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OBISPO CARLOS AGUIAR RETES

Muchas gracias por esta invitación. que agradezco porque nos da la oportunidad, a los obispos de México en mi persona, de dirigir la visión de este país que tanto amamos y queremos todos los mexicanos y poder poner en consideración de ustedes esta visión para el inicio de este foro sobre el dialogo nacional que consideramos de suma importancia.

Quiero nada mas aclarar que mi segundo apellido no es Retas para no retar a nadie es Retes.

Voy a tratar en mi exposición de tres puntos. En el primero sobre el momento en que vivimos, el segundo una mirada de mayor alcance, el tercero como vemos los obispos este momento,

En el primer momento, el actual, quiero partir de esa frase que esta recurriendo frecuentemente en la opinión pública y que va apareciendo aquí y allá: el desencanto de la democracia.

Es una frase que debe preocuparnos y que aun recogiendo las percepciones de los sectores de nuestra población es muy peligroso no ubicarla en su contexto.

La democracia no es un artículo de mercado. La democracia no se compra, ni se vende en ningún centro comercial. Por lo tanto no se trata de un articulo que recojo aquí y lo trato de aplicar acá. La democracia es una cultura, y por eso es que quizá en este momento que vivimos fácilmente nos podemos dejar llevar por la desesperanza porque por naturaleza la persona humana tiene un limite de tiempo. Nuestra vida es breve y quisiéramos en esta vida y quisiéramos en estos momentos que nos toca vivir, ver realizados nuestros sueños. Quisiéramos que lo que imaginamos como bien para nuestra sociedad ya lo estuviéramos tocando con nuestras manos.

En esa brevedad de la vida que impone a cada ser humano, es importante descubrir, que somos una cadena dentro de nuestra propia sociedad y que aportamos desde nuestra propia generación. Muchas cosas no se realizaran, en nuestro tiempo, pero eso no significa que no se vallan a realizar después. Depende de nuestro aporte actual.

México esta llamado a la democracia, estamos convencidos de ello no hay otro camino para una sociedad que quiera y viva la participación y pueda hacer de cada persona humana un aporte creativo, un aporte que le de siempre novedad y respuesta a las necesidades.

Hoy vivimos, así lo vemos, lamentablemente, una miopía política. Ya saben ustedes lo que es ser miope no ve mas que lo que esta cerquita no alcanza a ver mas allá. Una miopía que nos esta llevando al olvido y a la marginación de la memoria histórica. No somos nosotros los que iniciamos el camino a la democracia. Nuestros padres, nuestros antepasados han trabajado por ello y han colaborado con sangre. Una revolución que a costado el 10% de su población en su momento. La vida humana.

El olvido y la memoria histórica es muy grave. Nosotros vamos a aportar, queremos un México democrático. Tenemos que aunar al esfuerzo histórico nuestro momento actual. Para que la revolución mexicana frustrada y quizás también castrada en muchos de sus intentos y finalidades alcancen la plenitud.

El segundo aspecto de esta miopía es el inmediatismo pragmático y electorero que desata la ambición del poder por el poder. Si solamente miramos al hoy o al 2006 estamos perdidos. Necesitamos mirar mas allá del 2006 porque como dije la democracia no es una articulo que se venda y se ponga a funcionar como hacemos con un aparato electrónico. La democracia es una cultura por eso necesitamos una visión de futuro.

Paso al segundo punto de este primero el desencanto de la democracia. Los condicionamientos de nuestro tiempo. México llega a la alternancia en un momento complejo del universo de las naciones. Intensificado por la globalización y la influencia que se da efectiva y fuerte entre los países de unos, los mas ricos, hacia otros, los mas pobres.

Estamos viviendo además un cambio de época no significa solamente un cambio generacional sino significa el cambio de época que se vivió en el siglo XVI nos da ejemplo de lo que es una cambio de época. No había vuelto a haber desde el siglo XVI un cambio de época en la historia de la humanidad. Significa el resquebrajamiento del modelo cultural que se desgaja, se desmembra, se desvanece como conducta y como modelo a actuar sin que todavía emerja el nuevo modelo de cultura.

Por eso es que nuestra generación tiene una responsabilidad histórica. Cuando se vino un cambio de época se determina para generaciones siguientes de tres o cuatro siglos sus moldes culturales.

Esta es la fuerte carga que llevamos como responsabilidad histórica de esta generación. Pero esta situación del cambio de época intensificada por la globalización dificulta enormemente nuestro caminar hacia la democracia.

Tenemos que ser concientes. Si estuviéramos en un tiempo como en el siglo XVIII o siglo XIX seria mucho mas fácil. Con un modelo cultural estable donde solamente instalamos la infraestructura necesaria para que camine la democracia. A México le toca trabajar por establecerla dentro de este complejo mundo globalizado.

