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DISCURSO DE LUIS GUERRERO DAVILA SECRETARIO GENERAL DEL SINDICATO ANFITRION :

SINDICATO DE TRABAJADORES AL SERVICIO DE LOS PODERES DEL ESTADO DE QUERETARO. STSPE

Muy distinguidos compañeros y compañeras participantes al Segundo Diálogo Nacional, señoras y señores aquí presentes:

Es un verdadero honor para el Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes Estado, ser sede de este Segundo Encuentro Nacional y a nombre de mis compañeros y el mío propio, les doy la más cordial de las bienvenidas.

Queremos aprovechar este espacio para expresarles brevemente nuestro profundo agradecimiento por el apoyo brindado a nuestra organización en la pasada revisión, en la cual obtuvimos, después de más de 31 años de vida sindical, la firma de nuestras Condiciones Generales de Trabajo. Esto no hubiera sido posible sin el apoyo de sindicatos hermanos como: el Sindicato Mexicano de Electricistas, de la UNAM, del Seguro social, de telefonistas, el SUPAUAQ, el STEUAQ y de otros importantes sindicatos organizados en la UNT. Así mismo, organizaciones solidarias integradas en este frente. A todos ustedes, nuestro agradecimiento y nuestro compromiso de lucha fraterna.

En esta Ciudad de Querétaro, un día 5 de febrero como el día de mañana, hombres comprometidos con el pueblo celebraban la promulgación de un proyecto de nación, materializado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Festejaban la primera constitución social del mundo, en la que quedaba consagrada la soberanía de la Nación, la educación gratuita y democrática, la propiedad de la nación mexicana, sobre todos los recursos naturales existentes en el suelo y en el subsuelo, el mandato de distribuir equitativamente la riqueza pública, que garantizara el mejor nivel de vida de los ciudadanos. En ese mismo documento rector, se estableció el derecho al trabajo digno, la organización social del mismo, el derecho a un salario mínimo suficiente para obtener los bienes materiales necesarios que posibilitaran el creciente desarrollo cultural, social y educativo de la familia, además de fijar el derecho a la seguridad social.

A casi 88 años de ese histórico suceso, en el que nació nuestra norma fundamental y que tuvo vigencia hasta el año de 1982 viene a esta ciudad el jefe del Ejecutivo, quien junto con sus cómplices: De la Madrid, Salinas y Zedillo, han evidenciado tener un profundo desprecio por los derechos de los mexicanos, consagrados en nuestra Carta Magna.

Los herederos de la ideología y de la convicción traidora de Santa Anna, no han escatimado esfuerzos para poner en las codiciosas manos del capital global, la riqueza de nuestra nación.

Paradójicamente, el cínico Presidente viene el 5 de febrero, a celebrar un aniversario más de la promulgación de la Constitución Mexicana, que tanto ha pisoteado y que pretende cambiar para poder rematar libremente los recursos estratégicos de nuestra Nación. Esta hipócrita celebración constituye una afrenta más para todos los mexicanos.

El presidente de la nación, empecinado, como tarea diaria, viola la Constitución al pactar con extranjeros contratos de servicios múltiples que no son más que la privatización de hecho de Petróleos Mexicanos, recurso fundamental de los ciudadanos de este País.

Las concesiones que otorga para la generación de electricidad a capitalistas sin escrúpulos, son otra de las muchas muestras de su actitud lacayuna, lo que viene a demostrar que es uno de los más descarados violadores de nuestra Carta Magna.

Con argumentos que no tienen comprobación histórica ni científica, pretende impulsar contrarreformas que, según él, vendrán a salvar al pueblo de México, cuando es de todos conocido que su actitud servil responde a los mandatos del fondo monetario internacional y el banco mundial.

El libre mercado, los tratados comerciales de libre comercio, han sido otra de las falacias y patrañas que el actual Gobierno impulsa, aprovechando su posición de privilegio y los recursos públicos, repite como merolico a través de los medios de comunicación, que el libre mercado es la panacea. Se nos quiere hacer creer, que no se requiere de los consensos nacionales ni mundiales. Se nos quiere vender la idea, lejana de toda eticidad, que el mercado es un ser inteligente que todo regula y equilibra. Nuestro mercado, está lleno de productos extranjeros, que generan empleos, precisamente en los países a los que desventajosamente les importamos.

En este sexenio, compañeros y compañeras, hemos podido constatar que alrededor del 40% de los trabajadores asalariados, no cuentan con prestaciones y más de 40% trabajan en las calles, sin el compromiso patronal de la seguridad social integral.

La seguridad social, como el régimen de pensiones y jubilaciones del IMSS, es otra muestra de la obsesión del presidente y de un puñado de traidores, por privatizar y violentar los derechos constitucionales de los trabajadores.

Podríamos pasarnos horas y tal vez días, hablando de los atentados a los derechos de los ciudadanos, tales como el derecho a la salud, a la educación gratuita. Pero en este momento, los que estamos comprometidos con la nación, los que sabemos que la lucha por la restauración de los derechos constitucionales, reclama el compromiso de la organización, de la reflexión, de la propuesta y de la lucha sostenida, tenemos la responsabilidad histórica, precisamente en este segundo encuentro, de un programa mínimo no negociable que tendremos que impulsar. No más mexicanos sin derechos.

¡BIENVENIDOS TODOS! ¡VIVA EL FRENTE SINDICAL, CAMPESINO, INDÍGENA, SOCIAL Y POPULAR!, ¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA MÉXICO!