
MESA 5PROYECTO DE NACIÓN. JUSTICIA Y VIGENCIA DEL ESTADO DE DERECHO.
NUEVOS DERECHOS HUMANOS Y SOCIALES.
DERECHOS Y CULTURA DE LOS PUEBLOS INDIOS.
PLESBICITO, REFERÉNDUM, CANDIDATURAS CIUDADANAS.Contribución presentada por Marco Vinicio Dávila Juárez, en representación del Comité Central del Partido de los Comunistas para la mesa cinco del II Diálogo Nacional, en Querétaro, Qro. el 4 y 5 de febrero del 2005.
e-mail: comunista@mexico.com
Para hablar de la vigencia y justicia del estado de derecho, debemos aclarar primero que si bien el estado de derecho es algo vigente, esto no quiere decir que sea justo y por lo tanto válido.
Si el estado de derecho lo da el marco jurídico constitucional, y la Constitución vigente y que actualmente nos rige ha sido trastocada de su sentido original dado por el Constituyente del 17 del siglo pasado, quitándole el filo revolucionario a sus artículos más avanzados, a saber, el Artículo 3°, el 24, el 27 y el 130. Si un tratado internacional como es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) usurpa e insubordina nuestra Constitución a los intereses de una potencia extranjera, concretamente al imperialismo norteamericano. Si el actual gobierno continua aplicando el proyecto neoliberal, de ahí su interés y hasta su necedad de querer llevar a cabo las “reformas estructurales” para terminar de modificar la Constitución en el sentido del proyecto neoliberal, es decir, hacer de México un Estado sin derechos.
Un Estado así, qué justicia puede garantizar, qué derechos humanos y sociales puede defender, qué derechos y cultura de los pueblos indios puede respetar.
El estado de derecho está en crisis porque el gobierno de la República ha deshonrado la Constitución y no es capaz de garantizar la seguridad porque es responsable y promotor de lo que intenta combatir. Si a esto agregamos que el gobierno de los Estados Unidos se frota las manos para invadirnos con el pretexto de combatir al narcotráfico, estemos seguros de que lo que menos les importa a los gringos es lo que piensa el pueblo mexicano alrededor de esta cuestión y, estemos seguros de que enfrentaríamos una violenta ocupación disfrazada de legal para violar los derechos del pueblo en todos los sentidos. Rechacemos enfáticamente esta escalada de violencia generada por el gobierno.
Qué estado de derecho es aquel donde el Presidente de la República y todas las instituciones del Estado sirven y defienden los intereses del imperialismo extranjero.
Por lo tanto el estado de derecho que nos rige es ilegal, no desde el punto de vista constitucional, sino desde el punto de vista de los intereses de la nación mexicana.
Entonces si el proyecto imperialista propone un Estado sin derechos para el pueblo, nuestro Proyecto de Nación debe contener un programa de lucha que de pie a la recomposición del gobierno y del Estado mexicano como una forma nueva, en donde los teóricos “del tránsito a la democracia” han quedado irrisoriamente destruidos por los acontecimientos. La llamada “alternancia” está en bancarrota; y, si aceptamos este modelo neoliberal de esta supuesta democracia caeremos en un abismo insalvable. La única salida democrática es que las masas populares compuestas por la clase obrera, los campesinos y los sectores empobrecidos y marginados por el neoliberalismo realicemos una movilización total del pueblo para aplastar la hegemonía del actual grupo neoliberal que ha gobernado al país, a través de los partidos que lo han defendido desde hace más de 20 años. No excluimos el plebiscito y el referéndum para oponernos al ALCA; anular el TLC y el Plan Puebla Panamá.
No dudamos de nuestra capacidad de combate para alcanzar estos objetivos; en este proceso de lucha no hay tiempo que perder. No podemos esperar. Lo que avizoramos es que se está gestando un acontecimiento que nosotros debemos ser capaces de conducir, que se expresa en la temida palabra censurada en los últimos tiempos: La Revolución Socialista
El método y los mecanismos para llegar a conquistar plenamente los derechos de la nación mexicana están inspirados en Morelos, cuando lanzó Los Sentimientos de la Nación, afirmando “que la soberanía dimana inmediatamente del pueblo”.
Las ideas siempre han estado vinculadas a una época y a una clase social. La clase social dominante de la sociedad es la que impone las ideas dominantes. Contra estas ideas surgen las de la clase que lucha y persevera hasta que alcanza el poder. Mientras exista la lucha de clases, la explotación del hombre por el hombre, no puede haber en el campo del pensamiento y menos en el de la realidad viva, un humanismo que comprenda a todos los humanos. Esto quiere decir que hoy estamos enfrentados los partidarios del progreso, el desarrollo, la democracia y el socialismo contra los enemigos de nuestra Patria.