Tercero. Debemos de decirlo, no lo podemos negar. Una de las cosas que necesitamos es asumir nuestra propia condición. Tal como somos. Tenemos condicionamientos históricos que también dificultan nuestro caminar hacia la democracia. Señalo dos: la cultura caciquil que tiene sus aspectos positivos y negativos. Casi siempre hemos pensado que la cultura caciquil es negativa, tiene también sus aspectos positivos. Desde nuestros antecedentes históricos antes de la colonia con las comunidades indígenas después con la colonia, después en México independiente y el México actual es parte de nuestra idiosincrasia el que el mexicano se agremia, se agrupa y busca siempre al líder que lo represente. Tiene sus puntos positivos pero también tiene sus dificultades para esgrimar los valores de una democracia participativa.

El otro aspecto que también es un condicionamiento histórico es el autoritarismo y el sistema de doble mensaje que hemos vivido hasta hoy.
Finalmente se ha impuesto la autoridad y así hemos vivido no solamente con el sistema del PRI en el gobierno sino mucho antes con Porfirio Díaz y mucho antes, en el sistema colonial. El autoritarismo que además ha ido sumándose a lo negativo que es el sistema de doble mensaje. Hablamos y en nuestros discursos decimos que las elecciones son mas transparentes en nuestras organizaciones y sabemos que no son así. En todas las organizaciones. Estos condicionamientos los tenemos que tener en cuenta, no los podemos borrar de la noche a la mañana.

¿Que es lo que tenemos que hacer? Paso al segundo punto: Mirada de largo alcance. ¿Como se construye la democracia? Hay tres ambientes fundamentales donde se construye la democracia. Me refiero a la cultura democrática no a la política que es ultimo eslabón y nosotros estamos queriendo empezar la democracia en México con el ultimo eslabón.

La democracia se construye en 3 ambientes fundamentales. La cultura democrática, la familia, la escuela y el trabajo. Si vivimos en estros 3 ambientes la democracia participativa, entonces espontáneamente el país será democrático los partidos políticos serán democráticos y nuestros gobiernos serán democráticos.

Esto es lo que yo creo que debemos mirar, es a largo alcance. Eso no tiene porque quitarnos el esfuerzo tan grande que estamos haciendo para que políticamente nuestro país sea democrático. No nos quita esa lucha pero tenemos que abrir la miopía y mirar a largo alcance trabajar en esos tres ambientes. Pongo simplemente, como lo hacia don Pablo también, en aquellas cosas que son no negociar mínimo el consenso nada mas una lista como para tratar de descubrir cual es el aporte de estos ambientes hacia la democracia.

En la familia se trabaja, es la cuna de la madurez humana ¿Qué implica la madurez humana?: Dialogo. Si no hay dialogo en la familia nos va a costar mucho trabajo hacer un dialogo en nuestros otros ambientes. Aceptación. Aceptación de la persona con todos sus valores. Disciplina. Si no hay disciplina en la familia difícilmente después la habrá en otros ambientes. Sobriedad. Saber utilizar las cosas para lo que son y no despilfarrar. Solidaridad, para estar en todos los momentos de alegría y de tristeza.

Estos valores que se aprenden en la familia se seguirán creciendo seguirán siendo fundamentos de otros ambientes deben de seguir adelante pero luego los otros ambientes van incorporando otros valores como por ejemplo la escuela, el aprendizaje. Ser personas capaces de aprender. Escuchar. Participación. Es decir que nuestras capacidades naturales se desarrollen, crezcan. Aceptación de la autoridad del maestro. Es la prolongación de la autoridad de los padres. Experiencia en la escuela, en la diversidad y pluralidad. Las diferentes maneras de pensar. Trabajo en equipo. Capacitación para poder en común, y responsabilidad.

Estos valores que nos va dando la escuela crecen en el tercer ambiente que es el del trabajo y que lleva a la democratización para que sea una cultura de un pueblo.

Experiencia de organización y del orden establecido. Aportación creativa. La riqueza humana es increíblemente mayor que la riqueza tecnológica. Es mas, la tecnológica ha sido producida por nosotros los hombres, por nuestro cerebro, por nuestra manera de pensar, por nuestra manera de crear el bien y de observar la naturaleza. La aportación creativa y con iniciativa se produce mayoritariamente en el trabajo.

Gusto por la eficacia y por el servicio. Capacidad de poder en común con los compañeros de trabajo. Con responsabilidad.

Si estos ambientes de trabajo, escuela y familia, fomentamos y trabajamos estos valores, tendremos un México democrático. Tendremos un México con una cultura democrática.

