
Manuel Camacho Solís
Agradezco mucho la invitación a este foro. Aquí se dijo hace un momento algo que me parece importante. Se dijo que este dialogo nacional empezó en 1994 en chapas. Yo quiero decir que hay algo que quizá no se recuerda o que quizás no se ha resaltado de manera suficiente. Cuando se dio el levantamiento zapatista el primero de enero de 94 había una gran disyuntiva en el país. O se endurecía la política o se optaba por una solución negociada. Y creo que ahí se conjugaron dos cosas: la capacidad para detener una guerra y la inteligencia política del zapatismo para presentar un mensaje y lograr resultados concretos. Yo recuerdo que el 27 de enero de 1994 en un momento donde parecía que ya no había solución alguna y que volvería la guerra tomamos la decisión varios de impulsar una propuesta de cambio político para darle con ello un reconocimiento y una respuesta a una de las demandas que hacían los zapatistas. Y recuerdo bien que precisamente a partir de aquello se pudo lograr lo que no se había logrado en los años anteriores. Ahí se dio un paso concreto en el avance democrático del país, porque de ahí surgió la independencia del IFE que después impactaría tanto la vida política del país.
Y quiero situarme en ese momento para ir al momento actual. Me parece que este dialogo ha sido real , muy productivo. Y dialogar no quiere decir que todos estemos de acuerdo. Me parece que dialogar quiere decir simplemente dos cosas: Uno estar dispuesto a escuchar y dos: decir lo que uno piensa cuando le toca hablar. Y eso es lo que quiero hacer en este momento. Reaccionar a lo que aquí se ha dicho planteando una posición en la que creo y que me parece que puede entablar el principio de un verdadero dialogo político.
Aquí se dijo, lo dijo el maestro de la sección XXII con una pregunta dura se preguntaba quien gobierna en nuestra casa. Yo quiero contestar con otra pregunta a esa pregunta dura: En las condiciones que vive hoy el mundo y México, en la realidad que tenemos hoy ¿Quién podría gobernar mejor nuestra casa? Y sobre todo ¿Cómo? Y ahí no vamos a estar de acuerdo. ¿Por qué? Porque algunos tenemos la idea de que este país debe ser socialista y otros pensamos que no debe ser socialista. Pero no podemos dejar de plantearnos la pregunta. Y ahí, en el como es donde estará la diferencia.
Si hay posibilidad de dialogo habrá posibilidad de alianzas, habrá posibilidad de cambiar la correlación de fuerzas políticas.
Nadie hoy en México, ni el bloque sindical, ni el bloque campesino, ni el PRD ni ninguna de las fuerzas políticas por si misma tiene capacidad para cambiar el rumbo político de la nación.
Uno tras otro los movimientos son movimientos defensivos, son movimientos legítimos, respetables, pero ninguno, ni siquiera el zapatismo ha logrado cambiar el rumbo económico del país y consolidar la democracia.
Y si no aceptamos eso con honestidad entonces cada uno estará diciendo: “Yo quiero mi casa así” pero no estará haciendo lo que se necesita para cambiar el rumbo de la Nación.
Quiero presentar una agenda todavía mas mínima que la de Don Pablo. Me parece que Don Pablo habla con honestidad y además representa la posición política de muchos. Pero me parece que esa posición como la que aquí definió con mucha lucidez el obispo necesitan de una estrategia política que a corto plazo para hacer la diferencia.
¿Y por que creo eso? Porque me parece que no basta con construir movimientos si no se es capaz en el corto plazo de cambiar la correlación de fuerzas.
¿De a qué serviría que hubiera un movimiento de un millón de gentes en el país si en las elecciones ese millón de gentes obtiene un 18 por ciento de los votos nacionales? ¿De qué serviría que en el Congreso si se pierde la votación sobre la reforma laboral, si se pierde la votación sobre el Seguro Social y se pierden otras votaciones porque no se obtienen los votos suficientes?
Entonces me parece, y lo digo con todo respeto, que si esto de cambiar de rumbo se necesitan dos cosas fundamentalmente. Primero un programa mínimo que sume a muchos mas. Los que están aquí ya están de acuerdo pero no es suficiente esta fuerza para cambiar el rumbo del país. Se necesita sumar a otros.
