, el aumento de la cotización de los patrones, tomando en consideración el tamaño de la empresa e incorporar a las que se han instalado en la informalidad desde hace 23 años y dejar sin efecto la impuesta el pasado 04 de agosto del 2005 como un primer paso para avanzar en el diseño de una Ley del Seguro Social única que proteja a todos los mexicanos junto con la restitución total de los fondos de los regimenes de pensiones de los trabajadores del IMSS y de los derechohabientes del ISSSTE.
  5. Un Sistema Nacional de Pensiones, dinámico y de reparto, basado en la solidaridad generacional, puesto que nuestro perfil demográfico no lo permite, del que sean beneficiarios todos los mexicanos mayores de 60 años, siendo éste el único requisito legal.
  6. La ampliación suficiente, que garantice atención de calidad a los mexicanos en una lógica de cobertura universal, de la infraestructura clínica y hospitalaria, de guarderías, de instalaciones recreativas, de la plantilla del personal médico y tecnología de punta en el equipo médico.
  7. Salario justo que reivindique la máxima de “a trabajo igual salario igual” para todos los empleados del Sistema de Salud Pública Nacional.
  8. Aumento del presupuesto para las universidades públicas y en particular de sus facultades y centros de investigación de medicina; garantizando empleo en el Sistema de Salud Pública Nacional a todos los egresados de estos centros de aprendizaje.
  9. Aumento salarial progresivo a todos los trabajadores del campo y la ciudad con el objetivo de restituir el poder adquisitivo perdido durante 23 años de dictadura tecnocrática.
  10. Por el bien de todos y para hacer realidad nuestros derechos universales es necesario un Estado que se reivindique Social y Democrático de Derecho que tenga como valores prioritarios la igualdad, la justicia y la libertad, entendida ésta última como el acceso a la realización cabal de los derechos universales en lo individual y en lo colectivo.

Unidad Sindical

Corriente política del S.N.T.S.S.

Fraternalmente

Para el Tercer Dialogo Nacional