Tercer punto. ¿Cómo vemos los obispos de México, y no hablo a titulo personal, utilizo precisamente esta carta pastoral que hicimos en el año 2000 los obispos, y que si la hicimos en el año 2000 y pareciera que hablamos en el 2004, con lo que aquí decimos. Un cambio... Voy a dirigir tres... tres puntos: Como vemos la transición democrática, cual es el riesgo, segundo punto, y tercer punto cómo debe de entenderse un proyecto al servicio de la nación.

Un cambio particularmente significativo es el que experimentan los procesos democráticos en México, las estructuras, las instituciones y grupos que toman las decisiones substanciales del país. Comienzan a dejar espacios a nuevas propuestas y convicciones gracias a una creciente cultura de participación ciudadana. Por esta razón mas que de crisis hoy en México hoy hablamos de transición democrática. Un signo que es incipiente alternancia en algunos ordenes de gobierno. Una mas plena cultura de la democracia supone la posibilidad real de esta alternancia. Sin embargo, como todo proceso de cambio nuestra transición no posee un rumbo asegurado. Por ello es necesario hacer un esfuerzo permanente de búsqueda, de consensos y de reorientación de iniciativas basadas en principios que permitan mantener entre todos un rumbo fundamental que tienda a lograr el bien común paso a paso y con efectividad por lo cual me sumo en buena parte a estas propuestas que ha hecho don Pablo González Casanova. Ese mínimo que se tiene que trabajar entre todos los sectores del país. (aplausos)

Así mismo cabe insistir que la transición democrática del país no se limita a los aspectos meramente electorales sino a la reformulación de todo el sistema político que requiere de un discernimiento activo que delimite con precisión cuales cosas deben mantenerse, por cuanto tiempo, y cuales deben modificarse. A este respecto es necesario y urgente como decíamos en el 2000, para llevar a buen termino la transición de nuestro país, actualizar la Constitución de la República a partir de una reconsideración de la dignidad de la persona, de sus derechos y obligaciones, de la historia, de nuestra nación y del nuevo escenario nacional e internacional que permita a nuestro pueblo tener una norma fundamental, mas acorde a nuestra realidad humana, cultural e institucional.

Esta es la visión de los obispos respecto a la transición democrática. Somos concientes que caminamos por esta con muchos problemas y riesgos. Y el principal riesgo que anunciamos en el año 2000: En nuestro país no está excluido el escenario de una regresión autoritaria, aún por vía electoral. Si bien es importante reconocer la reforma cualitativa que han experimentado algunas instituciones democráticas al momento de adquirir una mayor autonomía e independencia respecto del estado, es también relevante señalar que aún existen deficiencias graves en el reconocimiento efectivo del derecho político al voto libre y secreto. En efecto aún en ciertos ambientes se realizan prácticas intimidatorias y coercitivas que disminuyen gravemente la libertad en el ejercicio del voto. Mas aún, en algunos lugares se reconoce que existe el voto del miedo. Cuando la ignorancia y las múltiples pobrezas de nuestro pueblo son aprovechadas de un modo deshonesto para promover formas diversas de fraude electoral. Así mismo los cambios sociales y políticos tantas veces anunciados pero no cumplidos colaboran a generar cansancio, desconfianza, abstencionismo y hastío en los ciudadanos. Aquellas propuestas políticas hechas en los medios de comunicación que solo se basan en imágenes y frases con predominio del impacto visual y auditivo, pero carecen de contenido, que invite a la reflexión crítica y al análisis, crean un vacío informativo cercano al engaño y la falsedad.

Por ello es necesario insistir en que una democracia sin un entramado institucional y cultural fundado en valores y principios, basados en la dignidad humana, fácilmente degenera en demagogia y en formulas políticas contrarias a la libertad y a la justicia

Para terminar quiero dos parrafitos que me parece que ilumina el objetivo de la finalidad que tiene este foro que hoy se inicia.

La nación es una realidad histórica y cultural que nos hermana a todos gracias a un origen y a un destino común. La nación nos da identidad y pertenencia a una comunidad y a un pasado que es necesario continuar. Por ello la nación no es una realidad por inventar sino una herencia que es preciso continuar y a presentar sin perder nunca todo lo que de bueno ya hemos adquirido. Con esta premisa, más que de un proyecto de nación lo que nuestro país necesita es un proyecto al servicio de la nación. Toda la sociedad y sus representantes debemos buscar un consenso sobre lo que tenemos que lograr basados en la identidad y pluralidad que poseemos como sociedad, en la dignidad humana y en el bien común. Dicho de otra manera: El Pueblo Mexicano en un clima de dialogo y respeto a los derechos y deberes que brotan de la naturaleza humana tiene la oportunidad de construir un proyecto solidario plural e incluyente al servicio de las personas, de las familias, de sus valores y de su historia.

Esta es la visión que tenemos los obispos de México y con la que queremos colaborar con todos los sectores de la población para construir en México una cultura democrática muchas gracias. (Aplausos)