Si hoy, la fuerza en el Congreso de los que no están de acuerdo con esas políticas a la hora de votar, es el 18 por ciento tendrá que ser por lo menos el 36 para poder vetar reformas constitucionales, y si no lo es, no será una fuerza real. Porque la sociedad actual, cuenta la fuerza de la sociedad pero también cuenta la fuerza de la opinión publica y cuenta la representación real que se tiene con los votos en el parlamento y en los poderes ejecutivos y regionales.
Entonces, ¿Qué me parece que es posible? En el horizonte que tenemos hoy de aquí al 2006? Me parece que es posible introducir otros equilibrios a la economía nacional. Cambiar el consenso de Washington, hacerlo con inteligencia para sumar a una alianza grande en la que estén los que están excluidos, los que tienen organización y también que participen en ella los empresarios nacionales
El desarrollo del mercado interno es la base de una alianza de esta naturaleza. Y me parece que con suficiente fuerza política será posible modificar ese rumbo económico.
Si esa fuerza política no se da no será posible cambiar el rumbo económico porque aquí no estamos nomás ante ideas generales sino estamos de nuevo ante votos que reforman leyes en una o en otra dirección.
Cambio en el consenso de Washington para que haya crecimiento en la economía del país, primer punto.
Segundo punto. Me parece que es el tema de la educación, de la ciencia y de la tecnología. Tenemos que hacer algo serio para tener una educación de calidad en nuestro país.
Si no tenemos eso, una educación publica gratuita, laica de calidad el país no podrá salir. Si no invertimos en educación, en ciencia, en tecnología, nos quedaremos cada ves mas atrás.
Tercer punto. El tema de la justicia. El país ya no resiste lo que está ocurriendo hoy. El país necesita un ministerio publico independiente, un sistema de justicia que resuelva con imparcialidad.
Cuarto punto. Una posición frente al exterior. Una posición que desde mi punto de vista, en un momento de tantas tensiones internacionales, donde hay una autentica guerra mundial tiene que ser sobre todo defensiva, es decir, es la solución para los problemas de México, la solución de nuestros asuntos mas importantes, lo que nos puede dar nuestra capacidad de negociación en un momento tan peligroso para nuestro país.
Quinto punto. La gobernabilidad democrática. Aquí lo dijo muy bien el señor obispo. Lo mas importante en la construcción de la democracia es también la cultura, es decir que la democracia vaya a todos los lugares de la sociedad. Pero yo creo que para que cambie la cultura tiene que cambiar la apolítica. ¿Por qué? Porque si no de la anterior estructura de poder se derivan las resistencias a la democracia. A mi me parece que en el cambio es en tres niveles: el cambio cultural, el cambio en las instituciones políticas y el cambio en las instituciones políticas que hace posible la reorientación del modelo económico.
El cambio cultural es algo que lleva décadas. El cambio económico bien puede llevar una década. Y el cambio político es de mas corto plazo y es el que permite lo demás.
Por eso me parece que el tema de las instituciones es fundamental. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de cambiar la política? De hacer posible que el mandato electoral, lo que se dio en las elecciones se convierta al final en resultados compatibles con el interés publico del País. Es decir, la reforma a las instituciones es atender a esa casa abierta donde nadie sabe que pasa pero que al final se logra lo que se quiere. Es reformar las poleas y los mecanismos que permiten conectar la voluntad de la sociedad con los resultados y legitimar con resultados a las propias instituciones democráticas.
Quiero terminar con una reflexión estrictamente política. Ustedes me dirán: ¿Y cómo podemos hacer eso? Yo diría de manera relativamente sencilla. A mi me parece que las ideas han sido ilustrativas en este dialogo. Si nosotros queremos cambiar esta realidad necesitamos tres cosas. Votos, fuerza en opinión, eso es ideas, y fuerza en la sociedad y esos son sus movimientos. No son excluyentes. Los movimientos sin votos no tienen poder. Los partidos por si mismos no van a conseguir los votos que se necesitan. Entonces ¿Por qué no se piensa en que eso que aquí mencionó Don Pablo pueda ser una realidad concreta. ¿Por qué no pensar en sumar las excreciones de los partidos por las que necesariamente pasará la política, porque vivimos en la democracia, con los enlaces sociales que potencien de aquí al 2006 la posibilidad de un cambio en el rumbo del país. Yo creo que en esta alianza está el potencial.
Esta fue la opinión de un servidor y gracias por haberme escuchado con atención.